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jueves, 17 de septiembre de 2026

Torrens Conscientium: el oscuro viaje hacia el interior de la soledad

Desde Simferópol, en Crimea (Ucrania), Torrens Conscientium construyó una particular visión del doom/death, donde la pesadez de las guitarras convive con teclados atmosféricos, voces guturales y momentos de inesperada delicadeza. Su álbum All Alone with the Thoughts convirtió la soledad, el miedo y el insomnio en un largo viaje musical hacia las zonas más oscuras de la conciencia.

Torrens Conscientium.

Hay discos que parecen hechos para ser escuchados mientras el mundo duerme. No necesariamente porque sean tranquilos, sino porque necesitan silencio alrededor para revelar todo aquello que esconden entre sus guitarras, sus voces y sus interminables espacios de oscuridad. All Alone with the Thoughts, el debut de Torrens Conscientium, pertenece a esa clase de obras.

La historia de esta agrupación comenzó en 2009 en Simferópol, Crimea, cuando Sergey Korolev, Alina Tishenko y Sergey Rachinskiy decidieron formar una banda capaz de moverse por los territorios más sombríos del doom/death y el funeral doom. Cinco años después llegaría el álbum que terminaría definiendo su primera etapa, una obra concebida alrededor de experiencias relacionadas con la soledad, la alteración del sueño, el miedo y la introspección.

No hay aquí una oscuridad utilizada simplemente como ornamento. La música intenta transmitir un estado mental. Y esa diferencia resulta fundamental.


La lentitud como lenguaje

Torrens Conscientium entiende el doom como una forma de detener el tiempo. Las potentes guitarras avanzan lentamente, cargadas de melancolía, mientras los teclados construyen un fondo nebuloso que parece extenderse mucho más allá de cada canción. Sobre ese paisaje aparece la voz de Sergey Korolev, profunda y gutural, aportando una dimensión brutal que contrasta con algunos de los pasajes más delicados del álbum. Es precisamente en ese contraste donde la banda encuentra buena parte de su personalidad.

La música puede ser pesada sin convertirse en una sucesión uniforme de riffs. Después de una sección particularmente opresiva puede aparecer una guitarra limpia, un pequeño motivo melódico o un teclado que modifica completamente el ambiente. Hay solos soñadores, interludios acústicos y momentos en que la instrumentación parece abandonar momentáneamente la violencia para internarse en una zona mucho más íntima. La oscuridad de Torrens Conscientium, por eso, nunca es completamente fría. Existe dolor, pero también contemplación.


All Alone with the Thoughts, una habitación sin salida

Publicado en octubre de 2014 por Solitude Productions, All Alone with the Thoughts es un álbum conceptual alrededor de distintas experiencias psicológicas asociadas con la soledad y los trastornos del sueño.

El propio título funciona casi como una declaración de principios. Estar completamente solo con los propios pensamientos puede convertirse en una experiencia perturbadora. Durante el día existen distracciones, personas, obligaciones y ruido. Pero cuando llega la noche, todo aquello desaparece.

Entonces comienzan los pensamientos. El álbum intenta convertir precisamente ese proceso en música. El miedo y la sensación de persecución aparecen inicialmente como fuerzas amenazantes. Poco a poco, la tensión conduce hacia momentos de calma y aislamiento, aunque esa tranquilidad tampoco parece definitiva. La sensación de retorno está siempre presente, como si la mente no pudiera escapar completamente del lugar al que acaba de llegar. Las siete composiciones funcionan así como diferentes estaciones de un mismo recorrido emocional.


Entre el death metal y el funeral doom

La etiqueta doom/death explica buena parte de la arquitectura musical del grupo, mientras que la influencia del funeral doom aporta la lentitud y la sensación de inmensidad. Pero Torrens Conscientium evita llevar esa fórmula hasta un extremo completamente sepulcral.

Los growls son profundos y las guitarras tienen suficiente peso para mantener una atmósfera de auténtica oscuridad. Sin embargo, los teclados introducen una dimensión más cálida y envolvente. Los leads agregan melodía y determinadas guitarras limpias permiten que el álbum respire.

Esa combinación produce una tensión particularmente interesante. La voz parece provenir de un lugar oscuro y profundo, mientras que los instrumentos ocasionalmente intentan escapar hacia la superficie. La música de esta agrupación ucraniana avanza entre ambos mundos.


Siete canciones dentro de una misma noche

El recorrido comienza con “When the Day Is Gone”, título apropiado para abrir un álbum dedicado a la experiencia nocturna y a la introspección. La desaparición del día funciona como la puerta de entrada a un territorio donde la percepción del tiempo comienza a cambiar.

Después aparece “The Black Fog”, donde la sensación de incertidumbre se vuelve todavía más tangible. La niebla negra no es solamente una imagen visual. Es también una representación de aquello que impide ver con claridad lo que ocurre dentro de uno mismo.

“Immersion” lleva el viaje todavía más lejos. Su duración permite que la banda desarrolle lentamente sus ideas y que el oyente se sumerja en el ambiente sin la necesidad de cambios constantes.

Luego llega “A Evening Behind”, seguida por “Hitcher” y “Being Lonely”, piezas que continúan profundizando en el aislamiento y la inquietud. La última estación es “The Dawn”, que introduce la posibilidad de una salida.

Pero el amanecer de Torrens Conscientium no parece representar una victoria definitiva. Después de una noche tan larga, la luz puede ser apenas una pausa.


Una belleza que nace de la oscuridad

Una de las características más interesantes de All Alone with the Thoughts es que su belleza no proviene de abandonar la oscuridad, sino de encontrar pequeños espacios de luz dentro de ella.

Los teclados cumplen un papel fundamental. Permanecen muchas veces en segundo plano, pero su presencia modifica radicalmente el carácter de las canciones. Cuando las guitarras se vuelven más pesadas, esas capas atmosféricas impiden que la música caiga en una oscuridad absolutamente cerrada. También están las melodías de guitarra.

En medio de los riffs lentos y las voces guturales aparecen líneas melódicas que parecen observar desde cierta distancia todo lo que ocurre. Es uno de los elementos que permite que el álbum sea atmosférico además de pesado. La música no intenta simplemente aplastar al oyente. Quiere envolverlo.


Una banda nacida en Crimea

Hay algo particularmente evocador en saber que Torrens Conscientium nació en Simferópol, Crimea, en 2009. La historia posterior de esa región convertiría inevitablemente su procedencia en un dato cargado de contexto histórico, pero la identidad musical de la banda se construyó inicialmente desde un escenario muy concreto de la escena ucraniana.

Durante sus primeros años, el grupo desarrolló su propuesta y ofreció presentaciones en Ucrania antes de registrar en 2012 su primer demo, Four Exits, publicado de manera independiente.

Dos años después llegó All Alone with the Thoughts. El disco obtuvo repercusión internacional dentro del circuito especializado del doom metal y recibió valoraciones generalmente positivas. Algunas reseñas destacaron la coherencia del conjunto y su capacidad para crear belleza dentro de una propuesta sombría, mientras otras consideraron que, aunque competente y atractiva, la obra se encontraba por debajo de algunos referentes del género.

Esa diversidad de opiniones no le resta interés al álbum. Por el contrario, permite situarlo en su contexto: no como una obra que pretendiera reinventar el doom metal, sino como una muestra sincera de una banda que encontró una manera personal de expresar determinados estados emocionales.


Cuando la música se convierte en aislamiento

Hay algo profundamente humano en el concepto detrás de Torrens Conscientium. Todos hemos conocido alguna forma de silencio nocturno. Ese momento en que desaparecen las conversaciones y las obligaciones del día y la mente comienza a trabajar sin descanso. Los recuerdos regresan, aparecen preocupaciones que durante el día parecían pequeñas y el reloj avanza con una lentitud desesperante.

El insomnio puede convertir una habitación familiar en un espacio extraño. All Alone with the Thoughts intenta capturar precisamente esa sensación. Sus canciones parecen avanzar por un paisaje nocturno donde cada sonido tiene más peso. Las guitarras se arrastran como sombras, los teclados forman una bruma permanente y la voz gutural parece expresar aquello que resulta demasiado oscuro o doloroso para ser pronunciado de otra manera. Y, sin embargo, el álbum no termina en la desesperación.

Termina con “The Dawn”. Después de cuarenta y tantos minutos de miedo, soledad, aislamiento y pensamientos recurrentes, finalmente aparece la mañana. No como una celebración triunfal, sino como una posibilidad. El mundo exterior continúa existiendo. La noche, por larga que haya sido, no consiguió detenerlo.

Quizás allí reside la mayor fuerza emocional de Torrens Conscientium. En recordarnos que incluso la música más oscura puede contener una pequeña forma de esperanza.


All Alone with the Thoughts: comentario sobre el disco

Calificación: 8/10

All Alone with the Thoughts es un debut sólido y atmosférico que destaca por su capacidad para combinar doom/death y funeral doom con elementos melódicos y ambientales. Sus guitarras lentas y melancólicas, el growl profundo de Sergey Korolev y los teclados crean una identidad sonora coherente, mientras los pasajes acústicos y las líneas de guitarra más delicadas evitan que la experiencia se vuelva monótona.

No es un álbum que busque impresionar mediante la velocidad o la exhibición técnica. Su virtud está precisamente en lo contrario. Necesita tiempo, paciencia y disposición para entrar en su atmósfera.

Es un disco para escuchar completo, preferentemente de noche, dejando que las canciones desarrollen lentamente su propio paisaje.

Puede que no cambie las reglas del doom metal, pero consigue algo quizá más importante para una banda que recién comienza: crear un mundo propio y hacer que el oyente quiera permanecer dentro de él.


Tracklist de All Alone with the Thoughts (2014)

  • When the Day Is Gone
  • The Black Fog
  • Immersion
  • A Evening Behind
  • Hitcher
  • Being Lonely
  • The Dawn


Discografía de Torrens Conscientium

  • 2012 — Four Exits — Demo, autoproducido.
  • 2014 — All Alone with the Thoughts — Álbum de estudio, Solitude Productions.


