sábado, 12 de septiembre de 2026

Frowning: la belleza oscura de la desesperanza

 Frowning, cuando la tristeza adquiere el peso de una catedral.

Frowning.

Hay músicas que parecen hechas para ser escuchadas a oscuras. No porque necesiten de la noche para existir, sino porque encuentran allí su verdadero territorio. El funeral doom pertenece a ese mundo enrarecido donde el tiempo deja de avanzar con normalidad y cada nota parece caer lentamente sobre la tierra, como una piedra arrojada dentro de una tumba. Desde Alemania, Frowning ha construido desde 2011 una de esas experiencias musicales en las que la tristeza no aparece como un simple estado de ánimo, sino como un paisaje completo.

El proyecto nació en Dresde de la mano de Val Atra Niteris, músico que desde el comienzo decidió hacerse cargo de prácticamente todo el proceso creativo. Guitarras, bajo, batería, teclados y voces pasan por sus manos, convirtiendo a Frowning en una expresión profundamente personal. No existe aquí una banda numerosa que deba reunirse en una sala de ensayo para construir el sonido. Existe un músico y una visión sombría, llevada hasta sus últimas consecuencias.

La propuesta es inequívocamente funeral doom metal. Los tempos avanzan con una lentitud casi insoportable, las guitarras aparecen cubiertas por una distorsión pesada y las melodías limpias emergen ocasionalmente entre las sombras, como recuerdos que todavía se niegan a desaparecer. Sobre ellas se levantan las voces guturales, profundas y cavernosas, mientras los elementos atmosféricos —incluidos los órganos— aportan una dimensión casi litúrgica.

Frowning no intenta suavizar aquello que representa. Sus principales temas son el suicidio, la muerte, la depresión, el dolor y los funerales. Son asuntos difíciles, pero en el funeral doom encuentran una forma artística particular de ser abordados. La música no ofrece respuestas fáciles ni convierte el sufrimiento en un espectáculo. Más bien se instala en ese territorio donde el dolor se vuelve silencio y donde una persona puede contemplar sus propios pensamientos sin la velocidad habitual del mundo exterior.


Funeral Impressions, la primera gran huella

En 2014 apareció Funeral Impressions, el primer larga duración de Frowning y probablemente la obra que mejor permitió comprender desde el principio cuál era el propósito del proyecto.

El disco se mueve con una solemnidad devastadora. Las canciones son extensas, pesadas y deliberadamente pacientes. Temas como “Obsessed” y “Murdered by Grief” condensan buena parte de las características que terminarían identificando al proyecto, combinando riffs arrastrados, atmósferas lúgubres, melodías melancólicas y voces que parecen provenir desde el fondo de una cripta.

El título mismo resulta revelador. Funeral Impressions no describe simplemente un funeral, sino las impresiones que quedan después de atravesarlo. La ausencia, el recuerdo, el vacío y esa sensación extraña de que el mundo continúa funcionando aunque para alguien todo haya terminado.

El álbum recibió una recepción favorable dentro de los círculos especializados del género y con el paso del tiempo adquirió una consideración especial entre los seguidores del funeral doom. Posteriormente apareció también una edición de aniversario, prolongando la vida de una obra que se convirtió en una de las piezas fundamentales de la trayectoria de Frowning.

Ese mismo año el proyecto participó además en Of Graves, of Worms, and Epitaphs, un split junto a Aphonic Threnody, otra formación vinculada al lado más funerario y sombrío del doom metal.


Extinct, profundizando en la oscuridad

Tres años después llegó Extinct, segundo larga duración, publicado en 2017. Si Funeral Impressions había servido para presentar el universo de Frowning, Extinct avanzó todavía más hacia sus profundidades. La música conserva la lentitud característica del proyecto, pero vuelve a utilizar las guitarras como enormes bloques de sonido, alternando momentos de aplastamiento con pasajes donde las melodías adquieren una presencia fantasmal.

El concepto de extinción encaja perfectamente con la estética de Val Atra Niteris. No se trata solamente de la desaparición física, sino también de aquello que se va apagando lentamente en el interior de una persona. El funeral doom tiene precisamente esa capacidad de transformar una emoción abstracta en una sensación física: el oyente puede sentir el peso de los riffs, la densidad del aire y la inmovilidad de los minutos.


