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viernes, 11 de septiembre de 2026

Cuando las hojas caen: el funeral doom de un otoño triste se hace presente con Solautumn

Solautumn no necesita artificios para construir una atmósfera de desolación. Desde Italia, este proyecto formado en 2016 por los músicos que utilizan los seudónimos Anelhen y Demoon ha desarrollado una propuesta profundamente ligada al funeral doom, al death-doom y a las vertientes más atmosféricas y sombrías del género. Su historia comenzó con el demo The Dying Autumn, registrado en 2016 pero finalmente descartado por sus propios integrantes. Algunas de aquellas composiciones, revisadas y ampliadas, terminarían formando parte de su primer larga duración, Under the Sky of a Dying Heaven, publicado en 2018.

Solautumn.
Pero sería en 2020 cuando Solautumn alcanzaría una expresión todavía más concentrada de su identidad. Ese año apareció Autunnaria, inicialmente como lanzamiento digital el 20 de julio, antes de recibir una edición en CD a través de Silent Time Noise el 30 de mayo de 2021. El sello lo catalogó como symphonic funeral doom, mientras que otras fuentes lo sitúan dentro del atmospheric funeral doom, death-doom y funeral doom. En cualquier caso, las etiquetas apenas consiguen describir la sensación que deja el álbum.


Solautumn y el otoño de la existencia

Autunnaria es, ante todo, un disco concebido alrededor de una idea. No se trata simplemente de utilizar el otoño como decoración estética, sino de convertirlo en una metáfora de la existencia humana. Solautumn presenta esta estación como un momento de transición, de decadencia y pérdida, como el lento camino que conduce hacia un invierno largo y frío en el que la individualidad y la soledad alcanzan su máxima expresión. Y ahí es donde el funeral doom encuentra un terreno especialmente fértil.

La música de Solautumn avanza con una lentitud casi física. Los riffs parecen arrastrarse por un paisaje cubierto de niebla, mientras las atmósferas crean la sensación de estar observando un mundo que poco a poco pierde sus colores. No existe aquí una desesperación explosiva. La tristeza es mucho más profunda porque se presenta como algo inevitable. 

Autunnaria no grita que todo está muriendo. Simplemente contempla cómo ocurre. El álbum posee además una cualidad cinematográfica. Sus composiciones parecen describir paisajes antes que acontecimientos. La lluvia, las nubes, la niebla, la búsqueda de luz, la caverna, la oscuridad y el infinito aparecen como diferentes estaciones de un mismo viaje interior. Los propios títulos de las canciones construyen una especie de relato sin necesidad de palabras.

“Pioggia” abre el recorrido con sus más de seis minutos, estableciendo desde el principio ese clima húmedo, gris y pesado que dominará la obra. Luego llega “Attimo”, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. “Nubi” y “Foschia” profundizan todavía más esa sensación de aislamiento, construyendo un paisaje donde resulta difícil distinguir entre el mundo exterior y el estado emocional de quien lo contempla.

Es una de las grandes virtudes del disco. La naturaleza nunca aparece simplemente como naturaleza. La lluvia parece tristeza. La niebla parece incertidumbre. Las nubes parecen pensamientos. El otoño se convierte, finalmente, en una representación del alma.

Y cuando aparece “Alla ricerca di luce”, la búsqueda de luz adquiere un significado particularmente poderoso. En medio de un álbum dominado por la oscuridad, el propio título introduce una posibilidad de esperanza. Pero Solautumn no transforma esa esperanza en una salida fácil. La luz parece estar muy lejos, casi fuera del alcance de quien la busca.


La oscuridad como refugio

La sexta composición, “Caverna”, ocupa un lugar especialmente significativo dentro de la arquitectura del álbum. Con casi siete minutos, representa perfectamente esa inclinación del funeral doom hacia los espacios cerrados, profundos y alejados del mundo exterior. La caverna puede ser refugio, prisión o ambas cosas al mismo tiempo.

Uno de los oyentes que comentó el álbum en Bandcamp describió precisamente Caverna como su canción favorita y relacionó la música con la imagen de un territorio devastado, habitado por fantasmas. Otro destacó la intensidad y el poder del conjunto, definiéndolo como una auténtica oda a la soledad y la melancolía. Son impresiones subjetivas, por supuesto, pero revelan algo importante: Autunnaria consigue provocar imágenes muy concretas en quien lo escucha.

Después aparece “Sul trono dell'oscur eterno”, quizá el título que mejor resume el espíritu de la obra. La oscuridad ya no es solamente una circunstancia pasajera. Se convierte en un lugar, en un reino, incluso en un trono. Y finalmente llega “Infinito”, antes de que la canción que da nombre al álbum cierre el recorrido. Autunnaria funciona así como una espiral. Comienza con la lluvia y atraviesa nubes, niebla, oscuridad y búsqueda de luz hasta desembocar en una dimensión casi metafísica.