Integrantes

  • Sergey Korolev — Voz, guitarra.
  • Alina Tishenko — Guitarra.
  • Sergey Rachinskiy — Bajo.

Del destierro al vacío: el oscuro y estremecedor viaje de Ornamentos del Miedo

Desde Burgos, España, Ornamentos del Miedo ha construido desde 2017 una obra profundamente personal dentro del funeral doom atmosférico. Dolor, miedo, sufrimiento, tristeza y oscuridad se convierten en materia sonora en un proyecto que ha hecho de la introspección y el vacío el centro de una extensa discografía.

Ornamentos del Miedo.

Hay algo profundamente inquietante en el nombre Ornamentos del Miedo. No habla simplemente de una emoción pasajera ni de una oscuridad abstracta. Habla de adornarla, de darle forma, de convertirla en algo que pueda contemplarse. Desde Burgos, en Castilla y León, este proyecto español lleva desde 2017 construyendo precisamente eso: un universo musical donde el dolor, la tristeza, el sufrimiento, el miedo y la oscuridad encuentran un espacio propio.

La propuesta se mueve dentro del funeral doom atmosférico, un territorio en el que la velocidad parece quedar suspendida y donde las canciones pueden desarrollarse con una lentitud casi hipnótica. Las guitarras, las atmósferas y las voces no buscan apresurar las emociones. Las dejan crecer lentamente, hasta convertirlas en paisajes. En Ornamentos del Miedo, la oscuridad no es simplemente una estética. Es el punto de partida.


Una historia nacida en Burgos

Ornamentos del Miedo comenzó su trayectoria en 2017 y desde entonces ha mantenido una característica fundamental: el proyecto está concentrado en una sola persona.

Ángel aparece como responsable de todo dentro de la formación desde sus comienzos. Esa condición ayuda a explicar la extraordinaria coherencia que atraviesa su discografía. Cada lanzamiento parece formar parte de un mismo universo, como si los álbumes fueran capítulos de una historia que todavía no ha terminado.

No hay necesidad de construir una identidad colectiva alrededor de numerosos músicos. La visión es personal y directa. Y esa personalidad se percibe en los títulos, en los conceptos y en la manera en que la música parece regresar constantemente a determinadas obsesiones: el aislamiento, el miedo, la pérdida, la memoria, el frío y el vacío.

Desde el comienzo, Ornamentos del Miedo parece haber entendido que el funeral doom puede ser mucho más que una acumulación de sonidos lentos y pesados. Puede ser una forma de introspección.


Este no es tu hogar

El primer paso importante llegó con el single Este no es tu hogar, publicado en 2018. Un año después apareció el álbum de larga duración con el mismo nombre.

El título ya establecía una de las grandes constantes de la obra de Ornamentos del Miedo: la sensación de no pertenecer.

Hay algo profundamente humano en esa frase. Todos hemos experimentado alguna vez la impresión de encontrarnos en un lugar que no sentimos propio, ya sea física, emocional o espiritualmente.

El funeral doom permite desarrollar esa sensación con una intensidad particular. Las composiciones pueden avanzar lentamente, dejando que cada acorde permanezca en el aire durante largos instantes. El oyente no tiene hacia dónde escapar. Y quizá esa sea precisamente la idea. La música obliga a permanecer. A escuchar. A mirar aquello que normalmente preferiríamos dejar atrás.


Los ecos de aquello que permanece

En 2021 apareció Ecos, segundo álbum de larga duración del proyecto. El título vuelve a tocar una de las grandes preocupaciones de su universo: aquello que permanece después de que algo ha terminado.

Un eco es una presencia incompleta. Ya no es el sonido original, pero tampoco es silencio absoluto. Es una huella.

En el mundo de Ornamentos del Miedo, esa imagen parece especialmente apropiada. Las canciones pueden sentirse como recuerdos deformados por el paso del tiempo, emociones que han perdido parte de su forma original pero que continúan resonando.

Ese mismo año llegó Destierro, un EP que profundizó en otra de las ideas recurrentes de la banda. Estar fuera.Ser expulsado. Encontrarse lejos de aquello que alguna vez fue un hogar. La sensación de aislamiento comenzaba a adquirir una presencia cada vez mayor.


Yo, no soy yo

En 2022 llegó Yo, no soy yo, un título que conduce directamente hacia el territorio de la identidad.

La frase parece sencilla, pero contiene una enorme carga emocional. ¿Qué ocurre cuando una persona deja de reconocerse? ¿Qué queda cuando la imagen que tenemos de nosotros mismos comienza a desaparecer?

Ornamentos del Miedo no necesita responder esas preguntas de manera explícita. Su música puede hacerlo por sí misma. La repetición, la lentitud y las atmósferas densas permiten construir una sensación de extrañamiento. Las composiciones parecen avanzar como si buscaran algo perdido, pero sin tener completamente claro qué es aquello que están intentando encontrar.

Es uno de los grandes poderes del funeral doom: puede convertir una idea abstracta en una experiencia física. El tiempo se hace pesado. El espacio parece cerrarse. Y el oyente queda solo frente a sus propios pensamientos.


El frío y el silencio del cosmos

2023 fue un año especialmente importante para Ornamentos del Miedo. Primero apareció el EP Frío. Después llegó El cosmos me observa en silencio, un nuevo álbum de larga duración cuyo título resume de manera extraordinaria buena parte de la sensibilidad del proyecto. La imagen es poderosa.

Un ser humano contempla el universo y descubre que, frente a esa inmensidad, su existencia resulta diminuta. Las estrellas están ahí. Los planetas siguen sus órbitas. El tiempo continúa avanzando. Y el cosmos no responde. Simplemente observa en silencio.

Esa sensación de insignificancia encuentra en el funeral doom un territorio natural. La música puede adquirir dimensiones enormes, extenderse lentamente y crear la impresión de estar suspendida en un espacio sin límites.

El cosmos me observa en silencio parece llevar la introspección de Ornamentos del Miedo desde el interior de la persona hacia la inmensidad del universo. El individuo se hace pequeño. La oscuridad se vuelve infinita.


Escapando a través de la tierra

En 2024 apareció Escapando a través de la tierra, otro álbum de larga duración que continúa desarrollando la particular narrativa conceptual del proyecto. El propio título genera una imagen poderosa. No se trata de escapar hacia un horizonte luminoso.

La huida ocurre hacia abajo. A través de la tierra. Hacia un espacio subterráneo, oscuro y silencioso. La tierra puede ser refugio, pero también puede ser sepultura. Puede representar el origen y, al mismo tiempo, el destino final.

Ese mismo año apareció Frío y destierro, una recopilación, junto con el EP Sueños. El resultado es una discografía que comienza a parecer un mapa emocional. Cada lanzamiento añade una nueva coordenada. Cada título parece señalar una nueva estación.


Un árbol muerto y el vacío

En 2025 llegó uno de los títulos más contundentes de toda la trayectoria del proyecto: Vacío como el tronco de un árbol muerto.

La imagen resulta difícil de olvidar. Un árbol muerto puede permanecer durante años en el mismo lugar. Continúa levantándose sobre la tierra, pero ya no crece. Sus ramas siguen allí, aunque aquello que alguna vez les dio vida ha desaparecido.

Es una imagen perfecta para hablar del vacío. Porque el vacío no siempre significa ausencia absoluta. A veces significa que algo estuvo allí. Algo importante. Algo que llenaba un espacio y que, después de desaparecer, dejó una forma reconocible en la memoria. El tronco permanece. Lo que había dentro ya no está. Esa contradicción parece habitar buena parte de la sensibilidad de Ornamentos del Miedo.


La memoria mira hacia el horizonte

La historia continúa en 2026 con En el horizonte de la memoria, un nuevo EP que prolonga la trayectoria de un proyecto que ya acumula casi una década de actividad. Y nuevamente aparece una palabra fundamental: memoria.

Después de hablar de hogares perdidos, ecos, destierro, identidad, frío, cosmos, tierra, sueños y vacío, la memoria parece convertirse en el lugar donde todas esas experiencias terminan encontrándose. La memoria conserva lo que ya no existe. Pero también puede deformarlo. Puede hacerlo más hermoso. Más doloroso.Más lejano. En ese sentido, el título parece cerrar un círculo iniciado muchos años atrás. El pasado continúa existiendo mientras alguien sea capaz de recordarlo.


La soledad como materia artística

La música de Ornamentos del Miedo tiene una relación particularmente estrecha con la soledad. No necesariamente una soledad entendida como simple ausencia de compañía, sino como ese espacio interior al que cada persona termina llegando en algún momento.

  • Hay pensamientos que nadie puede compartir completamente.
  • Hay recuerdos que solamente pertenecen a quien los vivió.
  • Hay dolores que no desaparecen porque hayan dejado de hablarse.

El funeral doom puede convertirse entonces en una especie de refugio. No porque elimine la tristeza, sino porque permite habitarla durante unos minutos.

Las canciones de Ornamentos del Miedo parecen comprender esa necesidad. No apresuran las emociones ni intentan convertirlas inmediatamente en algo positivo. Dejan que existan. Dejan que respiren. Dejan que ocupen todo el espacio.


Una discografía construida como un viaje

Mirada en conjunto, la discografía de Ornamentos del Miedo parece casi una narración. 

  • Este no es tu hogar.
  • Ecos.
  • Destierro.
  • Yo, no soy yo.
  • Frío.
  • El cosmos me observa en silencio.
  • Escapando a través de la tierra.
  • Sueños.
  • Vacío como el tronco de un árbol muerto.
  • En el horizonte de la memoria.

Son títulos que podrían pertenecer a capítulos de una misma novela. Una novela sin protagonistas claramente definidos, pero llena de emociones humanas.

  • El hogar perdido.
  • El recuerdo.
  • El exilio.
  • La identidad.
  • El frío.
  • La inmensidad.
  • La huida.
  • El sueño.
  • El vacío.
  • La memoria.

Todo parece formar parte de un mismo recorrido.


