martes, 4 de agosto de 2026

La hora de actuar: Las medidas concretas que la ONU debe impulsar para poner fin a la invasión rusa de Ucrania

Más de cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, la guerra en Ucrania sigue desafiando la credibilidad del sistema internacional. Mientras miles de civiles continúan muriendo y ciudades enteras permanecen devastadas, la Organización de las Naciones Unidas enfrenta una prueba decisiva: demostrar que aún es capaz de defender la paz, el derecho internacional y la soberanía de los Estados frente a una agresión injustificada.

Ucrania.

La invasión rusa de Ucrania no constituye únicamente un conflicto regional. Es el mayor ataque contra la soberanía de un Estado europeo desde la Segunda Guerra Mundial y uno de los desafíos más graves que ha enfrentado el orden internacional construido tras 1945.

Rusia no solo violó la Carta de las Naciones Unidas al invadir un país soberano. También incumplió los compromisos asumidos en el Memorándum de Budapest de 1994, mediante el cual garantizó la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania a cambio de que Kiev renunciara al tercer arsenal nuclear más grande del mundo.

La parálisis del Consejo de Seguridad, bloqueado por el veto de la propia Rusia, ha alimentado la percepción de que la ONU es incapaz de actuar cuando uno de sus miembros permanentes se convierte en el agresor. Sin embargo, aun con esas limitaciones, la organización dispone de herramientas políticas, diplomáticas y jurídicas que podrían aumentar significativamente la presión internacional sobre el Kremlin. Estas son algunas de las medidas que debería impulsar.


1. Exigir el cumplimiento irrestricto del Memorándum de Budapest

El Memorándum de Budapest, firmado en 1994 por Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido, constituyó una de las mayores garantías internacionales de seguridad otorgadas tras el fin de la Guerra Fría.

La Asamblea General de la ONU debería aprobar una resolución que reafirme la plena vigencia de ese compromiso y exija a Rusia respetar íntegramente la soberanía y las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania. Si este acuerdo queda definitivamente desacreditado, cualquier esfuerzo futuro por promover el desarme nuclear perderá gran parte de su credibilidad.


2. Exigir el cumplimiento de la orden de arresto contra Vladimir Putin

El 17 de marzo de 2023, la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Vladimir Putin por su presunta responsabilidad en la deportación ilegal de niños ucranianos desde los territorios ocupados hacia Rusia.

Aunque la ONU no posee atribuciones para ordenar esa captura —ya que la Corte Penal Internacional es un tribunal independiente—, sí puede exigir a todos los Estados miembros que cooperen plenamente con dicha orden judicial, faciliten su eventual ejecución y respalden sin ambigüedades el trabajo de la justicia internacional. La impunidad jamás puede transformarse en un premio para quien inicia una guerra de agresión.


3. Emitir una declaración mundial e inequívoca sobre la integridad territorial de Ucrania

La ONU debería aprobar y difundir un comunicado oficial de alcance mundial reafirmando que Crimea, Donetsk, Lugansk, Jersón, Zaporiyia y todos los demás territorios internacionalmente reconocidos como parte de Ucrania pertenecen exclusivamente al Estado ucraniano, con independencia de la situación militar sobre el terreno o del desarrollo del conflicto.

Este pronunciamiento debería dejar establecido que ninguna ocupación militar, anexión unilateral, referéndum organizado bajo ocupación o modificación territorial obtenida mediante el uso de la fuerza tendrá jamás reconocimiento jurídico por parte de las Naciones Unidas. La comunidad internacional debe enviar una señal clara de que las fronteras no pueden modificarse por la fuerza y que el derecho internacional prevalece sobre los hechos consumados.


4. Promover un tribunal internacional especial para juzgar el crimen de agresión

Si bien la Corte Penal Internacional investiga diversos crímenes de guerra y de lesa humanidad, el delito de agresión presenta importantes limitaciones jurisdiccionales.

Por ello, la ONU debería liderar la creación de un tribunal internacional especial que juzgue a los máximos responsables políticos y militares de la decisión de invadir Ucrania. La planificación y ejecución de una guerra ilegal constituye el origen de todas las atrocidades posteriores.


5. Utilizar con mayor fuerza la resolución "Unidos por la Paz"

El mecanismo conocido como "Unidos por la Paz" permite que la Asamblea General actúe cuando el Consejo de Seguridad queda bloqueado por el veto de alguno de sus miembros permanentes.

