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domingo, 9 de agosto de 2026

La U sigue creyendo: victoria ante Palestino para mantener viva la persecución

Universidad de Chile derrotó 2-1 a Palestino en un Nacional que volvió a empujar al equipo hasta el último minuto. Los azules consiguieron su tercer triunfo consecutivo en la Liga de Primera, llegaron a 33 puntos y siguen a 12 unidades del líder Colo Colo. La diferencia es grande, pero mientras la U siga ganando, la pelea no está terminada.


Agustín Arce.

La noche en Ñuñoa terminó con los brazos en alto, con los jugadores abrazándose sobre el césped y con una hinchada que se retiró del estadio sabiendo que todavía queda camino por recorrer. La U hizo su tarea: venció 2-1 a Palestino, sumó tres puntos fundamentales y mantuvo encendida una ilusión que, pese a la distancia existente en la tabla, se niega a desaparecer.

El equipo de Fernando Gago no necesitaba discursos. Necesitaba ganar. Y ganó. No sin sufrir, porque Palestino se encargó de recordarle durante buena parte del segundo tiempo que ningún partido está terminado antes del pitazo final. Pero los azules resistieron, defendieron su ventaja y consiguieron una victoria que les permite continuar en el segundo lugar de la Liga de Primera, con 33 puntos.

Arriba sigue Colo Colo, con 12 unidades de ventaja. La misión parece enorme, pero la U sigue corriendo.


La noche comenzó azul

Desde los primeros minutos quedó claro que Universidad de Chile no quería especular. El equipo salió a buscar el partido, intentó instalarse en campo rival y encontró rápidamente los caminos para incomodar a Palestino. El premio llegó a los 18 minutos. Agustín Arce apareció para marcar el 1-0 y desatar la celebración en las tribunas del Nacional. El gol permitió que la U jugara con otra tranquilidad y, al mismo tiempo, obligó al conjunto tetracolor a modificar sus planes.

Pero los azules habían encontrado el camino, y volvieron a golpear. Apenas ocho minutos después, a los 26', Eduardo Vargas apareció para marcar el segundo. El Nacional explotó. La U ganaba 2-0 y, por un momento, todo parecía encaminado hacia una noche tranquila.

Vargas volvió a demostrar que su presencia no es solamente simbólica. Cuando la camiseta pesa y las exigencias son grandes, los jugadores importantes tienen que aparecer. Y el delantero lo hizo nuevamente. Dos goles en 26 minutos habían puesto a la U en una posición privilegiada. Pero todavía faltaba demasiado. La U pudo liquidarlo, pero Palestino reaccionó

El segundo tiempo cambió el escenario. Palestino entendió que no podía seguir esperando y comenzó a adelantar sus líneas. La U perdió parte del control que había mostrado durante el primer tiempo y el partido empezó a jugarse más cerca del área azul. Los minutos comenzaron a caer lentamente, y con ellos también aumentó la tensión.

Porque cuando un equipo tiene una ventaja de dos goles, cada ocasión desperdiciada comienza a adquirir otro significado. La U tuvo oportunidades para sentenciar el encuentro, pero no consiguió encontrar ese tercer tanto que habría entregado tranquilidad definitiva. Palestino siguió empujando, y a los 78 minutos encontró su premio. Nelson Da Silva convirtió desde el punto penal y puso el 2-1.

De repente, todo cambió. El partido que parecía controlado se transformó en una batalla por cada pelota. Los últimos minutos fueron de dientes apretados, de despejes, carreras, marcas y una hinchada azul pendiente de cada segundo. El Nacional ya no era una fiesta: era una trinchera...y la U tenía que aguantar.


Resistir también es parte de ganar

Quizás la Universidad de Chile no terminó jugando el partido que habría querido Fernando Gago. El cierre dejó algunas dudas y el equipo pudo haber resuelto antes una historia que terminó complicándose más de la cuenta. Pero hay algo que tampoco se puede desconocer: los partidos también se ganan sabiendo sufrir.

Cuando Palestino se lanzó desesperadamente en busca del empate, la U consiguió mantener la ventaja. No fue sencillo. Hubo nervios, hubo presión y hubo momentos en que la pelota pareció rondar demasiado cerca del arco azul. Pero ese empate que buscaba la visita nunca llegó.

Eduardo Vargas.

Cuando finalmente apareció el pitazo final, llegó también el desahogo azul. Los jugadores celebraron. La hinchada respiró tranquila. Y lo más importante: los tres puntos quedaron en casa.


Vargas vuelve a ser decisivo

El nombre de Eduardo Vargas merece un capítulo aparte. El veterano delantero sabe perfectamente lo que significa jugar en Universidad de Chile. Conoce la camiseta, conoce la presión y conoce también esa relación especial que existe entre la U y sus goleadores. Ante Palestino volvió a dejar su huella.