Ángel y un universo construido en solitario

La formación actual de Ornamentos del Miedo está integrada por Ángel, quien se encarga de todo desde 2017. Ese carácter unipersonal no es un detalle menor. Ayuda a comprender por qué la obra posee una identidad tan definida y una continuidad temática tan marcada.

Durante años, Ángel ha construido prácticamente en solitario un universo musical reconocible, desarrollando una discografía que combina álbumes de larga duración, EP, una recopilación y un single.

En un género donde la atmósfera resulta tan importante como la composición, esa continuidad puede convertirse en una de las mayores fortalezas de un proyecto. Ornamentos del Miedo no necesita correr detrás de las tendencias. Tiene su propio ritmo. Y ese ritmo es lento. Pesado. Oscuro. Paciente.


Cuando la oscuridad adquiere belleza

Hay una razón por la que la música oscura puede resultar tan conmovedora. Porque no siempre necesitamos que una canción nos diga que todo estará bien.

A veces necesitamos que alguien simplemente reconozca que existen momentos en que las cosas no están bien. Ornamentos del Miedo trabaja precisamente en ese territorio.

Ornamentos del Miedo.
Su música habla de dolor, miedo, tristeza, sufrimiento y oscuridad, pero al hacerlo los transforma en una experiencia estética. Los convierte en sonidos, atmósferas y paisajes. La oscuridad deja de ser solamente algo que debe evitarse. Se convierte en algo que puede contemplarse. Y, quizá, comprenderse.


El último paisaje

Imaginemos un árbol solitario en algún lugar de Castilla y León. La tarde comienza a desaparecer detrás del horizonte y el frío se extiende lentamente sobre la tierra. El árbol está muerto. Sus ramas desnudas se recortan contra un cielo cada vez más oscuro. No hay hojas. No hay flores. No hay pájaros. Solamente ramas, tierra y viento. Durante el día, nadie se ha detenido allí. Durante la noche, probablemente tampoco lo hará nadie. Sin embargo, el árbol permanece. Lleva años allí. Quizá décadas. Ha visto pasar estaciones, tormentas, sequías y nevadas. Ha contemplado cómo el paisaje cambia mientras él permanece inmóvil. Ya no está vivo. Pero tampoco ha desaparecido. Su tronco sigue hundiendo las raíces en una tierra que alguna vez alimentó su crecimiento. Dentro de su madera ya no circula la vida, pero todavía conserva las marcas de todo aquello que ocurrió durante sus años de existencia.

Cuando llega la noche, sobre él aparece un cielo inmenso. Las estrellas comienzan a encenderse una por una. Y entonces la imagen adquiere algo profundamente conmovedor. Un árbol muerto bajo un universo que no se detiene. La memoria de una vida frente a la eternidad. 

El silencio de la tierra frente al movimiento de las estrellas. Quizá allí reside buena parte del espíritu de Ornamentos del Miedo. No en la oscuridad por sí misma, sino en aquello que somos capaces de encontrar dentro de ella. Porque incluso cuando todo parece vacío, todavía queda algo. Un recuerdo. Un eco. Una huella. Una canción. Y mientras alguien pueda escucharla, aquel árbol, aquella memoria y aquel instante todavía tendrán una voz.


Discografía

  • Este no es tu hogar — Single, 2018
  • Este no es tu hogar — Full-length, 2019
  • Ecos — Full-length, 2021
  • Destierro — EP, 2021
  • Yo, no soy yo — Full-length, 2022
  • Frío — EP, 2023
  • El cosmos me observa en silencio — Full-length, 2023
  • Escapando a través de la tierra — Full-length, 2024
  • Frío y destierro — Compilation, 2024
  • Sueños — EP, 2024
  • Vacío como el tronco de un árbol muerto — Full-length, 2025
  • En el horizonte de la memoria — EP, 2026


Integrantes

  • Ángel — Todo (2017-presente)

domingo, 13 de septiembre de 2026

Remembrance, cuando la oscuridad se convierte en música

El peso de la noche: la oscura esencia de Remembrance.


Remembrance.
La muerte, el dolor y la desesperanza tienen un sonido. En Remembrance ese sonido se arrastra lentamente entre guitarras pesadas, voces cavernosas, teclados espectrales y melodías que parecen surgir desde un lugar donde la luz dejó de existir hace mucho tiempo. Formada en Francia en 2004 por Carline Van Roos y Matthieu Sachs, la banda construyó durante sus primeros años una de las expresiones más sombrías y atmosféricas del funeral doom/death europeo, una música marcada por la tristeza, la enfermedad, el aislamiento y la sensación permanente de estar contemplando algo que inevitablemente llega a su final.

Desde sus primeros días en Lille, Remembrance tuvo una identidad claramente definida. Van Roos y Sachs, ambos relacionados también con Lethian Dreams, comenzaron a trabajar en una propuesta donde la lentitud y el peso del doom convivieran con elementos atmosféricos y pasajes capaces de crear verdaderos paisajes sonoros. En 2004 registraron incluso una primera versión demo de “Beyond the Waters”, aunque aquella grabación no sería publicada en ese momento.

En marzo de 2005 llegó Among Lost Illusions, un demo de cuatro canciones grabado y producido por la propia banda como material promocional. Era el primer testimonio oficial de una agrupación que todavía estaba buscando su lugar, pero que ya mostraba una particular sensibilidad hacia las atmósferas oscuras y la melancolía.

Pocos meses después, Remembrance comenzó a escribir nuevo material y firmó con Total Rust Music. El resultado fue Frail Visions, su primer larga duración, publicado a finales de septiembre de 2005. El álbum presentó una combinación de doom y death profundamente desesperada, sostenida por voces guturales, guitarras densas, teclados sombríos y una atmósfera cargada de misterio.

La fuerza de Frail Visions no dependía únicamente de la velocidad o de la contundencia. Remembrance sabía detenerse, dejar respirar una melodía y permitir que una nota permaneciera en el aire hasta transformarse en una sensación. Las guitarras podían avanzar con mayor intensidad, pero siempre terminaban regresando a ese territorio de sombras donde la tristeza parecía ser el verdadero lenguaje de la banda. Ese mismo período también llevó a Remembrance a participar en la compilación Assymmetry, ampliando la presencia del grupo dentro de la escena europea.

El siguiente capítulo llegó con Silencing the Moments. En octubre de 2007, el sello finlandés Firebox incorporó a Remembrance a su catálogo y, durante el verano de aquel año, la banda registró el que sería su segundo álbum de larga duración. El disco apareció en abril de 2008 y significó un importante crecimiento para el proyecto.

La producción alcanzó una mayor calidad y claridad, pero el progreso técnico nunca significó abandonar la esencia. Silencing the Moments conservó intactas la oscuridad, la desesperanza y la melancolía que habían marcado a la banda desde sus primeros registros. Los instrumentos adquirieron mayor profundidad y definición, permitiendo que cada elemento encontrara su espacio dentro de una arquitectura musical deliberadamente sombría.

Las canciones parecen avanzar por lugares sin nombre, dominados por una sensación de quietud y abandono. La voz gutural de Matthieu Sachs aporta una profundidad casi sepulcral, mientras las guitarras y los teclados construyen una atmósfera que se mueve constantemente entre la belleza y la angustia.

En junio de 2009, Norman Müller se incorporó como baterista permanente. Su llegada coincidió con una nueva etapa creativa. La banda comenzó entonces a preparar su tercer trabajo, que sería grabado durante el verano y el otoño del año siguiente.

En 2010 apareció Fall, Obsidian Night, un álbum de siete canciones que profundizó todavía más en la dimensión atmosférica de Remembrance. Aquí la banda encontró un equilibrio especialmente interesante entre poder y delicadeza, incorporando partes acústicas dentro de una estructura dominada por la pesadez del funeral doom.

El concepto del disco parece desenvolverse dentro de un paisaje natural condenado a desaparecer. La banda habla de una naturaleza moribunda y de la dicha extraña que puede existir en el aislamiento. El oyente se interna así en unos bosques despojados de presencia humana, donde cada riff parece marcar el paso de una estación que se extingue lentamente.

La música de Fall, Obsidian Night tiene algo profundamente cinematográfico. No necesita explicar cada imagen porque las propias composiciones permiten imaginar árboles cubiertos por la oscuridad, caminos vacíos y una noche que cae sobre un mundo silencioso. La guitarra acústica puede aparecer brevemente para luego quedar sepultada nuevamente bajo capas de sonido pesado, creando un contraste que refuerza todavía más la sensación de pérdida.

En el centro de esta identidad está Carline Van Roos, cuya participación se extiende al bajo, las guitarras, los teclados y las voces femeninas. Su trabajo aporta una dimensión etérea que complementa la profundidad de Sachs. Ambos habían compartido previamente la experiencia de Lethian Dreams y en Remembrance encontraron otra manera de explorar la melancolía y los territorios más extremos de la música lenta.

Matthieu Sachs, encargado de guitarras y voces, proporciona buena parte de la densidad que define el sonido del grupo. Norman Müller, por su parte, completa la formación desde la batería, aportando el pulso necesario para que estas extensas estructuras puedan avanzar sin perder su carácter solemne.

En Remembrance todo parece tener un peso particular. Una guitarra puede sonar como un recuerdo. Una voz puede convertirse en una presencia que emerge desde las profundidades. Un teclado puede transformar una canción pesada en un paisaje fantasmal. Y una pausa puede decir tanto como una larga sucesión de riffs.

La enfermedad, el dolor, la muerte y la desesperanza aparecen recurrentemente en su universo temático, pero detrás de ellos existe también una profunda fascinación por la soledad y por la naturaleza. Remembrance encuentra belleza precisamente en aquello que se encuentra en proceso de desaparecer.

Más de dos décadas después de su formación, el nombre de Remembrance continúa asociado a una manera particularmente emocional de entender el funeral doom/death. Su música no necesita apresurarse. Avanza lentamente, se instala en la memoria y deja detrás una sensación difícil de explicar, como si después de escucharla quedara suspendida en el ambiente una parte de aquella oscuridad.