Aunque sus resoluciones no son jurídicamente obligatorias, representan la voluntad política de la inmensa mayoría de la comunidad internacional y pueden transformarse en un poderoso instrumento de aislamiento diplomático contra Rusia.


6. Impulsar un aislamiento económico global de Rusia

La Asamblea General debería recomendar a todos los Estados miembros reforzar las sanciones económicas mediante mayores restricciones comerciales, financieras, tecnológicas y de inversión.

Mientras más alto sea el costo económico de la guerra para el Kremlin, mayores serán los incentivos para poner fin a la agresión. La presión económica continúa siendo una de las herramientas no militares más eficaces de la diplomacia internacional.


7. Suspender a Rusia de todos los órganos de la ONU donde sea jurídicamente posible

En 2022, Rusia fue suspendida del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Ese precedente demuestra que existen mecanismos para limitar la participación de un Estado que viola gravemente los principios fundamentales de la organización. La ONU debería revisar la permanencia de Rusia en otros órganos subsidiarios y suspender su participación allí donde el marco jurídico lo permita.


8. Crear un mecanismo internacional de reparaciones para Ucrania

La destrucción provocada por la invasión supera ampliamente los cientos de miles de millones de dólares.

La ONU debería fortalecer un mecanismo internacional que registre todos los daños ocasionados por la guerra y promueva un sistema de reparaciones que permita reconstruir Ucrania, utilizando, cuando sea jurídicamente posible y conforme al derecho internacional, activos rusos inmovilizados por los Estados que hayan adoptado la legislación correspondiente.


9. Fortalecer las investigaciones sobre crímenes de guerra

Cada ataque contra hospitales, escuelas, viviendas, infraestructura energética o población civil debe quedar documentado con el máximo rigor.

La ONU puede ampliar sus comisiones investigadoras, preservar pruebas, coordinar el trabajo con fiscales nacionales e internacionales y garantizar que quienes hayan cometido crímenes de guerra respondan algún día ante la justicia.


10. Preparar una misión internacional de paz para el día después

Cuando finalmente se alcance un alto el fuego aceptado por las partes, la ONU deberá estar preparada para desplegar una misión internacional que supervise el retiro de tropas, proteja a la población civil, facilite el intercambio de prisioneros y contribuya a consolidar una paz estable y duradera.

Reconstruir la confianza será tan complejo como reconstruir las ciudades destruidas.


11. Multiplicar la ayuda humanitaria y la reconstrucción

Millones de ucranianos continúan desplazados dentro y fuera de su país. Hospitales, escuelas, carreteras, centrales eléctricas y barrios completos han sido reducidos a escombros.


La ONU debe incrementar de manera sostenida la ayuda humanitaria, acelerar los programas de desminado, coordinar la reconstrucción de infraestructura crítica y fortalecer el apoyo a las comunidades afectadas, demostrando que la solidaridad internacional no desaparece cuando el conflicto deja de ocupar los titulares.


La guerra que definirá el futuro del derecho internacional

Ucrania.
Lo que está en juego en Ucrania trasciende ampliamente sus fronteras. Si la comunidad internacional acepta que una potencia nuclear pueda invadir a un vecino, anexar territorios por la fuerza, incumplir tratados internacionales y bloquear toda respuesta efectiva gracias a su derecho de veto, el sistema creado tras la Segunda Guerra Mundial perderá buena parte de su razón de ser.

La ONU no dispone de una solución mágica para terminar la guerra, pero sí puede ejercer un liderazgo mucho más firme. Exigir el cumplimiento del Memorándum de Budapest, respaldar la ejecución de la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional el 17 de marzo de 2023 contra Vladimir Putin, reafirmar de manera permanente que Crimea, Donetsk, Lugansk, Jersón, Zaporiyia y todos los territorios ocupados pertenecen a Ucrania, promover un tribunal especial para el crimen de agresión, aumentar el aislamiento político y económico de Rusia y fortalecer la justicia internacional son pasos concretos para demostrar que el derecho no puede quedar subordinado a la fuerza.

La paz no se construye aceptando las conquistas territoriales obtenidas mediante la guerra. Se construye defendiendo los principios que dieron origen a las Naciones Unidas: la soberanía de los Estados, la inviolabilidad de las fronteras y la prohibición del uso de la fuerza para alterar el mapa del mundo. Si la ONU quiere preservar su credibilidad, debe dejar claro que ningún tanque, ningún misil y ninguna ocupación militar podrán convertir en legítimo lo que nació como una violación flagrante del derecho internacional.

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