La edición original contiene nueve canciones y alcanza aproximadamente 51 minutos y 47 segundos. La edición de Silent Time Noise apareció en una tirada limitada de 500 copias, mientras que la versión de Bandcamp también ofrece una edición digipack con el tema adicional “Albero” como bonus.


Un funeral por el mundo que se apaga

Lo más interesante de Autunnaria es que su concepto puede entenderse más allá del simple imaginario del metal extremo. El otoño representa aquí una civilización, una época y también una vida individual que se aproxima lentamente a su final.

No hay necesidad de cadáveres, cementerios ni imágenes macabras para transmitir esa sensación. Basta una hoja que cae.

Ese es probablemente el gran acierto conceptual de Solautumn. La muerte no aparece como un acontecimiento repentino, sino como un proceso. Primero llega la lluvia. Después las nubes. Luego la niebla. La luz comienza a desaparecer y el individuo se refugia en su propia caverna. Finalmente, la oscuridad parece ocuparlo todo. La música acompaña exactamente ese proceso.

Los riffs pesados y las atmósferas envolventes no buscan únicamente aplastar al oyente. También pretenden sumergirlo. Autunnaria es un disco para entrar en él lentamente, sin esperar recompensas inmediatas. Su propósito no es entretener en el sentido convencional, sino crear un espacio emocional donde la melancolía pueda respirar. Y en ese aspecto Solautumn demuestra comprender una de las verdades fundamentales del funeral doom: la lentitud puede ser una forma de profundidad.

No todo necesita avanzar rápidamente. Algunas emociones necesitan tiempo para desarrollarse, igual que un árbol necesita estaciones para perder sus hojas.


Una obra que pertenece a su estación

Solautumn.
Solautumn continuaría posteriormente su recorrido con Inumanazione en 2023 y In a Stardust Dream y Path to the Stars en 2025, demostrando que Autunnaria no fue un episodio aislado dentro de su trayectoria. Sin embargo, este segundo álbum permanece como una pieza especialmente coherente dentro de su propuesta, porque música, concepto y atmósfera parecen formar una sola entidad.

Hay discos que hablan del otoño. Autunnaria intenta convertirse en otoño, pero no en cualquier otoño. Nos habla sobre un otoño triste, deprimente. Durante sus casi 52 minutos, Solautumn consigue transformar la música en un paisaje donde la luz se extingue lentamente, las hojas desaparecen bajo la lluvia y el frío comienza a apoderarse de todo. Es un viaje hacia la soledad, pero también una invitación a contemplarla. Porque incluso en la oscuridad existe algo extrañamente hermoso.

Cuando las últimas notas desaparecen, queda la impresión de haber caminado durante una tarde interminable por un bosque italiano cubierto de niebla. No hay nadie alrededor. Las ramas están desnudas. El cielo es gris. La lluvia cae lentamente y el invierno se acerca. Y por un instante, antes de que llegue la noche, comprendemos que el otoño nunca fue solamente una estación. Era una despedida.


Discografía de Solautumn

  • Under the Sky of a Dying Heaven — 2018
  • Autunnaria — 2020
  • Inumanazione — 2023
  • In a Stardust Dream — 2025
  • Path to the Stars — 2025


Miembros

  • Anelhen — integrante
  • Demoon — integrante

Ambos músicos han trabajado bajo seudónimos y forman el núcleo de Solautumn desde 2016.


Datos destacados de Autunnaria

  • Banda: Solautumn
  • País: Italia
  • Álbum: Autunnaria
  • Año: 2020
  • Género: Funeral doom / atmospheric funeral doom / death-doom / symphonic funeral doom
  • Lanzamiento original: 20 de julio de 2020
  • Edición CD: Silent Time Noise, 30 de mayo de 2021
  • Catálogo: STNR-39
  • Formato CD: edición limitada a 500 copias
  • Duración: aproximadamente 51:47
  • Concepto: el otoño como símbolo de decadencia, soledad y transición hacia un largo invierno.


Canciones de Autunnaria

  • Pioggia — 06:24
  • Attimo — 06:37
  • Nubi — 05:35
  • Foschia — 05:13
  • Alla ricerca di luce — 05:05
  • Caverna — 06:50
  • Sul trono dell'oscur eterno — 06:16
  • Infinito — 05:19
  • Autunnaria — 04:28


Calificación

9/10

Un notable ejercicio de funeral doom atmosférico, sombrío y profundamente melancólico. Autunnaria no pretende reinventar el género, pero utiliza sus recursos con una coherencia excepcional y consigue algo más difícil de lo que parece: transformar una estación del año en una experiencia emocional.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Shores Of Null: Cuando la melancolía se convierte en metal

Una casa hecha de sombras: el viaje melancólico de Shores Of Null.

Shores of Null.