Remembrance construyó su obra mirando hacia la muerte, pero encontró en ese camino algo inesperado: belleza. Una belleza fría, dolorosa y profundamente humana, nacida de aceptar que todo aquello que amamos alguna vez tendrá que desaparecer. Y quizá sea precisamente ahí donde reside la fuerza de su música. En recordarnos, con cada nota, que incluso las cosas más hermosas están destinadas a convertirse algún día en recuerdo.


Discografía

  • Among Lost Illusions — Demo, 2005
  • Frail Visions — Full-length, 2005
  • Silencing the Moments — Full-length, 2008
  • Fall, Obsidian Night — Full-length, 2010


Miembros

  • Carline Van Roos — Bajo, guitarras, teclados y voces femeninas (2004-presente)
  • Matthieu Sachs — Guitarras y voces (2004-presente)
  • Norman Müller — Batería (2004-presente)

Donde termina la luz: el universo funeral doom de The Howling Void

The Howling Void: música para contemplar el fin del mundo.

The Howling Void.

Desde San Antonio, Texas, una presencia oscura comenzó a tomar forma en 2007. Su nombre era The Howling Void, y detrás de él se encontraba Ryan Wilson, músico que decidió convertir la soledad, la muerte, la naturaleza, la desesperanza y la inmensidad del cosmos en materia musical. Desde entonces, el proyecto ha construido pacientemente una obra que se mueve entre el funeral doom y las atmósferas sinfónicas, siempre con una mirada puesta en aquellos lugares donde la luz parece desaparecer por completo.

La historia de The Howling Void es también la historia de una voluntad individual. Wilson ha sido el responsable de todo desde el nacimiento del proyecto, levantando álbum tras álbum una arquitectura sonora que no necesita de grandes formaciones para transmitir una sensación monumental. Las guitarras avanzan lentamente, las atmósferas se expanden y las melodías parecen emerger desde una profundidad imposible de medir. Hay algo ancestral en esa música, como si cada nota procediera de un lugar enterrado mucho antes de que nosotros existiéramos.

El primer testimonio de ese universo apareció en Megaliths of the Abyss, publicado en 2009. Ya desde aquel título quedaba expuesta una de las grandes obsesiones conceptuales de The Howling Void: la unión entre lo antiguo y lo inconmensurable. Los megalitos evocan civilizaciones remotas, piedras levantadas por manos desaparecidas hace milenios; el abismo, en cambio, representa aquello que ningún ser humano puede dominar o comprender completamente.

Un año después llegó Shadows over the Cosmos, profundizando en esa dimensión espacial y existencial. El cosmos de The Howling Void no es un escenario luminoso lleno de estrellas, sino una inmensidad fría que recuerda constantemente nuestra fragilidad. Frente a ella, la existencia humana adquiere una dimensión diminuta y pasajera.

En 2012 apareció uno de los trabajos fundamentales de su trayectoria, The Womb Beyond the World. El título parece abrir una puerta hacia una realidad situada más allá de nuestro propio universo. El álbum está construido con paciencia, dejando que las composiciones se desarrollen lentamente y que cada capa sonora vaya ocupando su espacio.

La sensación es la de ingresar en un territorio donde el tiempo ha dejado de funcionar de la manera habitual. Los minutos transcurren, pero la música permanece suspendida, como si observara siglos enteros desde un lugar situado fuera de la historia.

Esa concepción alcanza particular fuerza en The Silence of Centuries, una pieza cuyo propio nombre parece resumir el espíritu de la banda. Aquí el silencio no significa ausencia de sonido, sino la sensación de encontrarse frente a algo demasiado antiguo para ser explicado. El funeral doom se transforma en una experiencia contemplativa, casi espiritual, donde la lentitud adquiere un significado propio.

Después de aquel álbum llegarían Runa, en 2013, y Nightfall, publicado ese mismo año. The Howling Void continuaba así ampliando su territorio, siempre alrededor de la oscuridad y de una particular fascinación por aquello que se encuentra más allá de la experiencia cotidiana.

En 2016 apareció The Triumph of Ruin, un título que podría servir perfectamente como descripción de una de las grandes constantes temáticas del proyecto. La ruina está presente como destino, como proceso y como recuerdo. Todo aquello que alguna vez tuvo forma termina deteriorándose. Las civilizaciones desaparecen, los cuerpos mueren y hasta las estrellas tienen un final.

Pero la música permanece. The Darkness at the Edge of Dawn, de 2017, llevó nuevamente esa exploración hacia los límites entre la oscuridad y la luz. Ese mismo año The Howling Void participó en la recopilación A Lake of Ghosts: The Long Shadow of My Dying Bride con el tema A Doomed Lover, reforzando su vínculo con una tradición del doom metal donde la melancolía, la muerte y el romanticismo oscuro forman parte de una misma sensibilidad.

En 2018 apareció el split Ravens of the Burning God, mientras que 2019 trajo uno de los trabajos más destacados de toda su carrera, Bleak and Everlasting. El propio título vuelve a condensar una característica esencial del proyecto. La tristeza puede ser pasajera en la vida humana, pero en el universo de The Howling Void parece eterna. Ese mismo año llegó también el split Excantation / The Howling Void.

Pasarían algunos años hasta que Wilson regresara con nuevo material de larga duración. En 2023 apareció Into Darkness Ever More Profound, cuyo título parecía anunciar un descenso todavía más profundo hacia el territorio que The Howling Void había explorado desde sus primeros días. No se trataba de abandonar su identidad, sino de llevarla un paso más lejos.

Y en 2025 el proyecto volvió a demostrar que aquella oscuridad todavía tenía caminos por recorrer. Ese año aparecieron The Glow of a Distant Fire y el EP Advaita, ampliando una discografía que ya abarca casi dos décadas.

La relación con Solitude Productions, uno de los sellos más importantes dentro del funeral doom, resulta especialmente apropiada para una banda que ha hecho de la lentitud, la atmósfera y la desesperanza una verdadera forma de expresión. A lo largo de su existencia, The Howling Void también ha participado en distintas recopilaciones relacionadas con la escena doom, dejando su huella más allá de sus propios álbumes.

Existe, además, una característica que hace especialmente particular a este proyecto. Aunque su música puede sonar enorme, solemne y casi cinematográfica, detrás de ella existe esencialmente un solo creador. Ryan Wilson ha mantenido la dirección de The Howling Void desde 2007, demostrando que un proyecto individual puede construir un universo musical de dimensiones extraordinarias. Y quizá esa sea una de las claves de su obra. La soledad que existe detrás de la creación también parece habitar dentro de las canciones.


The Womb Beyond the World: un descenso hacia lo desconocido

Publicado en 2012, The Womb Beyond the World ocupa un lugar especial dentro de la discografía de The Howling Void. Es un álbum que consigue transformar la lentitud característica del funeral doom en una experiencia de inmersión completa.

Desde sus primeros minutos, la obra parece apartarse progresivamente del mundo cotidiano. Las guitarras avanzan con enorme lentitud mientras las atmósferas sinfónicas ensanchan el espacio. La música adquiere una dimensión casi física, como si el oyente estuviera descendiendo hacia un lugar cada vez más profundo.

El álbum está compuesto por cuatro extensas piezas, concebidas más como etapas de un mismo viaje que como canciones independientes.


Tracklist

  • The Womb Beyond the World
  • The Silence of Centuries
  • Lightless Depths
  • Eleleth

La canción que da nombre al disco establece desde el comienzo el carácter de la obra. Hay una sensación permanente de tránsito hacia algo desconocido, como si detrás de la realidad visible existiera otro espacio esperando ser descubierto.

The Silence of Centuries profundiza todavía más esa sensación. El paso del tiempo deja de ser una referencia concreta y se convierte en una presencia silenciosa. El oyente queda atrapado en una atmósfera donde parece posible imaginar civilizaciones desaparecidas, paisajes olvidados y mundos que existieron mucho antes de nuestra llegada.

Con Lightless Depths, el descenso se vuelve todavía más evidente. Es probablemente uno de los momentos donde mejor se percibe la capacidad de The Howling Void para convertir el funeral doom en paisaje. No hay necesidad de grandes cambios repentinos. La intensidad surge precisamente de la permanencia, de esa capacidad de sostener una atmósfera durante largos períodos hasta que termina apoderándose completamente de quien escucha. Finalmente aparece Eleleth, cerrando el recorrido con una atmósfera cargada de misterio y trascendencia.

The Womb Beyond the World es un álbum que exige paciencia, pero recompensa ampliamente al oyente dispuesto a entregarle tiempo. Su principal virtud está en la construcción de una atmósfera coherente y envolvente, donde el peso del doom y las texturas sinfónicas trabajan juntos para crear una sensación de inmensidad. No es música para escuchar de fondo. Es música para detenerse.

Calificación: 8,5/10

Un trabajo profundo, oscuro y envolvente, capaz de transmitir una poderosa sensación de aislamiento y de pequeñez frente a algo infinitamente mayor. Dentro de la trayectoria de The Howling Void, The Womb Beyond the World representa uno de esos momentos en que la identidad artística de Ryan Wilson aparece completamente definida.


Discografía de The Howling Void

  • Megaliths of the Abyss — Full-length, 2009
  • Shadows over the Cosmos — Full-length, 2010
  • The Womb Beyond the World — Full-length, 2012
  • Runa — EP, 2013
  • Nightfall — Full-length, 2013
  • The Triumph of Ruin — Full-length, 2016
  • The Darkness at the Edge of Dawn — Full-length, 2017
  • Ravens of the Burning God — Split, 2018
  • Bleak and Everlasting — Full-length, 2019
  • Excantation / The Howling Void — Split, 2019
  • Into Darkness Ever More Profound — Full-length, 2023
  • The Glow of a Distant Fire — Full-length, 2025
  • Advaita — EP, 2025


Integrante

  • Ryan Wilson: Todo — 2007-presente

Ryan Wilson.
Ryan Wilson es el único integrante permanente de The Howling Void y la figura responsable de la totalidad del proyecto desde su fundación. Su actividad musical también se extiende por diversos rincones de la escena extrema, con participación o vínculos con proyectos como Crowhurst, Endless Disease, Excantation, Intestinal Disgorge, Ischemic Necrosis, Liquid Viscera, Pneuma Hagion y Profundum, además de numerosas agrupaciones y proyectos underground.

