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sábado, 15 de agosto de 2026

La U no se rinde: remontada, carácter y un gran triunfo de visita

Los azules vencieron 3-1 a Deportes Limache en una noche lluviosa y de emociones, dieron vuelta un partido que comenzaron perdiendo desde el primer minuto y recortaron a nueve puntos la distancia con Colo Colo. Ahora viene el partido que todos estaban esperando: el Superclásico.


Agustín Arce.
La noche en Quillota podía convertirse rápidamente en una pesadilla. La U llegaba encendida, con una seguidilla de triunfos que había devuelto la ilusión a los hinchas, pero apenas había transcurrido un minuto cuando Gabriel Castellón quiso salir jugando y cometió un error que Daniel Castro no perdonó. Gol de Limache.

Un baldazo de agua fría. Y, por si fuera poco, bajo una lluvia que acompañó buena parte de una jornada que tuvo todos los ingredientes de un partido difícil. La U quedaba otra vez obligada a remar desde atrás, justo cuando necesitaba los tres puntos para mantener vivo el sueño del campeonato. Pero esta vez no hubo desconcierto. Hubo reacción.

Los azules no se desesperaron. Siguieron buscando, adelantaron sus líneas y transformaron el partido en un intercambio permanente de ataques. Limache se defendía como podía y la U entendía que el empate no era suficiente. Hasta que apareció Fabián Hormazábal para igualar las cifras.

Cuando el primer tiempo se acercaba a su final, llegó una de esas jugadas que cambian el ánimo de un equipo. Hormazábal apareció para marcar con un taco y poner el 1-1. El golpe que había recibido la U en el primer minuto quedaba prácticamente borrado. Y había algo más importante: el equipo de Fernando Gago se iba al descanso sabiendo que podía ganar.

El segundo tiempo fue otra historia. La U salió decidida a buscar el partido, empujó a Limache contra su propio arco y comenzó a ganar cada vez más terreno. La lluvia hacía más pesada la cancha, pero los azules parecían tener claro que no había espacio para excusas. Había que ganar. Simplemente ganar. Porque cada punto perdido ya pesa demasiado cuando enfrente está Colo Colo.


La remontada que mantiene vivo el sueño

El premio llegó con Agustín Arce, que apareció para darle vuelta definitivamente el partido, gracias a un potente remate. El 2-1 parcial no solamente cambió el marcador. Cambió la sensación de la cancha.

La U comenzó a jugar con la confianza de quien sabe que tiene el partido donde quiere. Limache intentó reaccionar, pero los azules resistieron, pelearon cada pelota y defendieron la ventaja con la convicción de un equipo que todavía tiene algo por lo que luchar. Y cuando el partido ya se apagaba, apareció Gonzalo Reyna para poner el tercero en los descuentos. 3-1. Partido terminado. Otra victoria. Otra demostración de carácter.


Nueve puntos y una final llamada Superclásico

Hay algo que hace todavía más especial esta victoria. Antes de comenzar esta fecha, la distancia con el líder era de doce puntos. Ahora son nueve. No es una diferencia pequeña. Tampoco es una misión sencilla. Pero en el fútbol, mientras los números permitan soñar, la ilusión permanece. Y ahora aparece el partido que puede darle una nueva dimensión a esta pelea: Colo Colo, el Superclásico.

La U llega con una racha positiva al duelo contra su archirrival, con confianza y con la obligación de seguir ganando. El rival llega como líder y con nueve puntos de ventaja. Por eso el próximo partido no será uno más. Será una final.

Gonzalo Reyna.
Porque ganar un Superclásico siempre importa. Pero cuando además hay una carrera por el título de por medio, el significado es todavía mayor.


Esta U todavía tiene hambre

Hay noches en que un equipo gana porque juega mejor. Hay otras en que gana porque tiene algo más. La U tuvo que levantarse después de un error tempranero, soportar un partido intenso, jugar bajo la lluvia y encontrar los caminos para terminar imponiéndose 3-1. Eso también es campeonato. Eso también es carácter.

Y para quienes hemos vivido tantas veces la angustia y la esperanza de seguir a la U, hay algo que se siente distinto cuando el equipo empieza a ganar partidos que antes se podían escapar. Todavía falta muchísimo. Nueve puntos siguen siendo nueve puntos. Pero el sueño continúa. La U no soltó el campeonato en Quillota. Al contrario: lo apretó un poco más fuerte. Ahora viene Colo Colo. Ahora viene el Superclásico.

Si hay una camiseta que sabe perfectamente que las historias más grandes comienzan cuando parece que todo está perdido, esa camiseta es la azul. La U todavía está viva. Y quiere demostrarlo en el partido que más importa.

domingo, 22 de febrero de 2026

La U de Meneghini se acostumbró a no ganar

Universidad de Chile empató 2-2 con Deportes Limache en el Estadio Nacional y llega al Superclásico sin conocer la victoria. Un partido de luces intermitentes, de esperanza breve y de preguntas largas.


Maxi Guerrero.
El Estadio Nacional volvió a abrir su boca gigante para tragarse las ilusiones de la hinchada azul. Anoche, Universidad de Chile no perdió, pero tampoco ganó. Empató. Y ese empate tuvo gusto a agua tibia: no quema, no congela, no despierta.

Fue un 2-2 frente a Deportes Limache que dejó a la U flotando en la mitad de la tabla y caminando hacia el Superclásico como quien va a una tormenta con un paraguas roto.

