Desde las profundidades de Prato, Toscana, la banda italiana VIY lleva más de una década construyendo un sonido donde el doom y el sludge parecen arrastrarse entre ruinas. Ahora, el imaginario de Nikolái Gógol vuelve a encontrarse con esa oscuridad en un nuevo concepto de metal ritual que convierte la historia de Viy en una auténtica pesadilla sonora.
![]() |
| Imagen hecha con IA. |
Más de un siglo después, aquella figura sigue encontrando nuevas formas de manifestarse. En Prato, Toscana, una banda llamada VIY —Вий, en cirílico— decidió convertir ese nombre en identidad artística. Formada en 2012, la agrupación italiana se ha movido durante años por los territorios más pesados del doom y el sludge metal, cultivando una música en la que la lentitud no significa quietud, sino amenaza.
VIY pertenece a esa clase de bandas que parecen entender el metal pesado como una experiencia física. Sus riffs no buscan simplemente sonar pesados: buscan ocupar espacio, hundirse en el suelo y dejar una sensación de opresión. La propia información disponible sobre el grupo la sitúa en Prato, activa desde 2012 y trabajando de manera independiente.
Una banda nacida para caminar entre ruinas
El doom metal siempre ha tenido una relación especial con el tiempo. Allí donde otros géneros corren, el doom se detiene. Allí donde otros buscan escapar de la oscuridad, el doom decide permanecer dentro de ella. VIY se mueve precisamente en ese territorio.
La combinación de doom y sludge permite que la banda construya un sonido espeso, áspero y deliberadamente incómodo. Hay peso, pero también suciedad; hay melodía, pero nunca una sensación verdadera de alivio. Es música que parece surgir de un lugar húmedo, abandonado y sin ventanas.
La elección del nombre tampoco es casual. Viy no es solamente una criatura de la mitología eslava: es el centro de una de las historias más célebres de Gógol, aquella en la que un seminarista debe pasar tres noches rezando frente al cadáver de una joven a la que él mismo ha matado. Cada noche, la frontera entre lo sobrenatural y lo insoportable se vuelve más delgada. Es un universo perfecto para el doom.
Más de una década bajo la sombra
VIY comenzó su recorrido en 2012 y, desde entonces, ha mantenido una trayectoria relativamente discreta, lejos de las grandes estructuras de la industria. Su discografía registrada incluye dos EP publicados en 2014 —Boddo's Bong y Вий— y dos trabajos de larga duración: The Black Light, de 2016, y Oblivium, de 2020. La banda continúa figurando como activa e independiente.
Hay algo coherente en esa trayectoria: VIY nunca ha necesitado construir una imagen gigantesca para que su música parezca enorme. Su discografía se ha desarrollado con la lógica propia del underground: paso firme, producción independiente y una búsqueda estética que encuentra en el peso del sonido su principal argumento.
Incluso la presencia de la banda en la recopilación Trip to Italy (Art Is Never Finished, Only Abandoned), editada digitalmente por Weedian en enero de 2025, demuestra que su nombre continúa circulando dentro del circuito internacional del doom y el sludge. Allí aparece el tema "Excruciate".
The Black Light: la primera gran inmersión
Publicado en 2016, The Black Light representa uno de los puntos fundamentales de la trayectoria de VIY. El título ya parece anunciar una contradicción: una luz que no ilumina, sino que oscurece.
Es precisamente allí donde la banda encuentra una de sus principales virtudes: comprender que el doom no necesita recurrir permanentemente a la velocidad ni al virtuosismo para generar intensidad. La tensión puede construirse con una guitarra sostenida, un bajo que parece arrastrar toneladas y una batería que golpea como si estuviera marcando el paso de una procesión.
Oblivium: cuatro años más adentro de la oscuridad
En 2020 llegó Oblivium, segundo larga duración de VIY y hasta ahora el último álbum de estudio que aparece en la discografía oficial registrada de la banda.
El propio concepto del título —olvido, desaparición, pérdida de la memoria— encaja perfectamente con una banda cuya música parece interesada en borrar las fronteras entre lo físico y lo espectral.
Oblivium confirma además la capacidad de VIY para sostener una identidad dentro del underground italiano, una escena donde el doom, el sludge, el black metal y otras formas extremas de música pesada han encontrado durante años un terreno particularmente fértil.
La formación que mantiene vivo a VIY
La actual alineación de VIY está integrada por cuatro músicos:
- Alarico Mengoni — batería, desde 2012.
- Tommy (Tommaso Mari) — guitarra, desde 2012.
- Genia — voz y guitarra, desde 2013.
- Giuliano Funari — bajo, desde 2018.
La información de la banda confirma la permanencia de Mengoni y Tommy desde los comienzos, mientras Genia se incorporó en 2013 y Funari asumió el bajo en 2018.
Es una formación que ha permitido conservar una continuidad poco habitual para una agrupación underground con más de diez años de recorrido. Y en el doom esa continuidad importa: el sonido necesita tiempo para sedimentarse.
Cuando Gógol vuelve a abrir los ojos
En 2026 aparece un proyecto que parece hecho a la medida del universo de VIY: un álbum conceptual de ritual blackened doom metal inspirado en el relato Viy de Gógol.