Casi dos décadas después de comenzar este viaje, The Howling Void continúa mirando hacia el mismo lugar: un horizonte donde la oscuridad parece no terminar nunca. Sus canciones hablan de muerte, ruina, naturaleza, desesperanza y cosmos, pero debajo de todos esos conceptos existe una idea todavía más poderosa. La existencia humana es breve, mientras que el universo permanece.

Quizá por eso la música de Ryan Wilson transmite una melancolía tan particular. No es solamente tristeza. Es la conciencia de estar frente a algo inmenso, antiguo e indiferente, algo que seguirá existiendo cuando nuestros nombres hayan desaparecido. En ese espacio nace el sonido de The Howling Void. Un sonido lento, oscuro y monumental. Un sonido hecho para perderse en las profundidades. Y, quizás, para descubrir que incluso allí, en el lugar donde ya no queda luz, todavía existe una extraña belleza.

Funeral Mourning: música para descender lentamente hacia la oscuridad

Desde Australia hacia el vacío: la historia de Funeral Mourning.

Imagen creada con IA.

Funeral Mourning es uno de esos nombres que parecen haber sido concebidos para existir únicamente en las zonas más oscuras del metal extremo. Surgido en East Corrimal, Nueva Gales del Sur, Australia, en 2005, el proyecto de Desolate convirtió el funeral doom y el black metal en una experiencia de aislamiento, muerte y desesperanza. Durante sus años de actividad no necesitó una formación numerosa ni una producción abundante: Funeral Mourning fue esencialmente la visión de un solo músico, una obra personal levantada lentamente entre guitarras sepulcrales, voces abismales y atmósferas que parecen venir desde algún lugar situado más allá de la vida.

Su propuesta se mueve en ese territorio particularmente sombrío donde el black metal depresivo y el funeral doom dejan de ser géneros separados. Hay en Funeral Mourning una lentitud pesada y monumental, pero también una sensación de frío y desolación propia del black metal más introspectivo. No se trata simplemente de tocar despacio o de hacer canciones largas. La intención parece ser otra: crear la sensación de que el tiempo se ha detenido y que el oyente ha quedado atrapado dentro de una habitación sin ventanas, acompañado únicamente por sus propios pensamientos. El resultado es una música profundamente atmosférica, áspera y desprovista de cualquier concesión comercial.


Una obra nacida del aislamiento

El primer gran testimonio de esa visión fue Drown in Solitude, originalmente registrado entre 2005 y 2006 y publicado por GoatowaRex en diciembre de 2006. El disco contiene cinco composiciones que ya establecen buena parte de las características que definirían a Funeral Mourning: guitarras aplastantes, voces enterradas en la mezcla, extensas progresiones funerarias y una atmósfera que parece suspendida entre el sueño, la muerte y la pesadilla.

El propio título parece resumir perfectamente la experiencia. Drown in Solitude no habla solamente de estar solo, sino de hundirse dentro de la soledad, hasta convertirla en un espacio físico del que ya no parece posible escapar. Winds of Unknown Existence, Drown in Solitude, Your Waters, Sounds of A Dreary Sea y Misery Cloaked Under Decayed Flesh forman un recorrido donde el agua, la oscuridad, la muerte y el aislamiento aparecen como distintas manifestaciones de una misma angustia. Y Funeral Mourning nunca pareció interesado en ofrecer una salida.


El regreso desde las profundidades

Después de aquel primer álbum, el proyecto continuó desarrollándose a través de trabajos menores, splits y demos, hasta desembocar en Inertia of Dissonance (A Sermon in Finality). El álbum fue publicado originalmente en agosto de 2016 y representa probablemente la expresión más desarrollada de la propuesta de Desolate. Su edición original en CD fue limitada a apenas 300 copias, mientras que posteriormente apareció en distintas reediciones.

Aquí Funeral Mourning alcanza una dimensión todavía más opresiva. El disco dura 48 minutos y está construido alrededor de solamente seis piezas, tres de ellas concebidas como breves interludios instrumentales.

La estructura es casi ritual. Primero aparece Pallid Coffin Spirit, una larga procesión de más de catorce minutos que parece avanzar con la paciencia de un cortejo fúnebre. Las guitarras no buscan velocidad ni virtuosismo; buscan peso. Cada acorde parece caer lentamente sobre el anterior hasta construir una pared de sonido que transmite agotamiento y fatalidad.

Entonces llega Sermon - Threnody, apenas un minuto y cuarenta y cinco segundos que funciona como una especie de pausa ceremonial antes de regresar al abismo.

Whom Shepherd Seeds of Discord profundiza todavía más en esa sensación. La música adquiere un carácter particularmente oscuro y disonante, como si el funeral doom tradicional hubiese sido contaminado deliberadamente por las sombras del black metal. No existe aquí una melodía destinada a consolar. Las notas parecen surgir de un lugar incómodo, casi hostil.

Después, Sermon - Dirge vuelve a detener el tiempo. Es un pequeño interludio, pero cumple una función importante dentro de la arquitectura del álbum: Funeral Mourning no parece estar componiendo canciones independientes, sino construyendo un único descenso dividido en capítulos. 

Y entonces llega Dismal Veil of Nothingness. Con casi dieciocho minutos, es la composición más extensa del álbum y también su verdadero corazón. Aquí la música adquiere una dimensión casi física. La guitarra parece arrastrarse por un paisaje muerto mientras las voces emergen desde el fondo como lamentos imposibles de identificar completamente. No hay prisa. No hay resolución. Solamente una progresión lenta hacia un vacío cada vez más profundo.

El cierre, Sermon - End, dura menos de dos minutos y funciona exactamente como su nombre anticipa: el final. No existe una explosión épica ni una despedida triunfal. Después de semejante recorrido, Funeral Mourning simplemente deja que la oscuridad termine de cerrar la puerta.


La belleza de lo devastador

Lo extraordinario de Inertia of Dissonance es que Funeral Mourning consigue encontrar cierta belleza dentro de un universo musical deliberadamente desagradable. La producción es cruda, las guitarras están cargadas de suciedad y las voces parecen surgir desde una distancia enorme. Pero debajo de esa crudeza existe una sensibilidad muy particular.

La música no intenta representar la tristeza como una emoción pasajera. La convierte en paisaje. Ese es probablemente uno de los mayores atributos de Funeral Mourning. En buena parte del funeral doom, la lentitud puede convertirse fácilmente en monotonía. Aquí, en cambio, la repetición funciona como mecanismo de inmersión. Las canciones avanzan lentamente porque el propósito no es llegar rápidamente a ningún sitio. El viaje importa más que el destino.

La propia descripción asociada al álbum habla de disonancia, oscuridad, muerte, silencio y una existencia consumida por la angustia. Incluso el diseño del trabajo fue realizado por Desolate utilizando elementos como tierra de sepultura, sangre, hojas y tinta, reforzando la dimensión artesanal y profundamente personal del proyecto.


El último funeral

Después de Inertia of Dissonance todavía quedaba un último capítulo. En marzo de 2017 apareció Left Seething Yet Unspoken / Veneration of Broken Worlds, un lanzamiento de más de 23 minutos que prolongó esa estética funeraria y funcionó como una especie de epílogo.

La trayectoria discográfica de Funeral Mourning incluye también Descent - MMXV, demo de 2015, y Pallid Coffin Spirit, una cinta promocional extremadamente limitada que contenía una versión temprana de esa composición.

Pero quizás lo más apropiado para entender a Funeral Mourning sea precisamente mirar esa discografía como un todo. No estamos ante una banda que haya buscado construir una carrera convencional, editar constantemente discos o conquistar escenarios. El proyecto de Desolate parece haber existido bajo sus propias reglas, en un rincón remoto del underground australiano, hasta que finalmente dejó de existir.

Y cuando Funeral Mourning terminó, no hubo necesidad de una gran despedida. El proyecto quedó convertido en aquello que siempre había parecido ser: una música nacida de la soledad y destinada a sobrevivir dentro de ella. Porque hay bandas que quieren ser recordadas. Funeral Mourning parece haber querido algo distinto. Que sus canciones quedaran allí, inmóviles y oscuras, como una lápida abandonada en medio de un paisaje donde nadie vuelve.


Discografía

  • Drown in Solitude — álbum, 2006.
  • Emission Through Self Infliction — split, 2007.
  • Descent - MMXV — demo, 2015.
  • Pallid Coffin Spirit — demo/promocional, 2016.
  • Inertia of Dissonance (A Sermon in Finality) — álbum, 2016.
  • Left Seething Yet Unspoken / Veneration of Broken Worlds — EP, 2017.
  • Descent - Left Seething — recopilación, 2021.

El catálogo oficial disponible en Bandcamp reúne los principales trabajos del proyecto, incluyendo Drown in Solitude, Descent 'MMXV', Inertia of Dissonance y el lanzamiento de 2017.


Miembros

  • Desolate — todo: composición, instrumentos y voces. En Inertia of Dissonance también aparece acreditado en mezcla y diseño.


Comentario final sobre Inertia of Dissonance (A Sermon in Finality)

Nota: 9,0/10

Un álbum excepcional dentro del funeral doom más extremo y atmosférico. Inertia of Dissonance no busca entretener, emocionar de manera convencional ni ofrecer melodías fáciles de recordar. Su propósito es mucho más oscuro: sumergir al oyente en una sensación de vacío.

Pallid Coffin Spirit abre el recorrido con una lentitud monumental; Sermon - Threnody funciona como una primera pausa funeraria; Whom Shepherd Seeds of Discord introduce una de las facetas más disonantes y perturbadoras del disco; Sermon - Dirge prepara nuevamente el descenso; Dismal Veil of Nothingness constituye la pieza central, extensa y asfixiante; y Sermon - End cierra el ritual con una austeridad casi sepulcral.

Las canciones parecen capítulos de una misma ceremonia. No hay relleno evidente y tampoco existe una búsqueda de variedad artificial. Funeral Mourning entiende que, en este estilo, la repetición puede ser hipnótica y que la lentitud puede convertirse en una herramienta narrativa.