Hubo intensidad, goles y emoción, pero faltó algo esencial: certeza. Esa convicción que transforma un buen momento en un triunfo y una ventaja en un mensaje. La U volvió a mostrar chispazos, pero no fuego. Voluntad, pero no carácter sostenido.


Un golpe temprano y la herida abierta

El partido apenas respiraba cuando llegó el primer cachetazo. A los cuatro minutos, Daniel “Popín” Castro controló con el pecho un pase largo como un telegrama maldito y definió ante Gabriel Castellón sin pedir permiso.

El Nacional se quedó mudo por un segundo eterno. Limache celebraba como quien descubre una grieta en un muro histórico, y la U miraba al cielo buscando respuestas que el césped no quiso dar.

Ese gol fue una herida psicológica. Desde ahí, los azules comenzaron a jugar con ansiedad, como si cada pase llevara el peso de todo el campeonato sobre la espalda.


El espejismo del renacer

A los 28 minutos, Javier Altamirano decidió que el fútbol todavía podía ser un acto de belleza. Robó una pelota, armó su propia jugada y sacó un remate desde fuera del área que rompió el aire y la angustia. Golazo.

Por un instante, la U volvió a reconocerse. Hubo abrazos, hubo gritos, hubo un murmullo de esperanza que subió desde la galería como una oración improvisada. Pero fue solo un paréntesis. Un momento luminoso en medio de una noche que seguía siendo gris.

En el segundo tiempo, el libreto parecía acomodarse. Tiro libre de Felipe Salomoni, centro medido y Nicolás Ramírez ganó en el área como dictan los viejos manuales del fútbol: con decisión y sin poesía. 2-1 para el equipo del chuncho.

La U se puso arriba y el partido pareció entrar en una zona conocida: la del control, la del “ahora sí”. Meneghini respiró, la hinchada cantó con todo y el reloj empezó a jugar a favor.

Nicolás Ramírez.
Durante algunos minutos, el equipo se sintió dueño de la noche. Pero el fútbol es un animal impredecible: cuando parece domesticado, muerde.


El empate que cayó como una piedra

Limache insistió con paciencia de relojero. Centro al área a los 84’, despeje incompleto de Castellón y una seguidilla de rebotes que parecían dados lanzados al azar.

Yerko González apareció sin anuncio y remató sin pedir permiso. 2-2 y tragedia de caras largas en el Estadio Nacional.

El silencio fue inmediato. No fue rabia ni pena: fue resignación. Ese tipo de silencio que pesa más que un abucheo, porque revela cansancio emocional.


Camino al Superclásico con la mochila llena

Cuatro fechas, ninguna victoria. Dos puntos de doce posibles. La U queda en el puesto 12° y ahora debe mirar de frente al espejo más cruel del calendario: el Superclásico ante Colo Colo en el Monumental.

Francisco “Paqui” Meneghini camina por la cuerda floja, como equilibrista sin red. El equipo muestra intención, pero no contundencia. Muestra momentos, pero no partidos completos. Y la hinchada, fiel como siempre, empieza a preguntarse si este empate fue un tropiezo… o un aviso.

Fue la confirmación de una tendencia: la U ha aprendido a empatar, pero todavía no recuerda cómo ganar. Y ahora viene el clásico.

  • Como un juicio.
  • Como una final anticipada.
  • Como una historia que aún no sabe si será tragedia o redención.

domingo, 9 de noviembre de 2025

🔥 Partido de infarto en Santa Laura: la U remonta un duelo épico ante Limache

Universidad de Chile venció 4-3 al Tomate Mecánico tras ir perdiendo 0-2. Leandro Fernández marcó dos goles y fue la gran figura en una tarde llena de emoción y nervios en Independencia.


Charles Aránguiz.
Universidad de Chile vivió una verdadera montaña rusa de emociones en Santa Laura. En apenas quince minutos, Limache silenció a la incondicional hinchada azul con anotaciones del joven Bastián Silva y Facundo Pons. Un golpe durísimo que trajo recuerdos de esas jornadas donde nada salía bien. Pero el equipo de Gustavo Álvarez no se rindió: con carácter, fútbol y corazón, empezó a dar vuelta la historia.

La reacción comenzó con el incombustible Charles Aránguiz, que desde el punto penal puso el descuento antes del descanso. Ese gol encendió la chispa que el equipo necesitaba para ir con todo por la remontada.


⚽💙 De la pesadilla al delirio


El ingreso de Maximiliano Guerrero cambió por completo el ritmo del partido. En la primera jugada del segundo tiempo, el extremo desbordó y envió un centro perfecto que Leandro Fernández conectó de cabeza para el empate. Desde ahí, la U fue un torbellino.

Un centro rasante de Fabián Hormazábal permitió a Javier Altamirano marcar el tercero, desatando el delirio en la galería azul. Pero Limache volvió a igualar tras otra aparición de Pons. Sin embargo, la última palabra fue del experimentado goleador argentino: Fernández, rodeado de defensores, amagó con frialdad y definió con clase para el cuarto tanto y la victoria final. 💪💙

Con este triunfo, Universidad de Chile alcanzó 48 puntos y se mantiene cuarta en la tabla, a solo dos unidades de O’Higgins y tres de Universidad Católica, en una lucha al rojo vivo por la Copa Libertadores. Fue una noche de locura, de sufrimiento y gloria. Una de esas jornadas donde el alma azul se impone a todo. ✨🔵