Su gol fue el segundo de una jornada que terminó siendo fundamental para las aspiraciones azules. Pero más allá de una estadística, su presencia aporta experiencia a un equipo que necesita jugadores capaces de asumir responsabilidades en los momentos decisivos.

La U necesita goles, necesita jerarquía, necesita futbolistas que no se escondan cuando el partido se pone cuesta arriba, y Vargas volvió a aparecer.


Tres victorias que cambian el ánimo

La victoria ante Palestino no puede analizarse de manera aislada. Es el tercer triunfo consecutivo de Universidad de Chile en la Liga de Primera, una racha que permite recuperar confianza y mirar las próximas fechas con otro ánimo.

Después de una temporada en la que los azules han tenido que convivir con momentos buenos y malos, conseguir nueve puntos consecutivos es una señal importante.

La regularidad es precisamente lo que necesita un equipo que todavía pretende pelear arriba. No basta con ganar un partido y luego tropezar en el siguiente. Hay que encadenar resultados, y la U está comenzando a hacerlo.

La tabla es clara: Universidad de Chile suma 33 puntos y se encuentra en el segundo lugar, a 12 unidades de Colo Colo. No tiene sentido ocultar la magnitud de la diferencia, que es considerable.

Pero tampoco tiene sentido entregar la pelea antes de que termine. El fútbol tiene una regla tan sencilla como implacable: hay que jugar todos los partidos. Y mientras la U siga sumando de a tres, la posibilidad seguirá existiendo.

Ahora el desafío es enorme. Los azules necesitan mantener este ritmo y, al mismo tiempo, esperar que el líder pierda puntos. La U no controla lo que haga Colo Colo. Lo único que puede controlar es lo que haga ella misma, y por ahora, está cumpliendo.


La hinchada vuelve a creer

Lucas Assadi.
Hay algo que no aparece en ninguna tabla de posiciones. Se siente en las tribunas. Se escucha en los cánticos. Se percibe cuando un equipo está jugando y el estadio empuja para que aguante los últimos minutos. La U volvió a generar esa sensación.

Cuando Palestino descontó, el Nacional entendió que el equipo necesitaba a su gente. Y la hinchada respondió como siempre. Ese vínculo es una de las grandes fortalezas de Universidad de Chile. La camiseta azul no se explica solamente con resultados. También se explica con esa capacidad de convertir un partido cualquiera en una noche especial. Y esta noche lo fue.

Porque la U ganó. Porque volvió a encadenar triunfos. Porque Eduardo Vargas volvió a marcar.Porque Agustín Arce abrió el camino. Y porque, por sobre todas las cosas, el equipo sigue mirando hacia arriba. Mientras haya puntos, habrá esperanza. Quizás el campeonato todavía esté lejos. Quizás esos 12 puntos parezcan una montaña demasiado alta.

Pero en el fútbol, las montañas se empiezan a escalar desde el primer paso, y Universidad de Chile ya dio otro: venció a Palestino, sumó su tercera victoria consecutiva, llegó a 33 puntos, se mantuvo como escolta, y sigue esperando.

Ahora vendrán nuevos partidos, nuevas dificultades y nuevas oportunidades. La U tendrá que demostrar que esta racha no es casualidad y que realmente está preparada para sostener la presión hasta el final. Por ahora, hay una certeza. La U no se baja de la pelea.

Mientras el campeonato siga entregando puntos, mientras la camiseta azul siga entrando a la cancha y mientras el equipo continúe ganando, la ilusión seguirá viva. Colo Colo mira desde arriba. La U lo sigue desde atrás. Y todavía queda campeonato.

jueves, 5 de marzo de 2026

Triste noche azul en el Estadio Nacional

Un gol en el último suspiro deja a la U fuera de la Copa Sudamericana y reabre las dudas en un inicio de temporada lleno de turbulencias

Maxi Guerrero.

El Estadio Nacional había vuelto a latir con esperanza. Era un partido sin público (por la suspensión que acarrea el club azul), pero que generaba mucha ilusión entre los hinchas. Apenas unos días antes, Universidad de Chile había recuperado algo de orgullo en el Monumental, ganando el Superclásico y respirando después de semanas de incertidumbre. Pero el fútbol tiene memoria corta y corazón cruel. Este miércoles, cuando todo parecía encaminarse a una definición desde los doce pasos, Palestino clavó la última estocada en el minuto final y silenció a un estadio entero. La U cayó 2-1 y quedó eliminada de la Copa Sudamericana antes incluso de que comenzara su fase de grupos.