Es un disco difícil, sombrío y exigente, pero precisamente por eso resulta tan poderoso. Inertia of Dissonance no se escucha de fondo: exige que el oyente entre en su mundo, cierre la puerta y permanezca allí durante casi cincuenta minutos. Y cuando finalmente termina, queda una extraña sensación de vacío. Como si la música hubiese desaparecido, pero la oscuridad todavía siguiera allí.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Frowning: la belleza oscura de la desesperanza

 Frowning, cuando la tristeza adquiere el peso de una catedral.

Frowning.

Hay músicas que parecen hechas para ser escuchadas a oscuras. No porque necesiten de la noche para existir, sino porque encuentran allí su verdadero territorio. El funeral doom pertenece a ese mundo enrarecido donde el tiempo deja de avanzar con normalidad y cada nota parece caer lentamente sobre la tierra, como una piedra arrojada dentro de una tumba. Desde Alemania, Frowning ha construido desde 2011 una de esas experiencias musicales en las que la tristeza no aparece como un simple estado de ánimo, sino como un paisaje completo.

El proyecto nació en Dresde de la mano de Val Atra Niteris, músico que desde el comienzo decidió hacerse cargo de prácticamente todo el proceso creativo. Guitarras, bajo, batería, teclados y voces pasan por sus manos, convirtiendo a Frowning en una expresión profundamente personal. No existe aquí una banda numerosa que deba reunirse en una sala de ensayo para construir el sonido. Existe un músico y una visión sombría, llevada hasta sus últimas consecuencias.

La propuesta es inequívocamente funeral doom metal. Los tempos avanzan con una lentitud casi insoportable, las guitarras aparecen cubiertas por una distorsión pesada y las melodías limpias emergen ocasionalmente entre las sombras, como recuerdos que todavía se niegan a desaparecer. Sobre ellas se levantan las voces guturales, profundas y cavernosas, mientras los elementos atmosféricos —incluidos los órganos— aportan una dimensión casi litúrgica.

Frowning no intenta suavizar aquello que representa. Sus principales temas son el suicidio, la muerte, la depresión, el dolor y los funerales. Son asuntos difíciles, pero en el funeral doom encuentran una forma artística particular de ser abordados. La música no ofrece respuestas fáciles ni convierte el sufrimiento en un espectáculo. Más bien se instala en ese territorio donde el dolor se vuelve silencio y donde una persona puede contemplar sus propios pensamientos sin la velocidad habitual del mundo exterior.


Funeral Impressions, la primera gran huella

En 2014 apareció Funeral Impressions, el primer larga duración de Frowning y probablemente la obra que mejor permitió comprender desde el principio cuál era el propósito del proyecto.

El disco se mueve con una solemnidad devastadora. Las canciones son extensas, pesadas y deliberadamente pacientes. Temas como “Obsessed” y “Murdered by Grief” condensan buena parte de las características que terminarían identificando al proyecto, combinando riffs arrastrados, atmósferas lúgubres, melodías melancólicas y voces que parecen provenir desde el fondo de una cripta.

El título mismo resulta revelador. Funeral Impressions no describe simplemente un funeral, sino las impresiones que quedan después de atravesarlo. La ausencia, el recuerdo, el vacío y esa sensación extraña de que el mundo continúa funcionando aunque para alguien todo haya terminado.

El álbum recibió una recepción favorable dentro de los círculos especializados del género y con el paso del tiempo adquirió una consideración especial entre los seguidores del funeral doom. Posteriormente apareció también una edición de aniversario, prolongando la vida de una obra que se convirtió en una de las piezas fundamentales de la trayectoria de Frowning.

Ese mismo año el proyecto participó además en Of Graves, of Worms, and Epitaphs, un split junto a Aphonic Threnody, otra formación vinculada al lado más funerario y sombrío del doom metal.


Extinct, profundizando en la oscuridad

Tres años después llegó Extinct, segundo larga duración, publicado en 2017. Si Funeral Impressions había servido para presentar el universo de Frowning, Extinct avanzó todavía más hacia sus profundidades. La música conserva la lentitud característica del proyecto, pero vuelve a utilizar las guitarras como enormes bloques de sonido, alternando momentos de aplastamiento con pasajes donde las melodías adquieren una presencia fantasmal.

El concepto de extinción encaja perfectamente con la estética de Val Atra Niteris. No se trata solamente de la desaparición física, sino también de aquello que se va apagando lentamente en el interior de una persona. El funeral doom tiene precisamente esa capacidad de transformar una emoción abstracta en una sensación física: el oyente puede sentir el peso de los riffs, la densidad del aire y la inmovilidad de los minutos.


Death Requiem, una misa para los muertos

En 2020 Frowning regresó con Death Requiem, su tercer larga duración. El propio título parece resumir toda la identidad del proyecto. Un réquiem es una despedida, una ceremonia destinada a acompañar a los muertos. En manos de Frowning, esa idea adquiere una dimensión particularmente oscura.

Las guitarras continúan moviéndose con una lentitud monumental y las voces guturales funcionan casi como una segunda capa de oscuridad. Los elementos atmosféricos contribuyen a crear una sensación cercana a la de una ceremonia fúnebre imaginaria, donde cada instrumento parece ocupar un espacio determinado dentro de un templo vacío.

Con Death Requiem, Frowning demostraba que no dependía exclusivamente del impacto inicial de Funeral Impressions. Existía detrás una identidad consolidada, reconocible y sostenida durante casi una década de actividad.


Of Void, todavía más allá del silencio

La trayectoria continuó en 2022 con el EP Of Void. El concepto de vacío resulta especialmente apropiado para una banda que ha convertido la ausencia, la muerte y la tristeza en algunos de sus principales elementos expresivos. Frowning parece interesado en aquello que queda cuando todo lo demás desaparece. No hay necesidad de velocidad ni de grandes artificios. Basta con una guitarra que se arrastre lentamente, una batería sepulcral, una voz profunda y el espacio suficiente para que el silencio también forme parte de la composición.

Frowning.
Esa es, probablemente, una de las mayores virtudes del funeral doom bien ejecutado. El género comprende que el silencio no es necesariamente la ausencia de música. Puede ser también una de sus formas más poderosas.


Un proyecto de un solo hombre

Detrás de toda esta discografía existe una única figura. Val Atra Niteris se ocupa de todos los instrumentos y las voces desde la formación de Frowning en 2011. Su actividad musical, además, se extiende a otros proyectos y bandas, entre ellos Ad Cinerem, Heimleiden, Druorg, Light in the Past y Val Atra Niteris, además de haber formado parte anteriormente de Aphonic Threnody, Höllensturm, Angorth y Druorgan.

Esta condición de proyecto solista es importante para comprender Frowning. La música posee una intimidad difícil de conseguir cuando una obra nace de múltiples voluntades. Aquí todo pasa por una misma sensibilidad. La composición, la ejecución y las voces pertenecen a la misma persona, por lo que el resultado termina funcionando casi como un diario musical convertido en funeral.

Actualmente Frowning figura como proyecto activo e independiente, sin contrato con un sello discográfico, y asociado a Weinböhla, Sajonia, manteniendo sus raíces en la región de Dresde donde comenzó su historia.


Discografía

  • Of Graves, of Worms, and Epitaphs — Split, 2014
  • Con Aphonic Threnody.
  • Funeral Impressions — Full-length, 2014
  • Extinct — Full-length, 2017
  • Death Requiem — Full-length, 2020
  • Of Void — EP, 2022


Miembro

  • Val Atra Niteris — todos los instrumentos y voces (2011-presente)

También conocido por su participación en Ad Cinerem, Heimleiden, Druorg, Light in the Past y otros proyectos, incluyendo su antiguo vínculo con Aphonic Threnody, Höllensturm, Angorth y Druorgan.

Frowning representa una de esas expresiones del metal extremo que no necesitan velocidad para resultar devastadoras. Su fuerza nace precisamente de lo contrario. De detener el reloj, bajar las luces y obligar al oyente a permanecer durante varios minutos dentro de una atmósfera de duelo.

En sus canciones hay tumbas, órganos, guitarras que parecen arrastrarse por el suelo y voces que emergen desde una profundidad casi inhumana. Pero también hay algo más. Hay memoria. Hay contemplación. Hay esa extraña belleza que puede aparecer cuando la música se atreve a mirar directamente aquello que normalmente intentamos evitar.

Porque Frowning no toca simplemente sobre la muerte. Construye una música que parece caminar lentamente hacia ella, paso a paso, sin apresurarse. Y cuando finalmente desaparece el último acorde, queda suspendida una sensación difícil de explicar: como si durante unos instantes hubiéramos entrado en una iglesia abandonada, hubiéramos escuchado el eco de un réquiem perdido y luego hubiéramos regresado silenciosamente al mundo de los vivos.

Un canto de cisne desde las profundidades más oscuras: la enigmática historia de SLOW

SLOW: casi veinte años descendiendo hacia la oscuridad.


Slow.
En algún lugar de Mons, en la región belga de Hainaut, el silencio comenzó a hacerse música en 2007. De sus profundidades surgió SLOW, un proyecto que desde entonces ha construido una de las expresiones más densas, sombrías y sobrecogedoras del funeral doom europeo. Allí donde otros músicos buscan velocidad, SLOW encontró profundidad; allí donde una canción necesita avanzar, esta banda decidió detenerse y contemplar cómo se desmorona el mundo. Casi dos décadas después, sus composiciones continúan descendiendo hacia los mismos lugares oscuros donde nacieron: la soledad, la muerte, el océano, el vacío y esa sensación de estar frente a algo demasiado grande para ser comprendido.

El propio nombre de la banda parece contener una declaración de principios. SLOW significa "Silence Lives Out/Over Whirlpool", una frase que evoca un silencio viviendo sobre un remolino, suspendido sobre una fuerza que lentamente arrastra todo hacia el fondo. No podría existir una denominación más apropiada para una propuesta musical que ha hecho de la lentitud una herramienta expresiva y de la atmósfera una forma de narración.

