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domingo, 13 de septiembre de 2026

Donde termina la luz: el universo funeral doom de The Howling Void

The Howling Void: música para contemplar el fin del mundo.

The Howling Void.

Desde San Antonio, Texas, una presencia oscura comenzó a tomar forma en 2007. Su nombre era The Howling Void, y detrás de él se encontraba Ryan Wilson, músico que decidió convertir la soledad, la muerte, la naturaleza, la desesperanza y la inmensidad del cosmos en materia musical. Desde entonces, el proyecto ha construido pacientemente una obra que se mueve entre el funeral doom y las atmósferas sinfónicas, siempre con una mirada puesta en aquellos lugares donde la luz parece desaparecer por completo.

La historia de The Howling Void es también la historia de una voluntad individual. Wilson ha sido el responsable de todo desde el nacimiento del proyecto, levantando álbum tras álbum una arquitectura sonora que no necesita de grandes formaciones para transmitir una sensación monumental. Las guitarras avanzan lentamente, las atmósferas se expanden y las melodías parecen emerger desde una profundidad imposible de medir. Hay algo ancestral en esa música, como si cada nota procediera de un lugar enterrado mucho antes de que nosotros existiéramos.

El primer testimonio de ese universo apareció en Megaliths of the Abyss, publicado en 2009. Ya desde aquel título quedaba expuesta una de las grandes obsesiones conceptuales de The Howling Void: la unión entre lo antiguo y lo inconmensurable. Los megalitos evocan civilizaciones remotas, piedras levantadas por manos desaparecidas hace milenios; el abismo, en cambio, representa aquello que ningún ser humano puede dominar o comprender completamente.

Un año después llegó Shadows over the Cosmos, profundizando en esa dimensión espacial y existencial. El cosmos de The Howling Void no es un escenario luminoso lleno de estrellas, sino una inmensidad fría que recuerda constantemente nuestra fragilidad. Frente a ella, la existencia humana adquiere una dimensión diminuta y pasajera.

En 2012 apareció uno de los trabajos fundamentales de su trayectoria, The Womb Beyond the World. El título parece abrir una puerta hacia una realidad situada más allá de nuestro propio universo. El álbum está construido con paciencia, dejando que las composiciones se desarrollen lentamente y que cada capa sonora vaya ocupando su espacio.

La sensación es la de ingresar en un territorio donde el tiempo ha dejado de funcionar de la manera habitual. Los minutos transcurren, pero la música permanece suspendida, como si observara siglos enteros desde un lugar situado fuera de la historia.

Esa concepción alcanza particular fuerza en The Silence of Centuries, una pieza cuyo propio nombre parece resumir el espíritu de la banda. Aquí el silencio no significa ausencia de sonido, sino la sensación de encontrarse frente a algo demasiado antiguo para ser explicado. El funeral doom se transforma en una experiencia contemplativa, casi espiritual, donde la lentitud adquiere un significado propio.

Después de aquel álbum llegarían Runa, en 2013, y Nightfall, publicado ese mismo año. The Howling Void continuaba así ampliando su territorio, siempre alrededor de la oscuridad y de una particular fascinación por aquello que se encuentra más allá de la experiencia cotidiana.

En 2016 apareció The Triumph of Ruin, un título que podría servir perfectamente como descripción de una de las grandes constantes temáticas del proyecto. La ruina está presente como destino, como proceso y como recuerdo. Todo aquello que alguna vez tuvo forma termina deteriorándose. Las civilizaciones desaparecen, los cuerpos mueren y hasta las estrellas tienen un final.

Pero la música permanece. The Darkness at the Edge of Dawn, de 2017, llevó nuevamente esa exploración hacia los límites entre la oscuridad y la luz. Ese mismo año The Howling Void participó en la recopilación A Lake of Ghosts: The Long Shadow of My Dying Bride con el tema A Doomed Lover, reforzando su vínculo con una tradición del doom metal donde la melancolía, la muerte y el romanticismo oscuro forman parte de una misma sensibilidad.

En 2018 apareció el split Ravens of the Burning God, mientras que 2019 trajo uno de los trabajos más destacados de toda su carrera, Bleak and Everlasting. El propio título vuelve a condensar una característica esencial del proyecto. La tristeza puede ser pasajera en la vida humana, pero en el universo de The Howling Void parece eterna. Ese mismo año llegó también el split Excantation / The Howling Void.

Pasarían algunos años hasta que Wilson regresara con nuevo material de larga duración. En 2023 apareció Into Darkness Ever More Profound, cuyo título parecía anunciar un descenso todavía más profundo hacia el territorio que The Howling Void había explorado desde sus primeros días. No se trataba de abandonar su identidad, sino de llevarla un paso más lejos.

Y en 2025 el proyecto volvió a demostrar que aquella oscuridad todavía tenía caminos por recorrer. Ese año aparecieron The Glow of a Distant Fire y el EP Advaita, ampliando una discografía que ya abarca casi dos décadas.

La relación con Solitude Productions, uno de los sellos más importantes dentro del funeral doom, resulta especialmente apropiada para una banda que ha hecho de la lentitud, la atmósfera y la desesperanza una verdadera forma de expresión. A lo largo de su existencia, The Howling Void también ha participado en distintas recopilaciones relacionadas con la escena doom, dejando su huella más allá de sus propios álbumes.