Death Requiem, una misa para los muertos

En 2020 Frowning regresó con Death Requiem, su tercer larga duración. El propio título parece resumir toda la identidad del proyecto. Un réquiem es una despedida, una ceremonia destinada a acompañar a los muertos. En manos de Frowning, esa idea adquiere una dimensión particularmente oscura.

Las guitarras continúan moviéndose con una lentitud monumental y las voces guturales funcionan casi como una segunda capa de oscuridad. Los elementos atmosféricos contribuyen a crear una sensación cercana a la de una ceremonia fúnebre imaginaria, donde cada instrumento parece ocupar un espacio determinado dentro de un templo vacío.

Con Death Requiem, Frowning demostraba que no dependía exclusivamente del impacto inicial de Funeral Impressions. Existía detrás una identidad consolidada, reconocible y sostenida durante casi una década de actividad.


Of Void, todavía más allá del silencio

La trayectoria continuó en 2022 con el EP Of Void. El concepto de vacío resulta especialmente apropiado para una banda que ha convertido la ausencia, la muerte y la tristeza en algunos de sus principales elementos expresivos. Frowning parece interesado en aquello que queda cuando todo lo demás desaparece. No hay necesidad de velocidad ni de grandes artificios. Basta con una guitarra que se arrastre lentamente, una batería sepulcral, una voz profunda y el espacio suficiente para que el silencio también forme parte de la composición.

Frowning.
Esa es, probablemente, una de las mayores virtudes del funeral doom bien ejecutado. El género comprende que el silencio no es necesariamente la ausencia de música. Puede ser también una de sus formas más poderosas.


Un proyecto de un solo hombre

Detrás de toda esta discografía existe una única figura. Val Atra Niteris se ocupa de todos los instrumentos y las voces desde la formación de Frowning en 2011. Su actividad musical, además, se extiende a otros proyectos y bandas, entre ellos Ad Cinerem, Heimleiden, Druorg, Light in the Past y Val Atra Niteris, además de haber formado parte anteriormente de Aphonic Threnody, Höllensturm, Angorth y Druorgan.

Esta condición de proyecto solista es importante para comprender Frowning. La música posee una intimidad difícil de conseguir cuando una obra nace de múltiples voluntades. Aquí todo pasa por una misma sensibilidad. La composición, la ejecución y las voces pertenecen a la misma persona, por lo que el resultado termina funcionando casi como un diario musical convertido en funeral.

Actualmente Frowning figura como proyecto activo e independiente, sin contrato con un sello discográfico, y asociado a Weinböhla, Sajonia, manteniendo sus raíces en la región de Dresde donde comenzó su historia.


Discografía

  • Of Graves, of Worms, and Epitaphs — Split, 2014
  • Con Aphonic Threnody.
  • Funeral Impressions — Full-length, 2014
  • Extinct — Full-length, 2017
  • Death Requiem — Full-length, 2020
  • Of Void — EP, 2022


Miembro

  • Val Atra Niteris — todos los instrumentos y voces (2011-presente)

También conocido por su participación en Ad Cinerem, Heimleiden, Druorg, Light in the Past y otros proyectos, incluyendo su antiguo vínculo con Aphonic Threnody, Höllensturm, Angorth y Druorgan.

Frowning representa una de esas expresiones del metal extremo que no necesitan velocidad para resultar devastadoras. Su fuerza nace precisamente de lo contrario. De detener el reloj, bajar las luces y obligar al oyente a permanecer durante varios minutos dentro de una atmósfera de duelo.

En sus canciones hay tumbas, órganos, guitarras que parecen arrastrarse por el suelo y voces que emergen desde una profundidad casi inhumana. Pero también hay algo más. Hay memoria. Hay contemplación. Hay esa extraña belleza que puede aparecer cuando la música se atreve a mirar directamente aquello que normalmente intentamos evitar.

Porque Frowning no toca simplemente sobre la muerte. Construye una música que parece caminar lentamente hacia ella, paso a paso, sin apresurarse. Y cuando finalmente desaparece el último acorde, queda suspendida una sensación difícil de explicar: como si durante unos instantes hubiéramos entrado en una iglesia abandonada, hubiéramos escuchado el eco de un réquiem perdido y luego hubiéramos regresado silenciosamente al mundo de los vivos.

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