Pero SLOW no nació exactamente como la banda de funeral doom que conocemos hoy. En sus primeros años, el proyecto de Déhà estaba mucho más cerca del ambient drone. Demo I, aparecido en 2007, y posteriormente I - Silence Lives Out/Over Whirlpool, de 2009, muestran las raíces de una propuesta que buscaba crear espacios sonoros antes que canciones convencionales. El objetivo no era apresurarse hacia un estribillo ni construir una estructura destinada a ser inmediatamente comprendida. Era crear un lugar y permanecer allí. Y ese lugar estaba lejos de la superficie.


El nacimiento de un mundo sumergido

Déhà, músico belga extraordinariamente prolífico y responsable de todos los instrumentos de SLOW desde su fundación, comenzó a desarrollar una identidad cada vez más definida con II - Deeper in the Space, Higher in the Ocean, publicado en 2011. El propio título parecía anunciar la evolución que estaba experimentando el proyecto: más espacio, más profundidad, más distancia respecto del mundo cotidiano.

Dos años después llegó III - Gaïa, y con él una nueva etapa. El proyecto comenzaba a alejarse definitivamente de sus raíces puramente ambientales para abrazar un funeral doom atmosférico cada vez más elaborado. Las guitarras adquirían mayor protagonismo, las estructuras se hacían más monumentales y las composiciones empezaban a adquirir esa cualidad casi geológica que posteriormente se convertiría en una de las principales características de SLOW.

En 2015 apareció IV - Mythologiæ, trabajo que posteriormente tendría nuevas ediciones, incluida una revisión publicada en 2019. Esa insistencia en regresar sobre el material y reconstruirlo también dice algo sobre la manera de trabajar de Déhà: para SLOW, la música parece estar siempre en proceso de transformación. Nada es completamente definitivo. Todo puede volver a abrirse.


Cuando el océano comenzó a hablar

Slow.
El verdadero punto de inflexión llegaría en 2017 con V - Oceans. El título no podía ser más apropiado para una banda que llevaba años construyendo una música asociada a la profundidad.

El océano representa perfectamente el universo de SLOW. Es hermoso y aterrador al mismo tiempo. Puede contemplarse desde la distancia, pero resulta imposible conocer completamente aquello que se esconde bajo su superficie. Es inmenso, indiferente y antiguo. Y sobre todo, transmite una sensación de soledad que parece hecha a la medida del funeral doom.

Con V - Oceans, esa concepción alcanzó una dimensión especialmente poderosa. Las canciones comenzaron a sentirse como movimientos dentro de una misma travesía. No existe aquí una necesidad de llegar rápidamente a algún destino. SLOW permite que cada riff se extienda, que cada nota tenga espacio para resonar y que las atmósferas se acumulen lentamente hasta adquirir un peso casi físico. Fue también en esta etapa cuando apareció Lore. Este disco bien puede ser considerada como una de las obras cúspides dentro de lo que es el Funeral Doom como género musical. 


Lore y Déhà

Desde 2017, Lore comenzó a participar en las letras y los conceptos de SLOW. A partir de 2018 incorporó además bajo, voces de apoyo y arreglos. Su llegada representó uno de los cambios más importantes en la historia del proyecto, porque añadió una nueva dimensión a una música que ya estaba profundamente preocupada por la soledad y la muerte.

Durante casi una década, Déhà y Lore construyeron juntos una parte fundamental de la identidad de SLOW. Él levantaba las paredes sonoras. Ella ayudaba a llenar esos espacios de conceptos, palabras y nuevas texturas.

La colaboración terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo que una simple relación entre músicos. El comunicado publicado por la propia banda en sus redes sociales en junio de 2026 dejó claro que entre ambos se desarrolló una amistad que trascendió ampliamente lo musical. Y eso hace todavía más significativa la despedida de Lore, quien argumentó dejar la agrupación por motivos de salud.


VI - Dantalion: la oscuridad se vuelve monumental

En 2019 apareció VI - Dantalion, otro paso decisivo dentro de la evolución de SLOW. La banda ya había encontrado definitivamente su territorio: un funeral doom atmosférico, pesado y expansivo, donde las guitarras podían convertirse en auténticas paredes de sonido y las voces parecían surgir desde algún lugar situado mucho más abajo que la superficie. SLOW no necesita velocidad para resultar agresivo. 

Su violencia es lenta. Es la violencia de una montaña que se desplaza milímetro a milímetro, de una corriente marina que arrastra lentamente un cuerpo hacia las profundidades, de algo gigantesco que no necesita apresurarse porque sabe que tarde o temprano terminará imponiéndose.

Esa es una de las grandes virtudes de la banda. La lentitud jamás parece una limitación. Es precisamente el mecanismo mediante el cual consigue crear tensión y estremecer a cada uno de sus auditores.


Abîmes I: mirar hacia abajo

Cuatro años después de VI - Dantalion, SLOW regresó con Abîmes I, publicado en 2023. El título vuelve a llevarnos hacia las profundidades. Esta vez ya no se trata solamente del océano, sino del abismo mismo.

El álbum reúne cuatro composiciones y construye durante aproximadamente cuarenta y cuatro minutos una experiencia marcada por la densidad, la melancolía y una sensación permanente de caída. El sonido de SLOW alcanza aquí una madurez particular: las capas instrumentales se superponen hasta crear auténticos paisajes sonoros, mientras las voces aparecen como presencias humanas atrapadas dentro de una arquitectura gigantesca.

Abîmes I fue además muy bien recibido por quienes siguen la trayectoria del proyecto, con una valoración de 91% en la reseña registrada en Metal Archives. Pero quizá las cifras digan poco frente a lo que realmente importa.

Este es un disco que no parece querer ser escuchado de fondo. Exige tiempo. Exige oscuridad. Exige dejar que la música haga aquello que siempre ha hecho SLOW: llevarnos lentamente hacia algún lugar del que quizá no queramos regresar.


El enigmático mensaje del 7 de junio

Y entonces llegó el 7 de junio de 2026. Lore publicó un comunicado en Facebook anunciando que, después de casi diez años, había llegado el momento de apartarse de SLOW. Explicó que la vida y su salud la habían llevado en una dirección diferente y expresó su gratitud por los años compartidos, por la música creada y por las reacciones de quienes siguieron el proyecto.

No hubo dramatismo. No hubo reproches. No hubo una ruptura convertida en espectáculo. Hubo, en cambio, gratitud. Lore agradeció especialmente a Déhà por haber sido un gran amigo, compañero musical y mentor. Y Déhà respondió en términos igualmente afectuosos, calificando a Lore como un hito fundamental en la historia de SLOW y destacando que el amor y la amistad prevalecen.

Pero entonces apareció una frase que inevitablemente despertó la curiosidad de los seguidores. Déhà anunció que SLOW volverá a ser una banda de una sola persona, como lo fue durante sus primeros años. Y agregó que ya había comenzado a trabajar en algo que, por ahora, mantiene en secreto.

Después llegó la parte más intrigante. Déhà aseguró que Lore todavía será escuchada. Explicó que ambos habían trabajado mucho para llevar el doom de SLOW hasta donde está y que ella estará presente en un lanzamiento que definió como un "swansong", un canto de cisne.

¿Qué significa exactamente? La banda no lo ha explicado. Podría tratarse de una última composición conjunta. Podría ser un nuevo lanzamiento. Podría incluso constituir el cierre definitivo de la etapa iniciada con V - Oceans. Lo único seguro es que Lore todavía tiene una última aparición dentro del universo de SLOW. Y existe algo profundamente poético en ello.

Después de casi diez años creando música sobre la soledad, la muerte y las profundidades, su despedida también quedará convertida en música.


SLOW vuelve a ser uno

Slow.
La salida de Lore significa que SLOW regresa a la configuración original que tuvo desde 2007: Déhà frente a todos los instrumentos. Pero regresar al principio no significa volver al pasado.

Han transcurrido casi veinte años desde Demo I. En ese tiempo, Déhà transformó un proyecto de ambient drone en una de las propuestas más reconocibles del funeral doom atmosférico. Pasó por el espacio, el océano, Gaia, la mitología, Dantalion y finalmente los abismos. Y ahora vuelve a estar solo. Aunque no completamente. Porque toda la historia de SLOW seguirá ahí. Estará en cada riff. En cada silencio. En cada una de esas largas composiciones que parecen avanzar a una velocidad distinta de la del mundo. Y estará también Lore, al menos una última vez, antes de emprender su propio camino.


La música que permanece

Quizá sea imposible comprender completamente qué significa SLOW sin aceptar primero que su música necesita tiempo para digerirse. No se puede escuchar esta banda con prisa. No se puede exigirle que llegue rápidamente a alguna parte.

SLOW necesita que el oyente se quede. Que cierre los ojos. Que deje pasar los minutos. Que permita que las guitarras crezcan lentamente hasta convertirse en una masa inmensa y que las voces aparezcan desde la oscuridad como recuerdos de algo que alguna vez estuvo vivo. Porque en el fondo, la música de SLOW habla precisamente de eso: de aquello que permanece cuando todo lo demás desaparece.

  • La soledad.
  • La memoria.
  • La muerte.
  • El océano.
  • El abismo.

Y ahora también la despedida.

El futuro de SLOW todavía está oculto. Déhà ya trabaja en algo que no quiere revelar. Lore ha anunciado su partida. Y entre ambos queda pendiente ese misterioso canto de cisne que podría cerrar una de las etapas más importantes de la historia del proyecto.

Por ahora, solo queda esperar. Esperar como espera el océano. Como espera la oscuridad. Como espera el fondo del abismo.Porque después de casi veinte años, SLOW ha demostrado que no necesita correr para llegar lejos. Solo necesita seguir descendiendo. Y quizá, en algún lugar donde ya no exista la luz, todavía quede una última canción esperando ser escuchada.


Miembros

  • Déhà — todos los instrumentos (2007-presente).
  • Lore — letras y conceptos (2017-2026), bajo, voces de apoyo y arreglos (2018-2026).