Existe, además, una característica que hace especialmente particular a este proyecto. Aunque su música puede sonar enorme, solemne y casi cinematográfica, detrás de ella existe esencialmente un solo creador. Ryan Wilson ha mantenido la dirección de The Howling Void desde 2007, demostrando que un proyecto individual puede construir un universo musical de dimensiones extraordinarias. Y quizá esa sea una de las claves de su obra. La soledad que existe detrás de la creación también parece habitar dentro de las canciones.


The Womb Beyond the World: un descenso hacia lo desconocido

Publicado en 2012, The Womb Beyond the World ocupa un lugar especial dentro de la discografía de The Howling Void. Es un álbum que consigue transformar la lentitud característica del funeral doom en una experiencia de inmersión completa.

Desde sus primeros minutos, la obra parece apartarse progresivamente del mundo cotidiano. Las guitarras avanzan con enorme lentitud mientras las atmósferas sinfónicas ensanchan el espacio. La música adquiere una dimensión casi física, como si el oyente estuviera descendiendo hacia un lugar cada vez más profundo.

El álbum está compuesto por cuatro extensas piezas, concebidas más como etapas de un mismo viaje que como canciones independientes.


Tracklist

  • The Womb Beyond the World
  • The Silence of Centuries
  • Lightless Depths
  • Eleleth

La canción que da nombre al disco establece desde el comienzo el carácter de la obra. Hay una sensación permanente de tránsito hacia algo desconocido, como si detrás de la realidad visible existiera otro espacio esperando ser descubierto.

The Silence of Centuries profundiza todavía más esa sensación. El paso del tiempo deja de ser una referencia concreta y se convierte en una presencia silenciosa. El oyente queda atrapado en una atmósfera donde parece posible imaginar civilizaciones desaparecidas, paisajes olvidados y mundos que existieron mucho antes de nuestra llegada.

Con Lightless Depths, el descenso se vuelve todavía más evidente. Es probablemente uno de los momentos donde mejor se percibe la capacidad de The Howling Void para convertir el funeral doom en paisaje. No hay necesidad de grandes cambios repentinos. La intensidad surge precisamente de la permanencia, de esa capacidad de sostener una atmósfera durante largos períodos hasta que termina apoderándose completamente de quien escucha. Finalmente aparece Eleleth, cerrando el recorrido con una atmósfera cargada de misterio y trascendencia.

The Womb Beyond the World es un álbum que exige paciencia, pero recompensa ampliamente al oyente dispuesto a entregarle tiempo. Su principal virtud está en la construcción de una atmósfera coherente y envolvente, donde el peso del doom y las texturas sinfónicas trabajan juntos para crear una sensación de inmensidad. No es música para escuchar de fondo. Es música para detenerse.

Calificación: 8,5/10

Un trabajo profundo, oscuro y envolvente, capaz de transmitir una poderosa sensación de aislamiento y de pequeñez frente a algo infinitamente mayor. Dentro de la trayectoria de The Howling Void, The Womb Beyond the World representa uno de esos momentos en que la identidad artística de Ryan Wilson aparece completamente definida.


Discografía de The Howling Void

  • Megaliths of the Abyss — Full-length, 2009
  • Shadows over the Cosmos — Full-length, 2010
  • The Womb Beyond the World — Full-length, 2012
  • Runa — EP, 2013
  • Nightfall — Full-length, 2013
  • The Triumph of Ruin — Full-length, 2016
  • The Darkness at the Edge of Dawn — Full-length, 2017
  • Ravens of the Burning God — Split, 2018
  • Bleak and Everlasting — Full-length, 2019
  • Excantation / The Howling Void — Split, 2019
  • Into Darkness Ever More Profound — Full-length, 2023
  • The Glow of a Distant Fire — Full-length, 2025
  • Advaita — EP, 2025


Integrante

  • Ryan Wilson: Todo — 2007-presente

Ryan Wilson.
Ryan Wilson es el único integrante permanente de The Howling Void y la figura responsable de la totalidad del proyecto desde su fundación. Su actividad musical también se extiende por diversos rincones de la escena extrema, con participación o vínculos con proyectos como Crowhurst, Endless Disease, Excantation, Intestinal Disgorge, Ischemic Necrosis, Liquid Viscera, Pneuma Hagion y Profundum, además de numerosas agrupaciones y proyectos underground.

Casi dos décadas después de comenzar este viaje, The Howling Void continúa mirando hacia el mismo lugar: un horizonte donde la oscuridad parece no terminar nunca. Sus canciones hablan de muerte, ruina, naturaleza, desesperanza y cosmos, pero debajo de todos esos conceptos existe una idea todavía más poderosa. La existencia humana es breve, mientras que el universo permanece.

Quizá por eso la música de Ryan Wilson transmite una melancolía tan particular. No es solamente tristeza. Es la conciencia de estar frente a algo inmenso, antiguo e indiferente, algo que seguirá existiendo cuando nuestros nombres hayan desaparecido. En ese espacio nace el sonido de The Howling Void. Un sonido lento, oscuro y monumental. Un sonido hecho para perderse en las profundidades. Y, quizás, para descubrir que incluso allí, en el lugar donde ya no queda luz, todavía existe una extraña belleza.