Fue una derrota agónica, dolorosa, de esas que pesan más por el momento en que llegan que por el resultado mismo. Para los azules significa, además, un golpe doble: adiós al sueño internacional y otra noche sin celebrar en casa.


Un primer tiempo con demasiadas dudas

La U entró al campo con más nervios que certezas. Palestino, ordenado y paciente, tomó rápidamente el control del partido. El equipo árabe movía la pelota con criterio mientras los azules corrían detrás del balón intentando acomodarse.

La primera gran advertencia llegó temprano. A los 19 minutos, el joven Martín Araya encaró por la banda, encontró espacio y sacó un remate que terminó estrellándose en el palo izquierdo de Gabriel Castellón. Fue un aviso claro de que Palestino había llegado al Nacional con la convicción de incomodar.

La U, en cambio, se veía fragmentada. Intentaba presionar, pero sin profundidad. Quería atacar, pero sin claridad. El partido se movía en un terreno incómodo para los azules, donde el reloj avanzaba más rápido que las ideas.


Un segundo tiempo de tensión y fricción

Charles Aránguiz.
Tras el descanso, Universidad de Chile salió con más empuje que fútbol. Hubo intención, pero no continuidad. El partido se volvió espeso, trabado, lleno de faltas y pases imprecisos que rompían cualquier intento de ritmo. El reloj empezó a convertirse en enemigo. Y cuando el tiempo comienza a pesar, el fútbol suele castigar.

A los 85 minutos llegó el golpe. César Munder tomó la pelota, encaró con decisión y envió un centro preciso al área. Nelson Da Silva apareció entre los defensores y conectó de cabeza para vencer a Castellón. Duro golpe en el Nacional.

La U reaccionó con más corazón que orden. Empujó, cargó el área, luchó cada pelota como si fuera la última. Y en el tiempo agregado apareció un viejo capitán para sostener la esperanza. Tras un córner y una serie de rebotes, Marcelo Díaz levantó la cabeza y habilitó a Maximiliano Guerrero. El delantero definió con determinación y al 90+4 desató el grito azul que parecía rescatar la noche.

La fanaticada azul, que veía el partido a distancia, volvió a creer. Todo apuntaba a que la historia se resolvería desde el punto penal. Pero el fútbol, a veces, no concede segundas oportunidades.

Cuando el partido ya se moría, apareció otra vez César Munder. Tomó la pelota en el 90+6, dejó rivales en el camino y lanzó un balón al corazón del área. Allí apareció Ian Garguez para conectar y empujar la pelota al fondo de la red.

Los jugadores de la U reclamaron un empujón sobre Nicolás Ramírez. El árbitro Raphael Claus no vio infracción. Y el partido terminó ahí mismo, con el equipo del chuncho derrotado en los descuentos, y su entrenador nuevamente tambaleando en la cornisa.


Una temporada que vuelve a quedar en suspenso

Para Universidad de Chile, el golpe es duro. La eliminación significa quedarse sin competencia internacional durante todo el año, un escenario que vuelve a instalar preguntas incómodas sobre el rumbo del equipo.

Francisco Meneghini había encontrado algo de aire con la victoria ante Colo Colo, pero esta derrota vuelve a tensar el ambiente. Los resultados preocupan. Las formas, también.

Ahora el único calendario se reduce al Campeonato Nacional. Y la U, que tantas veces ha sabido levantarse desde el dolor, tendrá que volver a hacerlo.

Porque si algo ha demostrado su historia es que el hincha azul puede soportar muchas noches difíciles… pero nunca deja de creer que la próxima será distinta.

viernes, 13 de febrero de 2026

La U sigue en deuda: dominio sin gol y otro empate que enciende las alarmas

Universidad de Chile tuvo la pelota, empujó hasta el final y estuvo a centímetros del triunfo, pero volvió a mostrar un fútbol sin ideas en un 0-0 que prolonga su arranque irregular de temporada.



Charles Aránguiz.
No fue un robo, fue una nueva oportunidad desperdiciada. La U salió a La Cisterna con la urgencia de ganar y terminó sumando apenas un punto que sabe a poco. Ante Palestino, el equipo azul volvió a mostrar un libreto repetido: control del balón, pocas ocasiones claras y una enorme dificultad para transformar la posesión en goles.

El empate deja una sensación incómoda. No hay derrotas catastróficas, pero tampoco hay señales reales de despegue futbolístico.


Mucho balón, poca profundidad

Desde el primer minuto, Universidad de Chile asumió el protagonismo. Manejó los tiempos, se instaló en campo rival y buscó abrir la defensa local, pero chocó una y otra vez con su propia falta de creatividad.