La salida de Lore anunciada el 7 de junio de 2026 devuelve a SLOW a su formato original de una sola persona. La información de la alineación confirma que Déhà ha sido responsable de todos los instrumentos desde la fundación del proyecto, mientras Lore asumió progresivamente funciones líricas, conceptuales y musicales a partir de 2017.


Discografía

  • Demo I — 2007
  • I - Silence Lives Out/Over Whirlpool — 2009
  • II - Deeper in the Space, Higher in the Ocean — 2011
  • III - Gaïa — 2013
  • IV - Mythologiæ — 2015
  • IV - Mythologiæ — 2016
  • V - Oceans — 2017
  • IV - Mythologiæ — 2019
  • VI - Dantalion — 2019
  • Abîmes I — 2023

viernes, 11 de septiembre de 2026

Cuando las hojas caen: el funeral doom de un otoño triste se hace presente con Solautumn

Solautumn no necesita artificios para construir una atmósfera de desolación. Desde Italia, este proyecto formado en 2016 por los músicos que utilizan los seudónimos Anelhen y Demoon ha desarrollado una propuesta profundamente ligada al funeral doom, al death-doom y a las vertientes más atmosféricas y sombrías del género. Su historia comenzó con el demo The Dying Autumn, registrado en 2016 pero finalmente descartado por sus propios integrantes. Algunas de aquellas composiciones, revisadas y ampliadas, terminarían formando parte de su primer larga duración, Under the Sky of a Dying Heaven, publicado en 2018.

Solautumn.
Pero sería en 2020 cuando Solautumn alcanzaría una expresión todavía más concentrada de su identidad. Ese año apareció Autunnaria, inicialmente como lanzamiento digital el 20 de julio, antes de recibir una edición en CD a través de Silent Time Noise el 30 de mayo de 2021. El sello lo catalogó como symphonic funeral doom, mientras que otras fuentes lo sitúan dentro del atmospheric funeral doom, death-doom y funeral doom. En cualquier caso, las etiquetas apenas consiguen describir la sensación que deja el álbum.


Solautumn y el otoño de la existencia

Autunnaria es, ante todo, un disco concebido alrededor de una idea. No se trata simplemente de utilizar el otoño como decoración estética, sino de convertirlo en una metáfora de la existencia humana. Solautumn presenta esta estación como un momento de transición, de decadencia y pérdida, como el lento camino que conduce hacia un invierno largo y frío en el que la individualidad y la soledad alcanzan su máxima expresión. Y ahí es donde el funeral doom encuentra un terreno especialmente fértil.

La música de Solautumn avanza con una lentitud casi física. Los riffs parecen arrastrarse por un paisaje cubierto de niebla, mientras las atmósferas crean la sensación de estar observando un mundo que poco a poco pierde sus colores. No existe aquí una desesperación explosiva. La tristeza es mucho más profunda porque se presenta como algo inevitable. 

Autunnaria no grita que todo está muriendo. Simplemente contempla cómo ocurre. El álbum posee además una cualidad cinematográfica. Sus composiciones parecen describir paisajes antes que acontecimientos. La lluvia, las nubes, la niebla, la búsqueda de luz, la caverna, la oscuridad y el infinito aparecen como diferentes estaciones de un mismo viaje interior. Los propios títulos de las canciones construyen una especie de relato sin necesidad de palabras.

“Pioggia” abre el recorrido con sus más de seis minutos, estableciendo desde el principio ese clima húmedo, gris y pesado que dominará la obra. Luego llega “Attimo”, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. “Nubi” y “Foschia” profundizan todavía más esa sensación de aislamiento, construyendo un paisaje donde resulta difícil distinguir entre el mundo exterior y el estado emocional de quien lo contempla.

Es una de las grandes virtudes del disco. La naturaleza nunca aparece simplemente como naturaleza. La lluvia parece tristeza. La niebla parece incertidumbre. Las nubes parecen pensamientos. El otoño se convierte, finalmente, en una representación del alma.

Y cuando aparece “Alla ricerca di luce”, la búsqueda de luz adquiere un significado particularmente poderoso. En medio de un álbum dominado por la oscuridad, el propio título introduce una posibilidad de esperanza. Pero Solautumn no transforma esa esperanza en una salida fácil. La luz parece estar muy lejos, casi fuera del alcance de quien la busca.


La oscuridad como refugio

La sexta composición, “Caverna”, ocupa un lugar especialmente significativo dentro de la arquitectura del álbum. Con casi siete minutos, representa perfectamente esa inclinación del funeral doom hacia los espacios cerrados, profundos y alejados del mundo exterior. La caverna puede ser refugio, prisión o ambas cosas al mismo tiempo.

Uno de los oyentes que comentó el álbum en Bandcamp describió precisamente Caverna como su canción favorita y relacionó la música con la imagen de un territorio devastado, habitado por fantasmas. Otro destacó la intensidad y el poder del conjunto, definiéndolo como una auténtica oda a la soledad y la melancolía. Son impresiones subjetivas, por supuesto, pero revelan algo importante: Autunnaria consigue provocar imágenes muy concretas en quien lo escucha.

Después aparece “Sul trono dell'oscur eterno”, quizá el título que mejor resume el espíritu de la obra. La oscuridad ya no es solamente una circunstancia pasajera. Se convierte en un lugar, en un reino, incluso en un trono. Y finalmente llega “Infinito”, antes de que la canción que da nombre al álbum cierre el recorrido. Autunnaria funciona así como una espiral. Comienza con la lluvia y atraviesa nubes, niebla, oscuridad y búsqueda de luz hasta desembocar en una dimensión casi metafísica.

La edición original contiene nueve canciones y alcanza aproximadamente 51 minutos y 47 segundos. La edición de Silent Time Noise apareció en una tirada limitada de 500 copias, mientras que la versión de Bandcamp también ofrece una edición digipack con el tema adicional “Albero” como bonus.


Un funeral por el mundo que se apaga

Lo más interesante de Autunnaria es que su concepto puede entenderse más allá del simple imaginario del metal extremo. El otoño representa aquí una civilización, una época y también una vida individual que se aproxima lentamente a su final.

No hay necesidad de cadáveres, cementerios ni imágenes macabras para transmitir esa sensación. Basta una hoja que cae.

Ese es probablemente el gran acierto conceptual de Solautumn. La muerte no aparece como un acontecimiento repentino, sino como un proceso. Primero llega la lluvia. Después las nubes. Luego la niebla. La luz comienza a desaparecer y el individuo se refugia en su propia caverna. Finalmente, la oscuridad parece ocuparlo todo. La música acompaña exactamente ese proceso.

Los riffs pesados y las atmósferas envolventes no buscan únicamente aplastar al oyente. También pretenden sumergirlo. Autunnaria es un disco para entrar en él lentamente, sin esperar recompensas inmediatas. Su propósito no es entretener en el sentido convencional, sino crear un espacio emocional donde la melancolía pueda respirar. Y en ese aspecto Solautumn demuestra comprender una de las verdades fundamentales del funeral doom: la lentitud puede ser una forma de profundidad.

No todo necesita avanzar rápidamente. Algunas emociones necesitan tiempo para desarrollarse, igual que un árbol necesita estaciones para perder sus hojas.


Una obra que pertenece a su estación

Solautumn.
Solautumn continuaría posteriormente su recorrido con Inumanazione en 2023 y In a Stardust Dream y Path to the Stars en 2025, demostrando que Autunnaria no fue un episodio aislado dentro de su trayectoria. Sin embargo, este segundo álbum permanece como una pieza especialmente coherente dentro de su propuesta, porque música, concepto y atmósfera parecen formar una sola entidad.

Hay discos que hablan del otoño. Autunnaria intenta convertirse en otoño, pero no en cualquier otoño. Nos habla sobre un otoño triste, deprimente. Durante sus casi 52 minutos, Solautumn consigue transformar la música en un paisaje donde la luz se extingue lentamente, las hojas desaparecen bajo la lluvia y el frío comienza a apoderarse de todo. Es un viaje hacia la soledad, pero también una invitación a contemplarla. Porque incluso en la oscuridad existe algo extrañamente hermoso.

Cuando las últimas notas desaparecen, queda la impresión de haber caminado durante una tarde interminable por un bosque italiano cubierto de niebla. No hay nadie alrededor. Las ramas están desnudas. El cielo es gris. La lluvia cae lentamente y el invierno se acerca. Y por un instante, antes de que llegue la noche, comprendemos que el otoño nunca fue solamente una estación. Era una despedida.


Discografía de Solautumn

  • Under the Sky of a Dying Heaven — 2018
  • Autunnaria — 2020
  • Inumanazione — 2023
  • In a Stardust Dream — 2025
  • Path to the Stars — 2025


Miembros

  • Anelhen — integrante
  • Demoon — integrante

Ambos músicos han trabajado bajo seudónimos y forman el núcleo de Solautumn desde 2016.


Datos destacados de Autunnaria

  • Banda: Solautumn
  • País: Italia
  • Álbum: Autunnaria
  • Año: 2020
  • Género: Funeral doom / atmospheric funeral doom / death-doom / symphonic funeral doom
  • Lanzamiento original: 20 de julio de 2020
  • Edición CD: Silent Time Noise, 30 de mayo de 2021
  • Catálogo: STNR-39
  • Formato CD: edición limitada a 500 copias
  • Duración: aproximadamente 51:47
  • Concepto: el otoño como símbolo de decadencia, soledad y transición hacia un largo invierno.


Canciones de Autunnaria

  • Pioggia — 06:24
  • Attimo — 06:37
  • Nubi — 05:35
  • Foschia — 05:13
  • Alla ricerca di luce — 05:05
  • Caverna — 06:50
  • Sul trono dell'oscur eterno — 06:16
  • Infinito — 05:19
  • Autunnaria — 04:28


Calificación

9/10

Un notable ejercicio de funeral doom atmosférico, sombrío y profundamente melancólico. Autunnaria no pretende reinventar el género, pero utiliza sus recursos con una coherencia excepcional y consigue algo más difícil de lo que parece: transformar una estación del año en una experiencia emocional.