Shores Of Null nació en Roma (Italia) con una certeza difícil de explicar pero imposible de ignorar: hay emociones que solo pueden expresarse cuando la música se hunde en la oscuridad. Desde 2013, la banda italiana ha construido una identidad alrededor de la melancolía, el dolor, la pérdida y esa extraña belleza que aparece cuando la tristeza deja de ser solamente una herida y se convierte en paisaje. Su propuesta, definida por ellos mismos como Melancholic Dark Metal, reúne el peso del doom y la agresividad del black metal con la sensibilidad melódica del death metal, creando canciones donde la brutalidad y la fragilidad conviven sin necesidad de enfrentarse.


Una década construyendo oscuridad

Desde sus primeros pasos, Shores Of Null entendió que el metal oscuro no tenía por qué elegir entre violencia y emoción. Quiescence, su debut de 2014, fue la primera declaración de principios de una agrupación que rápidamente comenzó a llamar la atención dentro del circuito europeo. Tres años después, Black Drapes For Tomorrow amplió aquella fórmula, incorporando texturas más densas y una escritura más ambiciosa.

Pero sería en 2020 cuando la banda llevaría su concepción de la melancolía hasta un territorio particularmente arriesgado. Beyond The Shores (On Death And Dying) es una obra de 38 minutos construida como una única pieza de doom metal, una travesía inspirada en las cinco etapas del duelo. No se trata simplemente de un disco largo. Es una experiencia concebida para ser recorrida de principio a fin, como si cada cambio de atmósfera representara una nueva estación dentro de un proceso inevitable.

La presencia de Mikko Kotamäki, de Swallow The Sun, y Thomas A.G. Jensen, de Saturnus, reforzó además el carácter internacional de una obra que parecía reunir distintas voces de la melancolía europea en un mismo espacio.


La belleza de la pérdida

En 2023 llegó The Loss Of Beauty, un título que parece resumir buena parte del universo emocional de Shores Of Null. La banda no abandonó la oscuridad, pero consiguió hacer que sus melodías ocuparan un lugar todavía más importante. Las guitarras comenzaron a respirar entre los muros de distorsión, las armonías adquirieron mayor protagonismo y las canciones encontraron una manera particularmente efectiva de ser pesadas sin renunciar a la delicadeza.

Ese equilibrio es probablemente uno de los mayores atributos del grupo. Shores Of Null puede descender hacia pasajes de una enorme densidad y, apenas unos minutos después, abrir una melodía que parece surgir desde un lugar completamente distinto. La desesperanza nunca está demasiado lejos, pero tampoco lo está la belleza.

Después llegaron Beauty Over Europe, el registro en vivo de 2025, y el split Latitudes Of Sorrow, realizado junto a los finlandeses de Convocation. Para entonces, aquella banda surgida en Roma ya había recorrido más de 250 escenarios, compartiendo cartel con nombres fundamentales del doom y del metal extremo contemporáneo como Paradise Lost, Swallow The Sun, Draconian, Saturnus y Harakiri For The Sky.

También llegaron los grandes festivales. Hellfest, Inferno Festival, MetalDays, Rock Imperium y 70000 Tons Of Metal forman parte de una trayectoria que demuestra que Shores Of Null dejó hace tiempo de ser solamente una prometedora agrupación del underground italiano.


El hogar como refugio y condena

Ahora la historia entra en una nueva etapa con Homesick, su quinto álbum de estudio, que será publicado el 16 de octubre de 2026 a través de Dusktone. Y el concepto elegido resulta especialmente apropiado para una banda cuya música siempre ha girado alrededor de las emociones que permanecen cuando todo lo demás desaparece.

Homesick habla de la memoria, del sentido de pertenencia y de esos vínculos invisibles que nos mantienen unidos a determinados lugares. Porque regresar a casa no siempre significa encontrar refugio. A veces significa enfrentarse con los recuerdos que nunca conseguimos abandonar.

La participación de Natalie Koskinen, de Shape Of Despair, y Shaun MacGowan, de My Dying Bride, añade nuevas dimensiones a un universo que ya se encontraba profundamente conectado con la tradición del doom europeo. Shores Of Null parece comprender que la nostalgia no es necesariamente dulce. Puede ser una fuerza incómoda, incluso destructiva, capaz de transformar un lugar querido en una prisión construida con recuerdos. Y allí reside buena parte de la identidad de la banda. Su música no busca simplemente ser triste. Busca comprender qué existe detrás de la tristeza. Qué queda después de la pérdida. Qué ocurre cuando un recuerdo continúa viviendo mucho después de que aquello que lo originó haya desaparecido.


Diez años caminando entre la luz y las sombras

Hay bandas que construyen su identidad a partir de una estética. Shores Of Null la ha construido a partir de una emoción. La oscuridad de sus canciones no parece un disfraz ni una decoración, sino un territorio que sus integrantes conocen y recorren con naturalidad.

Shores Of Null.
Desde Roma, han conseguido transformar el duelo, la muerte, la soledad y la nostalgia en materia musical. Las guitarras pueden caer como una avalancha, las voces pueden desgarrar el silencio y la batería puede empujar las canciones hacia la violencia, pero siempre existe alguna melodía esperando al otro lado.