La única jugada distinta del primer tiempo nació en los pies del siempre talentoso Lucas Assadi, quien se animó en una acción individual que terminó con un cabezazo bien contenido por el arquero Sebastián Pérez. Fue una postal aislada dentro de un trámite plano y predecible.

En el complemento, el guion no cambió. Palestino se replegó, apostó al error azul y estuvo incluso más cerca de romper el cero con un remate de Nelson Da Silva al palo.

La U respondió con una opción clara de Octavio Rivero, salvada en la línea, pero siguió sin construir juego colectivo. Los cambios de Francisco Meneghini no lograron modificar la dinámica: el equipo avanzó a punta de centros y pelotazos, sin asociaciones ni sorpresa.


Un final intenso que no alcanza para tapar las falencias

Juan Martín Lucero.
En los descuentos llegó la emoción máxima con un gol que desató el festejo azul y luego fue anulado tras revisión, pero más allá de esa jugada, el partido deja una lectura más profunda: la U no genera lo suficiente para ganar con autoridad.

El pitazo final selló un 0-0 que prolonga el mal inicio de torneo. Tres partidos sin triunfos, un funcionamiento que no aparece y una hinchada que comienza a inquietarse.


La U necesita algo más que ganas

Este empate confirma que el problema no es solo el resultado, sino la falta de una idea clara de juego. Hay entrega, hay intención, pero no hay contundencia ni fluidez ofensiva.

La U sigue en deuda consigo misma y con su gente. El campeonato recién comienza, pero el margen de paciencia es corto. Porque dominar no basta si no se traduce en goles. Y porque un club como la U no puede acostumbrarse a empatar cuando está obligado a ganar. 💙⚽

lunes, 13 de octubre de 2025

💙 Con el corazón en la mano: la U vence a Palestino y sueña en grande

Con un hombre menos durante más de una hora, Universidad de Chile resistió, sufrió y ganó 2-1 en Santa Laura, superando a la UC en la pelea por el Chile 2. Un triunfo con sabor a épica, de esos que alimentan la ilusión azul.

Matías Zaldivia.

El partido no podía empezar mejor. Apenas al minuto 4, un saque lateral por la derecha terminó con un centro preciso de Nicolás Guerra que Lucas Di Yorio empujó al fondo del arco. Era el 1-0, y el Santa Laura explotaba.

El juego de la U fluía con intensidad, con hambre. Y a los 18’, la misma dupla volvió a castigar: Guerra desbordó, envió un centro rasante y “La Cobra” Di Yorio se barrió con todo para marcar el segundo. Dos llegadas, dos goles. Eficacia pura. Parecía el inicio de una tarde tranquila… pero con la U nunca hay tranquilidad.


⚡ El penal, la amarilla y la tormenta

A los 21’, un penal sobre Nicolás Fernández ofrecía el 3-0 en bandeja. Charles Aránguiz, el “Príncipe”, tomó la pelota… pero Guerra le pidió ejecutarlo. Error. El experimentado portero “Zanahoria” Pérez adivinó y atajó. Y lo que vino después fue una pesadilla azul.

Minutos más tarde, Aránguiz vio la amarilla por cortar un contragolpe. Luego, a los 32’, Fernando Meza descontó para Palestino. Y apenas dos minutos después, el propio Charles resbaló, tocó la pelota con la mano y vio la segunda amarilla. Expulsado. De la calma al infierno en cuestión de minutos. 😰

💪 Resistir con alma y corazón

Desde ahí, el partido cambió por completo. Palestino tomó el control, empujó, metió centros, buscó por todos lados. La U se replegó, mordió, luchó cada pelota como si fuera la última. Nicolás Fernández fue un león por derecha, Maxi Gutiérrez corrió kilómetros, y Matías Zaldivia fue el bastión de la zaga.

Los minutos se hicieron eternos. Los hinchas, de pie, cantando, sufriendo. Los jugadores, dejando la piel. Y cuando el árbitro pitó el final, el desahogo fue total. Era un triunfo de esos que valen más que tres puntos. Era orgullo, garra y amor por la camiseta. 💙


📊 El Chile 2 vuelve a ser azul

Con este triunfo agónico, Universidad de Chile llega a 42 puntos y supera a la Universidad Católica por diferencia de goles, quedando como escolta de Coquimbo Unido. A una fecha del Clásico Universitario, los azules recuperan confianza y se aferran al sueño de volver a la Copa Libertadores.

Porque esta U, con sus luces y sombras, volvió a mostrar que no se rinde. Que aún en la adversidad, saca la cabeza y pelea. Que cuando parece caer, se levanta más fuerte.

Así es la U. Así se gana, sufriendo, pero con el alma. 💪💙 #VamosLaU #VamosAzules