miércoles, 26 de agosto de 2026

La ideología fascista era estatista... igual que la izquierda

En el debate público chileno y occidental hay un insulto que se ha vuelto costumbre. Cada vez que la derecha o el centro-derecha defiende la libertad económica, la propiedad privada, la reducción del tamaño del Estado o el orden público, aparece el comodín: "¡fachos!", "¡fascistas!" por parte de gente de izquierda o de ultraizquierda. Es un recurso retórico cómodo (y absurdo), porque no obliga a debatir ideas. Basta con etiquetar al adversario como el mal absoluto para no tener que responderle. El problema es que esa etiqueta no solo es intelectualmente perezosa, es históricamente falsa. Y lo es según la definición del propio creador del fascismo.

Mussolini y Allende (IA).
Benito Mussolini, fundador del movimiento fascista, fue explícito en la doctrina. En su discurso ante la Cámara de Diputados el 26 de mayo de 1927 y luego recogido en la doctrina oficial del fascismo, resumió su filosofía política en una frase que no deja lugar a dudas: "Tutto nello Stato, nulla fuori dallo Stato, nulla contro lo Stato", es decir "Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado".

Esa es la esencia del fascismo: estatismo total. No hay ámbito de la vida humana - económico, cultural, educativo, empresarial - que escape al control del Estado. 

Ahora preguntémonos: ¿Qué hay más diametralmente opuesto a esa idea que el ideario de la derecha liberal y el neoliberalismo económico? La derecha moderna, desde Hayek y Milton Friedman hasta hoy, se funda precisamente en lo contrario:

1. Principio de subsidiariedad y Estado limitado. Mientras el fascismo es la absorción de la sociedad por el Estado, la derecha defiende que el Estado debe ser limitado, que la sociedad civil, la familia, la empresa y el individuo son anteriores y superiores al Estado.

2. Economía de mercado vs. Corporativismo estatal. El fascismo implantó un sistema corporativista. La Carta del Lavoro de 1927 estableció que la organización económica debía ser dirigida por el Estado, con control de precios, salarios y producción. Mussolini mismo escribió en La Dottrina del Fascismo (1932, coescrita con el filósofo Giovanni Gentile): "El fascismo es decididamente contrario a las doctrinas del liberalismo, tanto en la esfera política como en la económica". Y agregaba: "El fascismo niega que el bien común pueda ser alcanzado por la invisible mano del liberalismo".

Eso es una declaración de guerra al liberalismo económico. El neoliberalismo cree en la mano invisible; el fascismo cree en la mano visible y todopoderosa del Estado.

3. Propiedad privada: ¿real o nominal? Bajo el fascismo la propiedad se mantenía formalmente, pero el Estado decidía qué producir, cuánto y a qué precio. El economista Ludwig von Mises lo explicó en Omnipotent Government (1944): el fascismo es socialismo con apariencia de capitalismo. Es lo que hoy llamaríamos capitalismo de compadrazgo estatal, no libre mercado.

Por eso historiadores serios como Zeev Sternhell, autor de Ni derecha ni izquierda: la ideología fascista en Francia, y Renzo De Felice, el mayor biógrafo de Mussolini, coinciden en que el fascismo intentó ser una tercera vía. No era ni la derecha clásica conservadora ni la izquierda marxista, sino un movimiento sincrético, revolucionario y antiliberal.

De hecho, el origen del Fascismo es socialista. Mussolini fue director del periódico socialista Avanti!, dirigente del Partido Socialista Italiano y toda su formación fue marxista. Se alejó del socialismo internacionalista no para abrazar el liberalismo, sino para crear un socialismo nacionalista y estatista. De ahí viene el nombre: fasci di combattimento, sindicatos de lucha.


Más de izquierda que de derecha

Si tuviéramos que ubicar al fascismo en el eje económico, que es el eje central de la política moderna, está objetivamente bastante más cerca de la izquierda que de la derecha. Comparten el núcleo filosófico: el colectivismo sobre el individualismo, el Estado como motor y fin de la sociedad, la desconfianza profunda en el mercado y la libertad individual como principio ordenador.

La derecha que defiende el libre mercado, la apertura comercial, la autonomía del Banco Central, la baja de impuestos y la reducción de ministerios está proponiendo exactamente lo opuesto a "todo dentro del Estado". Llamar fascista a quien quiere menos Estado es un oxímoron perfecto.

La izquierda debería tener más cuidado. Cuando banaliza la palabra fascismo para insultar a quien quiere bajar impuestos, no solo miente históricamente, sino que blanquea el verdadero fascismo, que fue y sigue siendo una ideología de Estado gigante, todo-poderoso y aplastante del individuo.


Fuentes principales:

  • Mussolini, B. y Gentile, G. (1932). La dottrina del fascismo. Enciclopedia Italiana.
  • Mussolini, B. (1927). Discurso del 26 de mayo ante la Cámara de Diputados.
  • Carta del Lavoro (1927). Gran Consejo del Fascismo.
  • De Felice, R. (1965-1997). Biografía de Mussolini, 6 volúmenes.
  • Sternhell, Z. (1983). Ni droite ni gauche. L'idéologie fasciste en France.
  • Von Mises, L. (1944). Omnipotent Government: The Rise of the Total State and Total War.
  • Hayek, F. (1944). Camino de servidumbre, Cap. 12: "Las raíces socialistas del nazismo".

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