Después de más de una década, más de 250 conciertos y una discografía que ha ido creciendo con ambición, Shores Of Null continúa buscando nuevas formas de expresar aquello que muchas veces resulta imposible decir con palabras.

Quizás por eso Homesick resulte tan significativo. Porque todos tenemos algún lugar al que pertenecemos y del que, al mismo tiempo, necesitamos escapar. Un sitio que puede protegernos o perseguirnos. Un paisaje que existe tanto afuera como dentro de nosotros.

Shores Of Null convierte esa contradicción en música. Y cuando sus canciones terminan, queda flotando esa sensación extraña de haber atravesado un lugar conocido durante la noche, caminando entre recuerdos, ruinas y melodías. Un lugar hermoso precisamente porque también duele.


Discografía

  • Quiescence — Full-length, 2014
  • Black Drapes For Tomorrow — Full-length, 2017
  • Beyond The Shores (Excerpt I) — Single, 2020
  • Beyond The Shores (Excerpt II) — Single, 2020
  • Beyond The Shores (Excerpt III) — Single, 2020
  • Beyond The Shores (On Death And Dying) — Full-length, 2020
  • Night Will Come (Live Unplugged) — Single, 2021
  • Black Drapes For Tomorrow (Live Unplugged) — Single, 2021
  • Quiet Whispers (Unplugged at Traffic Garden) — Live album, 2021
  • Nothing Left to Burn — Single, 2022
  • The Last Flower — Single, 2023
  • Destination Woe — Single, 2023
  • My Darkest Years — Single, 2023
  • The Loss Of Beauty — Full-length, 2023
  • Beauty Over Europe — Live album, 2025
  • An Easy Way — Single, 2025
  • Latitudes Of Sorrow — Split, 2025
  • Bleed to Life — Single, 2026
  • Son of the Tide — Single, 2026
  • Two Mountains — Single, 2026
  • Homesick — Full-length, 2026


Miembros

  • Davide Straccione — Voz
  • Gabriele Giaccari — Guitarra
  • Raffaele Colace — Guitarra
  • Matteo Capozucca — Bajo
  • Emiliano Cantiano — Batería

miércoles, 12 de agosto de 2026

VIY: cuando el terror de Gógol se convierte en una epopeya de doom

Desde las profundidades de Prato, Toscana, la banda italiana VIY lleva más de una década construyendo un sonido donde el doom y el sludge parecen arrastrarse entre ruinas. Ahora, el imaginario de Nikolái Gógol vuelve a encontrarse con esa oscuridad en un nuevo concepto de metal ritual que convierte la historia de Viy en una auténtica pesadilla sonora.


Imagen hecha con IA.
Existen ciertas historias que no necesitan monstruos para provocar miedo. Basta una iglesia cerrada, una noche demasiado larga y la certeza de que algo está esperando al otro lado de la oscuridad. En 1835, Nikolái Gógol escribió Viy, uno de los relatos más inquietantes de la literatura fantástica rusa y ucraniana, y creó una criatura que desde entonces ha quedado instalada en el imaginario del horror: un ser demoníaco cuyos párpados llegan hasta el suelo y que sólo necesita levantar la mirada para convertir el miedo en condena.

Más de un siglo después, aquella figura sigue encontrando nuevas formas de manifestarse. En Prato, Toscana, una banda llamada VIY —Вий, en cirílico— decidió convertir ese nombre en identidad artística. Formada en 2012, la agrupación italiana se ha movido durante años por los territorios más pesados del doom y el sludge metal, cultivando una música en la que la lentitud no significa quietud, sino amenaza.

VIY pertenece a esa clase de bandas que parecen entender el metal pesado como una experiencia física. Sus riffs no buscan simplemente sonar pesados: buscan ocupar espacio, hundirse en el suelo y dejar una sensación de opresión. La propia información disponible sobre el grupo la sitúa en Prato, activa desde 2012 y trabajando de manera independiente.


Una banda nacida para caminar entre ruinas

El doom metal siempre ha tenido una relación especial con el tiempo. Allí donde otros géneros corren, el doom se detiene. Allí donde otros buscan escapar de la oscuridad, el doom decide permanecer dentro de ella. VIY se mueve precisamente en ese territorio.

La combinación de doom y sludge permite que la banda construya un sonido espeso, áspero y deliberadamente incómodo. Hay peso, pero también suciedad; hay melodía, pero nunca una sensación verdadera de alivio. Es música que parece surgir de un lugar húmedo, abandonado y sin ventanas.

La elección del nombre tampoco es casual. Viy no es solamente una criatura de la mitología eslava: es el centro de una de las historias más célebres de Gógol, aquella en la que un seminarista debe pasar tres noches rezando frente al cadáver de una joven a la que él mismo ha matado. Cada noche, la frontera entre lo sobrenatural y lo insoportable se vuelve más delgada. Es un universo perfecto para el doom.