La propuesta presentada bajo el nombre VIY / ВИЙ transforma la historia original en una especie de liturgia de horror. El argumento es sencillo y terrible: un seminarista que no cree en nada es obligado a rezar durante tres noches frente al cadáver de la bruja que ha matado. La iglesia permanece cerrada. Un círculo de tiza separa al hombre de aquello que se encuentra en la oscuridad. Y durante cada noche, el mal se acerca un poco más. La tercera noche es la decisiva. Porque entonces llaman a Viy.
El concepto convierte los elementos esenciales del relato —la carretera perdida, la iglesia abandonada, la mujer muerta, el ataúd que se eleva y aquella orden aterradora de levantarle los párpados— en una narración musical dividida en diez capítulos.
Conviene hacer una precisión: este lanzamiento conceptual de 2026 aparece en el material proporcionado como una presentación inspirada en Gógol, pero no figura en la discografía de VIY registrada en el sitio web especializado Metal Archives, que mantiene como últimos larga duración Oblivium (2020). Por eso, más que presentarlo como un nuevo álbum oficial de la banda italiana, resulta más riguroso hablar de un proyecto conceptual presentado bajo el nombre VIY / ВИЙ.
Diez estaciones hacia el abismo
El disco está construido como una historia que avanza inexorablemente. No parece existir aquí la idea de una simple colección de canciones: cada título funciona como una escena.
El recorrido de VIY / ВИЙ
- I. The Lost Road / Заблудшая дорога
- II. The Night Ride / Ночная скачка
- III. She Fell as a Maiden / Она упала девицей
- IV. The Summons / Зов
- V. Beauty in the Coffin / Панночка
- VI. The Chalk Circle / Меловой круг
- VII. The Coffin Flies / Гроб летает
- VIII. Night of the Legion / Ночь легиона
- IX. Lift My Eyelids / Подымите мне веки
- X. The Sealed Church / Заросшая церковь
El orden resulta particularmente efectivo porque reproduce el descenso psicológico de la historia. Primero está el extravío. Después llega la noche. Luego aparece la muerte. Más tarde, la invocación. Finalmente, la criatura.
Y cuando llega "Lift My Eyelids", el concepto alcanza su momento de mayor tensión: la frase que anuncia la llegada de Viy se convierte en el punto culminante de una historia que llevaba casi media hora caminando hacia ese instante.
El cierre, "The Sealed Church", deja la sensación de que la historia no termina realmente. La puerta se cierra, pero aquello que estaba dentro permanece.
Doom como literatura de terror
Lo más interesante de este proyecto no es solamente la utilización del nombre de Gógol. Es la manera en que el doom metal parece haber sido creado para contar una historia como Viy.
El género permite que una narración avance lentamente, casi a la velocidad de una pesadilla. Los riffs pueden repetirse hasta convertirse en trance; las voces pueden abandonar cualquier pretensión de comodidad; la batería puede sonar como una procesión funeraria. Todo contribuye a crear una sensación de inevitabilidad. Y eso es justamente lo que necesita la historia de Gógol.
El seminarista no está luchando contra un enemigo al que pueda derrotar con fuerza. Está esperando. Tiene que permanecer allí tres noches. Cada segundo que pasa es una amenaza. Cada ruido puede significar que algo ha entrado en la iglesia. El doom entiende perfectamente ese miedo. No necesita mostrar al monstruo inmediatamente. Le basta con hacerte sentir que está llegando.
La discografía de VIY
La trayectoria discográfica registrada de la banda queda así:
- Boddo's Bong — EP (2014)
- Вий — EP (2014)
- The Black Light — álbum de estudio (2016)
- Oblivium — álbum de estudio (2020)
A esto se suma la participación con "Excruciate" en la recopilación Trip to Italy (Art Is Never Finished, Only Abandoned), publicada digitalmente por Weedian en enero de 2025.
Una criatura que todavía respira
Hay nombres que se convierten en marcas. Otros terminan convirtiéndose en atmósferas. VIY pertenece a la segunda categoría.
Desde Prato, la banda ha construido una identidad ligada al peso, la oscuridad y esa particular forma de entender el metal extremo que no necesita apresurarse para resultar devastadora. Su discografía todavía es relativamente pequeña, pero tiene una coherencia que muchas bandas tardan décadas en conseguir.
Calificación del disco: 8,5/10
Un disco oscuro, atmosférico y conceptualmente sólido. VIY / ВИЙ consigue transformar el universo de Gógol en una experiencia de doom ritual donde cada canción funciona como una escena de la pesadilla. Su principal fortaleza está en la atmósfera: pesada, opresiva y progresivamente más inquietante. El recorrido de diez canciones funciona especialmente bien escuchado de principio a fin, como una única pieza narrativa.
- Lo mejor: la ambientación, el concepto y la capacidad para generar tensión.
- Lo menos logrado: por momentos, la densidad del estilo puede resultar excesivamente uniforme para quienes busquen mayor variedad dinámica.
Veredicto: 8,5/10 — una ceremonia oscura y perturbadora que convierte el horror de Gógol en una experiencia sonora convincente

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deje acá su comentario, el cual será revisado antes de aceptarse su publiación.
Muchas gracias por visitar este blog. Me alegra que le guste el contenido que acá se publica.