jueves, 5 de marzo de 2026

Triste noche azul en el Estadio Nacional

Un gol en el último suspiro deja a la U fuera de la Copa Sudamericana y reabre las dudas en un inicio de temporada lleno de turbulencias

Maxi Guerrero.

El Estadio Nacional había vuelto a latir con esperanza. Era un partido sin público (por la suspensión que acarrea el club azul), pero que generaba mucha ilusión entre los hinchas. Apenas unos días antes, Universidad de Chile había recuperado algo de orgullo en el Monumental, ganando el Superclásico y respirando después de semanas de incertidumbre. Pero el fútbol tiene memoria corta y corazón cruel. Este miércoles, cuando todo parecía encaminarse a una definición desde los doce pasos, Palestino clavó la última estocada en el minuto final y silenció a un estadio entero. La U cayó 2-1 y quedó eliminada de la Copa Sudamericana antes incluso de que comenzara su fase de grupos.

Fue una derrota agónica, dolorosa, de esas que pesan más por el momento en que llegan que por el resultado mismo. Para los azules significa, además, un golpe doble: adiós al sueño internacional y otra noche sin celebrar en casa.


Un primer tiempo con demasiadas dudas

La U entró al campo con más nervios que certezas. Palestino, ordenado y paciente, tomó rápidamente el control del partido. El equipo árabe movía la pelota con criterio mientras los azules corrían detrás del balón intentando acomodarse.

La primera gran advertencia llegó temprano. A los 19 minutos, el joven Martín Araya encaró por la banda, encontró espacio y sacó un remate que terminó estrellándose en el palo izquierdo de Gabriel Castellón. Fue un aviso claro de que Palestino había llegado al Nacional con la convicción de incomodar.

La U, en cambio, se veía fragmentada. Intentaba presionar, pero sin profundidad. Quería atacar, pero sin claridad. El partido se movía en un terreno incómodo para los azules, donde el reloj avanzaba más rápido que las ideas.


Un segundo tiempo de tensión y fricción

Charles Aránguiz.
Tras el descanso, Universidad de Chile salió con más empuje que fútbol. Hubo intención, pero no continuidad. El partido se volvió espeso, trabado, lleno de faltas y pases imprecisos que rompían cualquier intento de ritmo. El reloj empezó a convertirse en enemigo. Y cuando el tiempo comienza a pesar, el fútbol suele castigar.

A los 85 minutos llegó el golpe. César Munder tomó la pelota, encaró con decisión y envió un centro preciso al área. Nelson Da Silva apareció entre los defensores y conectó de cabeza para vencer a Castellón. Duro golpe en el Nacional.

La U reaccionó con más corazón que orden. Empujó, cargó el área, luchó cada pelota como si fuera la última. Y en el tiempo agregado apareció un viejo capitán para sostener la esperanza. Tras un córner y una serie de rebotes, Marcelo Díaz levantó la cabeza y habilitó a Maximiliano Guerrero. El delantero definió con determinación y al 90+4 desató el grito azul que parecía rescatar la noche.

La fanaticada azul, que veía el partido a distancia, volvió a creer. Todo apuntaba a que la historia se resolvería desde el punto penal. Pero el fútbol, a veces, no concede segundas oportunidades.

Cuando el partido ya se moría, apareció otra vez César Munder. Tomó la pelota en el 90+6, dejó rivales en el camino y lanzó un balón al corazón del área. Allí apareció Ian Garguez para conectar y empujar la pelota al fondo de la red.

Los jugadores de la U reclamaron un empujón sobre Nicolás Ramírez. El árbitro Raphael Claus no vio infracción. Y el partido terminó ahí mismo, con el equipo del chuncho derrotado en los descuentos, y su entrenador nuevamente tambaleando en la cornisa.


Una temporada que vuelve a quedar en suspenso

Para Universidad de Chile, el golpe es duro. La eliminación significa quedarse sin competencia internacional durante todo el año, un escenario que vuelve a instalar preguntas incómodas sobre el rumbo del equipo.

Francisco Meneghini había encontrado algo de aire con la victoria ante Colo Colo, pero esta derrota vuelve a tensar el ambiente. Los resultados preocupan. Las formas, también.

Ahora el único calendario se reduce al Campeonato Nacional. Y la U, que tantas veces ha sabido levantarse desde el dolor, tendrá que volver a hacerlo.

Porque si algo ha demostrado su historia es que el hincha azul puede soportar muchas noches difíciles… pero nunca deja de creer que la próxima será distinta.

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