Más de una década bajo la sombra

VIY comenzó su recorrido en 2012 y, desde entonces, ha mantenido una trayectoria relativamente discreta, lejos de las grandes estructuras de la industria. Su discografía registrada incluye dos EP publicados en 2014 —Boddo's Bong y Вий— y dos trabajos de larga duración: The Black Light, de 2016, y Oblivium, de 2020. La banda continúa figurando como activa e independiente.

Hay algo coherente en esa trayectoria: VIY nunca ha necesitado construir una imagen gigantesca para que su música parezca enorme. Su discografía se ha desarrollado con la lógica propia del underground: paso firme, producción independiente y una búsqueda estética que encuentra en el peso del sonido su principal argumento.

Incluso la presencia de la banda en la recopilación Trip to Italy (Art Is Never Finished, Only Abandoned), editada digitalmente por Weedian en enero de 2025, demuestra que su nombre continúa circulando dentro del circuito internacional del doom y el sludge. Allí aparece el tema "Excruciate".


The Black Light: la primera gran inmersión

Publicado en 2016, The Black Light representa uno de los puntos fundamentales de la trayectoria de VIY. El título ya parece anunciar una contradicción: una luz que no ilumina, sino que oscurece.

Es precisamente allí donde la banda encuentra una de sus principales virtudes: comprender que el doom no necesita recurrir permanentemente a la velocidad ni al virtuosismo para generar intensidad. La tensión puede construirse con una guitarra sostenida, un bajo que parece arrastrar toneladas y una batería que golpea como si estuviera marcando el paso de una procesión.


Oblivium: cuatro años más adentro de la oscuridad

En 2020 llegó Oblivium, segundo larga duración de VIY y hasta ahora el último álbum de estudio que aparece en la discografía oficial registrada de la banda.

El propio concepto del título —olvido, desaparición, pérdida de la memoria— encaja perfectamente con una banda cuya música parece interesada en borrar las fronteras entre lo físico y lo espectral.

Oblivium confirma además la capacidad de VIY para sostener una identidad dentro del underground italiano, una escena donde el doom, el sludge, el black metal y otras formas extremas de música pesada han encontrado durante años un terreno particularmente fértil.


La formación que mantiene vivo a VIY

La actual alineación de VIY está integrada por cuatro músicos:

  • Alarico Mengoni — batería, desde 2012.
  • Tommy (Tommaso Mari) — guitarra, desde 2012.
  • Genia — voz y guitarra, desde 2013.
  • Giuliano Funari — bajo, desde 2018.

La información de la banda confirma la permanencia de Mengoni y Tommy desde los comienzos, mientras Genia se incorporó en 2013 y Funari asumió el bajo en 2018.

Es una formación que ha permitido conservar una continuidad poco habitual para una agrupación underground con más de diez años de recorrido. Y en el doom esa continuidad importa: el sonido necesita tiempo para sedimentarse.


Cuando Gógol vuelve a abrir los ojos

En 2026 aparece un proyecto que parece hecho a la medida del universo de VIY: un álbum conceptual de ritual blackened doom metal inspirado en el relato Viy de Gógol.

La propuesta presentada bajo el nombre VIY / ВИЙ transforma la historia original en una especie de liturgia de horror. El argumento es sencillo y terrible: un seminarista que no cree en nada es obligado a rezar durante tres noches frente al cadáver de la bruja que ha matado. La iglesia permanece cerrada. Un círculo de tiza separa al hombre de aquello que se encuentra en la oscuridad. Y durante cada noche, el mal se acerca un poco más. La tercera noche es la decisiva. Porque entonces llaman a Viy.

El concepto convierte los elementos esenciales del relato —la carretera perdida, la iglesia abandonada, la mujer muerta, el ataúd que se eleva y aquella orden aterradora de levantarle los párpados— en una narración musical dividida en diez capítulos.

Conviene hacer una precisión: este lanzamiento conceptual de 2026 aparece en el material proporcionado como una presentación inspirada en Gógol, pero no figura en la discografía de VIY registrada en el sitio web especializado Metal Archives, que mantiene como últimos larga duración Oblivium (2020). Por eso, más que presentarlo como un nuevo álbum oficial de la banda italiana, resulta más riguroso hablar de un proyecto conceptual presentado bajo el nombre VIY / ВИЙ.


Diez estaciones hacia el abismo

El disco está construido como una historia que avanza inexorablemente. No parece existir aquí la idea de una simple colección de canciones: cada título funciona como una escena.

El recorrido de VIY / ВИЙ

  • I. The Lost Road / Заблудшая дорога 
  • II. The Night Ride / Ночная скачка 
  • III. She Fell as a Maiden / Она упала девицей 
  • IV. The Summons / Зов 
  • V. Beauty in the Coffin / Панночка 
  • VI. The Chalk Circle / Меловой круг 
  • VII. The Coffin Flies / Гроб летает
  • VIII. Night of the Legion / Ночь легиона 
  • IX. Lift My Eyelids / Подымите мне веки 
  • X. The Sealed Church / Заросшая церковь 

El orden resulta particularmente efectivo porque reproduce el descenso psicológico de la historia. Primero está el extravío. Después llega la noche. Luego aparece la muerte. Más tarde, la invocación. Finalmente, la criatura.

