jueves, 9 de octubre de 2025

A los comunistas se les debe combatir con ideas, no con intentos de censura

El comunismo debe ser derrotado con ideas y en las urnas, no mediante prohibiciones que terminan debilitando la misma libertad que buscamos defender.


El debate sobre el comunismo en Chile se reaviva cada cierto tiempo, especialmente cuando sectores de la derecha plantean su prohibición legal como una posible solución frente a la ideología más nefasta de la historia. Como libertario, y también como anticomunista convencido, debo decirlo con claridad: prohibir el comunismo sería un error tan grave como sus propias pretensiones colectivistas.

Al comunismo hay que derrotarlo en la dialéctica

Anticomunista.
El comunismo no necesita censura para ser derrotado. Necesita luz. Basta dejarlo hablar y observar sus fracasos históricos para comprender su carácter autoritario y empobrecedor. Allí está la experiencia de la Unión Soviética, que según "The Black Book of Communism" dejó más de 90 millones de muertos, o también mostrarles el desastre económico de Cuba y Venezuela, que Karl Popper habría descrito como ejemplos de “ingeniería social utópica” condenada al fracaso. Los hechos hablan más fuerte que cualquier campaña propagandística.

Pero cuando algunos sectores plantean su prohibición, caen en una trampa peligrosa. Como advirtió John Stuart Mill en "Sobre la libertad", la censura no destruye las ideas, sino que las convierte en mártires. Nada le daría más aire al nocivo Partido Comunista chileno que poder decir que son perseguidos por expresar sus convicciones. La censura les daría un aura de heroicidad que la realidad jamás les otorgará.

Defensa irrestricta de la libertad de expresión 

El libertarismo parte de un principio simple: la libertad de expresión debe proteger también a nuestros adversarios políticos más enconados. Friedrich Hayek nos recordaba que la libertad no se defiende a medias; si empezamos a suprimir ideas, terminamos abriendo la puerta a que mañana otros intenten censurar las nuestras. La defensa de la libertad requiere consistencia, aunque incomode.

Lo que sí corresponde es confrontar el comunismo en el terreno de las ideas y en el campo político. Allí se revela su verdadero rostro: recetas económicas que generan miseria, promesas de igualdad que terminan en privilegios para una élite burocrática partidista, y una obsesión enfermiza con el poder que erosiona cualquier atisbo de libertad. En una democracia abierta, el comunismo sólo puede ser derrotado mostrando, sin ambigüedades, que su proyecto fracasa allí donde se aplica.

El comunismo debe ser expuesto y derrotado con argumentos

Chile necesita madurar en este debate. Ni el silencio forzado ni la censura construyen ciudadanía. El comunismo debe ser expuesto y derrotado con argumentos, con datos, con elecciones libres. La historia nos muestra que, al final, el colectivismo marxista cae no porque lo prohíban, sino porque colapsa bajo el peso de sus propias contradicciones.

En tiempos donde la polarización invita a tentaciones autoritarias de lado y lado, conviene recordarlo: el antídoto contra el comunismo no es la mordaza, sino la libertad. Y es precisamente esa libertad lo que el comunismo nunca podrá ofrecer.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deje acá su comentario, el cual será revisado antes de aceptarse su publiación.
Muchas gracias por visitar este blog. Me alegra que le guste el contenido que acá se publica.