Y cuando llega "Lift My Eyelids", el concepto alcanza su momento de mayor tensión: la frase que anuncia la llegada de Viy se convierte en el punto culminante de una historia que llevaba casi media hora caminando hacia ese instante.

El cierre, "The Sealed Church", deja la sensación de que la historia no termina realmente. La puerta se cierra, pero aquello que estaba dentro permanece.


Doom como literatura de terror

Lo más interesante de este proyecto no es solamente la utilización del nombre de Gógol. Es la manera en que el doom metal parece haber sido creado para contar una historia como Viy.

El género permite que una narración avance lentamente, casi a la velocidad de una pesadilla. Los riffs pueden repetirse hasta convertirse en trance; las voces pueden abandonar cualquier pretensión de comodidad; la batería puede sonar como una procesión funeraria. Todo contribuye a crear una sensación de inevitabilidad. Y eso es justamente lo que necesita la historia de Gógol.

El seminarista no está luchando contra un enemigo al que pueda derrotar con fuerza. Está esperando. Tiene que permanecer allí tres noches. Cada segundo que pasa es una amenaza. Cada ruido puede significar que algo ha entrado en la iglesia. El doom entiende perfectamente ese miedo. No necesita mostrar al monstruo inmediatamente. Le basta con hacerte sentir que está llegando.


La discografía de VIY

La trayectoria discográfica registrada de la banda queda así:

  • Boddo's Bong — EP (2014)
  • Вий — EP (2014)
  • The Black Light — álbum de estudio (2016)
  • Oblivium — álbum de estudio (2020)

A esto se suma la participación con "Excruciate" en la recopilación Trip to Italy (Art Is Never Finished, Only Abandoned), publicada digitalmente por Weedian en enero de 2025.


Una criatura que todavía respira

Hay nombres que se convierten en marcas. Otros terminan convirtiéndose en atmósferas. VIY pertenece a la segunda categoría.

Desde Prato, la banda ha construido una identidad ligada al peso, la oscuridad y esa particular forma de entender el metal extremo que no necesita apresurarse para resultar devastadora. Su discografía todavía es relativamente pequeña, pero tiene una coherencia que muchas bandas tardan décadas en conseguir.


Calificación del disco: 8,5/10

Un disco oscuro, atmosférico y conceptualmente sólido. VIY / ВИЙ consigue transformar el universo de Gógol en una experiencia de doom ritual donde cada canción funciona como una escena de la pesadilla. Su principal fortaleza está en la atmósfera: pesada, opresiva y progresivamente más inquietante. El recorrido de diez canciones funciona especialmente bien escuchado de principio a fin, como una única pieza narrativa.

  • Lo mejor: la ambientación, el concepto y la capacidad para generar tensión.
  • Lo menos logrado: por momentos, la densidad del estilo puede resultar excesivamente uniforme para quienes busquen mayor variedad dinámica.

Veredicto: 8,5/10 — una ceremonia oscura y perturbadora que convierte el horror de Gógol en una experiencia sonora convincente

viernes, 31 de julio de 2026

Adiós al último gran líbero: murió Franco Baresi, el defensor que convirtió el arte de marcar en una obra maestra

A los 66 años falleció el eterno capitán del AC Milan y campeón del mundo con Italia. Considerado por millones de aficionados y especialistas como el mejor defensor de todos los tiempos, deja un legado que transformó para siempre la forma de entender el fútbol.


Franco Baresi.
El silencio que este viernes cayó sobre San Siro fue mucho más que el duelo por la muerte de un exfutbolista. Fue la despedida de uno de los grandes símbolos del fútbol mundial. Franco Baresi falleció a los 66 años, poniendo fin a la vida de un hombre que hizo de la elegancia defensiva una forma de entender este deporte y que convirtió la camiseta del AC Milan en una segunda piel durante casi dos décadas.

La noticia estremeció a Italia y al planeta futbolístico. El histórico capitán del Milan, campeón del mundo con la selección italiana en España 1982 y protagonista de una de las carreras más extraordinarias que haya conocido un defensor, deja un legado imposible de medir únicamente con títulos o estadísticas. Su influencia trascendió generaciones y redefinió el papel del líbero moderno, convirtiéndose en un referente absoluto para quienes entienden que defender también puede ser un acto de inteligencia, liderazgo y belleza futbolística.

El AC Milan confirmó la noticia a través de un emotivo comunicado. "La historia del Milan está en lágrimas por el fallecimiento de Franco Baresi. Su ejemplo y su profundidad serán, para siempre, al igual que la camiseta con el número 6, parte integrante y fundamental del ADN del club", expresó la institución que lo vio convertirse en leyenda.


La bandera eterna del Milan

Hablar de Franco Baresi es hablar de la identidad misma del AC Milan. En tiempos donde el fútbol todavía conservaba el valor de la fidelidad, el defensor desarrolló toda su carrera profesional en un solo club.

Debutó en la Serie A el 23 de abril de 1978, cuando apenas tenía 17 años. Desde entonces construyó una trayectoria irrepetible que se prolongó hasta 1997, disputando 719 partidos oficiales y convirtiéndose en el capitán más emblemático de la historia rossonera.

Con el Milan conquistó seis campeonatos italianos, tres Copas de Europa, dos Copas Intercontinentales y numerosos títulos nacionales e internacionales, siendo el gran líder de aquel equipo revolucionario dirigido por Arrigo Sacchi que cambió para siempre la manera de jugar al fútbol.

Su influencia fue tan profunda que, tras su retiro, el club tomó una decisión reservada únicamente para los inmortales: retirar para siempre la camiseta número 6.


El defensor que parecía jugar varios segundos antes que los demás

Baresi nunca necesitó imponerse por la fuerza física. Su verdadero talento estaba en la cabeza. Leía el juego con una anticipación extraordinaria, dominaba el fuera de juego como pocos en la historia y organizaba cada movimiento de la defensa con la precisión de un director de orquesta. Mientras otros reaccionaban, él ya sabía dónde terminaría la jugada.

Su elegancia para recuperar el balón, su impecable técnica y su liderazgo silencioso hicieron que generaciones completas de defensores crecieran intentando imitarlo. Junto a Mauro Tassotti, Alessandro Costacurta y Paolo Maldini conformó una de las mejores líneas defensivas que haya existido en el fútbol profesional.

Para muchos entrenadores y especialistas, aquel Milan representó la máxima expresión del fútbol defensivo moderno.


Italia también encontró en él a un líder

La historia de Franco Baresi también quedó grabada para siempre en la camiseta de la selección italiana. Disputó 82 partidos internacionales y representó a su país en tres Copas del Mundo.

Fue campeón mundial en España 1982, integrando una de las selecciones más recordadas de la historia italiana, y doce años más tarde volvió a demostrar su enorme jerarquía en Estados Unidos 1994.

Tras recuperarse de una grave lesión de meniscos en tiempo récord, reapareció para disputar la final frente a Brasil y protagonizó una actuación memorable, considerada por muchos analistas como una auténtica exhibición defensiva, pese a la derrota de Italia en la definición por penales.

Aquella final terminó escapándose, pero consolidó definitivamente la imagen de Baresi como uno de los más grandes defensores que haya conocido este deporte.


Un legado que trasciende generaciones

Después de colgar los botines nunca abandonó el Milan. Continuó desempeñando funciones institucionales y representó al club en innumerables ceremonias y actividades oficiales.

Su última aparición pública en San Siro ocurrió durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina, donde fue uno de los portadores de la antorcha, recibiendo una ovación que hoy adquiere un profundo significado.

El fútbol pierde a un campeón del mundo, a un capitán irrepetible y a un referente cuya influencia seguirá presente cada vez que un defensor entienda que marcar no consiste únicamente en quitar el balón, sino también en pensar, anticipar y liderar. Porque Franco Baresi no solo defendía un arco. Defendía una idea del fútbol. Y esa idea será eterna.


Ficha de Franco Baresi

  • Nombre completo: Franco Baresi
  • Fecha de nacimiento: 8 de mayo de 1960
  • Fecha de fallecimiento: 31 de julio de 2026
  • Lugar de nacimiento: Travagliato, Brescia, Italia
  • Nacionalidad: Italiana
  • Posición: Líbero / Defensa central
  • Club: AC Milan (1977-1997)
  • Partidos oficiales con el Milan: 719
  • Partidos con Italia: 82
  • Capitán del Milan: 1982-1997


Palmarés

Con el AC Milan

  • 6 Serie A
  • 3 Copas de Europa
  • 3 Supercopas de Europa
  • 2 Copas Intercontinentales
  • 4 Supercopas de Italia
  • 1 Copa Mitropa


Con Italia

  • Campeón del Mundo (España 1982)
  • Subcampeón del Mundo (Estados Unidos 1994)
  • Distinciones
  • Camiseta número 6 retirada por el AC Milan.
  • Integrante del FIFA 100.
  • Incluido en el Salón de la Fama del Fútbol Italiano.
  • Elegido en múltiples ocasiones entre los mejores defensores de todos los tiempos por FIFA, UEFA y France Football.


Frases que inmortalizaron su grandeza

"Si tuviera que elegir un solo defensor para salvar mi vida en un partido, elegiría a Franco Baresi." 

Arrigo Sacchi

"Franco era el profesor de todos nosotros."

Paolo Maldini

"Jugaba con la cabeza diez segundos antes que cualquier otro."

Fabio Capello

"Nunca he visto un defensor con semejante inteligencia táctica."

Marcello Lippi

"No era solo un defensor; era el arquitecto del equipo."

Carlo Ancelotti

"Baresi hizo del arte de defender algo digno de admirar."

La Gazzetta dello Sport


El hombre que dignificó la defensa

Los delanteros suelen quedarse con los aplausos, los goles y las portadas. Franco Baresi eligió otro camino. Convirtió la anticipación en una virtud, el liderazgo en un ejemplo y la elegancia en una marca registrada. Fue el capitán de un Milan irrepetible, el emblema de una Italia competitiva y el espejo en el que se miraron generaciones enteras de defensores.

Para millones de aficionados —entre los que me incluyo— fue el mejor defensor de la historia del fútbol. No porque levantara más trofeos que nadie ni porque fuera el más espectacular, sino porque hizo parecer sencillo lo que para cualquier otro era imposible. Su legado no se medirá únicamente por los títulos que conquistó, sino por la huella imborrable que dejó en la historia de este deporte. Desde hoy, el fútbol es un poco más huérfano, pero también mucho más rico por haber tenido el privilegio de ver jugar a Franco Baresi.

sábado, 14 de febrero de 2026

Estadios de fútbol e infraestructura deportiva: Italia construye futuro, Chile sigue poniendo excusas

Mientras la Lazio recupera el histórico Estadio Flaminio para convertirlo en un recinto moderno para 50 mil personas, en Chile seguimos atrapados en la lógica del “no se puede”. En La Cisterna hay un terreno subutilizado que podría ser la casa definitiva de la U y Palestino. Pero vivimos en el país más anti-fútbol del mundo.


Flaminio (Roma).
La noticia llega desde Roma como una bofetada de realidad para el hincha azul. Lazio, uno de los clubes más emblemáticos de Italia, anunció que comprará el añoso Estadio Flaminio, un recinto municipal viejo, deteriorado, pero cargado de historia, ubicado en pleno corazón de la capital italiana, para transformarlo en un coloso moderno con capacidad para 50 mil personas.

No es una fantasía ni un proyecto inflado por promesas políticas. Es una decisión concreta: tomar un estadio obsoleto y convertirlo en motor urbano, deportivo y económico.

En Chile, en cambio, seguimos discutiendo si el fútbol “molesta”, si genera problemas, si conviene o no conviene. Y mientras tanto, Universidad de Chile continúa siendo un gigante sin casa propia. Un absurdo histórico.


Un estadio viejo, un terreno gigante y una oportunidad desperdiciada

El Estadio Municipal de La Cisterna es el espejo local del Flaminio romano, pero sin la visión italiana. Un terreno amplio, bien ubicado, con un recinto chico, feo y completamente obsoleto. Un espacio subutilizado que podría convertirse en un polo deportivo y social para toda la zona sur de Santiago.

Si Chile no fuera el país más anti-fútbol del mundo, ese terreno podría ser vendido a la U y a Palestino para levantar ahí un estadio moderno, compartido o con gestión conjunta, que revitalice la comuna completa. Pero aquí, la palabra “estadio” es sinónimo de problema, no de desarrollo. En ese sentido, somos una triste excepción a nivel global.

En Italia, el Estadio Flaminio dejó de ser un ruinoso elefante blanco para convertirse en proyecto de futuro. En Chile, cualquier iniciativa similar queda atrapada entre permisos eternos, juntas de vecinos aterradas y autoridades que prefieren no decidir. Allá entienden que un estadio ordena la ciudad. Acá creen que un estadio desordena la comuna.

En nuestro país se habla de deporte, de identidad y de vida sana, pero cuando llega el momento de invertir en infraestructura, el fútbol pasa a ser sospechoso, como si los problemas sociales se solucionaran escondiendo la pelota bajo la alfombra.


La U: un club gigante tratado como inquilino

Universidad de Chile no puede seguir siendo un club nómade. Un equipo con más de cuatro millones de hinchas, con una historia que atraviesa generaciones, merece un hogar propio.

La Cisterna podría ser ese punto de partida. Un proyecto serio, con comercio, transporte, mitigaciones reales y seguridad moderna. Pero para eso se necesita algo que en Chile parece escaso cuando se habla de fútbol: coraje político.

Nuestro país mira al fútbol con desconfianza, como si fuera un estorbo urbano y no una herramienta de cohesión social.


Flaminio como símbolo, La Cisterna como espejo

El Estadio Flaminio es viejo, sí. Pero también es histórico. Y Lazio entendió que la historia no se demuele: se transforma. En Chile, en cambio, vemos un estadio antiguo y pensamos en dejarlo tal como está, hasta que se termine cayendo a pedazos, nada de reinventarlo.

Si no cambiamos esa lógica, la U seguirá peregrinando de cancha en cancha, Palestino seguirá atrapado en un recinto que no es suyo y La Cisterna seguirá desperdiciando un terreno que podría ser emblema de progreso urbano con el mejor estadio de todo Chile. El fútbol no es el enemigo. El enemigo es la mediocridad planificada.

Mientras en Roma convierten ruinas en futuro, en Chile seguimos discutiendo si el balón molesta al vecino. Esa es la verdadera tragedia del fútbol chileno.