domingo, 26 de julio de 2026

Turboman al rescate: Vargas aparece cuando la U más lo necesitaba y los azules alcanzan a la UC

Eduardo Vargas fue protagonista absoluto en La Florida: asistió en el primer gol y marcó el segundo para darle a Universidad de Chile un trabajado triunfo por 2-1 sobre Audax Italiano. El equipo de Fernando Gago no brilló, pero volvió a celebrar fuera de casa y se instaló nuevamente como escolta de Colo Colo, igualando a Universidad Católica con 27 puntos.


Eduardo Vargas.
Universidad de Chile sabía que no tenía margen para dejar puntos en el camino. El triunfo de Ñublense sobre Palestino había apretado todavía más la pelea por los puestos de avanzada y, después de una primera rueda irregular como visitante, la U necesitaba comenzar el segundo semestre con una señal distinta. No fue una actuación para guardar en la memoria, pero sí una victoria de esas que, cuando llega el final del campeonato, pueden terminar pesando.

En La Florida, los azules se impusieron por 2-1 a un Audax Italiano que vendió cara su derrota y que por momentos complicó seriamente al equipo de Fernando Gago. La U tuvo que trabajar, sufrir y esperar su oportunidad. Y cuando el partido parecía escapársele de las manos, apareció uno de esos jugadores que no necesitan demasiadas presentaciones: Eduardo Vargas. Turboman, con la camiseta número 11, se vistió de asistente y goleador para rescatar tres puntos fundamentales.


Una U que encontró premio en su mejor momento

El primer tiempo fue parejo, aunque Universidad de Chile mostró mejores intenciones cuando logró acelerar sus ataques. El cuadro azul, que esta vez vistió de blanco, encontró espacios por las bandas y consiguió progresar con mayor claridad que el conjunto itálico, aunque las ocasiones de peligro escasearon en ambas áreas.

Dentro de ese escenario, Vargas fue uno de los jugadores más activos. El delantero se movió, participó en la elaboración y buscó constantemente entrar en contacto con la pelota. A los 17 minutos tuvo su primera oportunidad, pero su remate se fue por sobre el arco.

Cinco minutos después, sin embargo, tendría un papel decisivo. Tras un error de Federico Mateos, Vargas recuperó la pelota y, con notable visión, habilitó de taco a Agustín Arce. El joven mediocampista apareció de frente al arco y sacó un potente remate para poner el 1-0.

La jugada reflejó algo que la U necesitó durante buena parte de la tarde: eficacia. Sin dominar ampliamente el encuentro y con un partido bastante equilibrado en la posesión, los azules aprovecharon una de sus mejores aproximaciones para ponerse en ventaja.

El segundo tiempo fue otra historia. Audax salió decidido a buscar el empate y comenzó a manejar con mayor frecuencia la pelota. La U retrocedió demasiado, perdió presencia en el mediocampo y permitió que el conjunto local se instalara cada vez más cerca del arco defendido por Gabriel Castellón.

La presión terminó dando frutos a los 57 minutos. Un centro de Esteban Matus encontró a Federico Mateos, quien apareció libre por el segundo palo para cabecear y establecer el 1-1. El empate castigaba la pasividad azul y obligaba a Gago a mover rápidamente sus piezas.

El técnico argentino reaccionó enviando a la cancha a Charles Aránguiz y Lucas Assadi, quien volvía a jugar después de varias semanas de ausencia. Más tarde también ingresaría Juan Martín Lucero, buscando darle mayor compañía a Vargas en ofensiva.

La sensación, desde la tribuna y también desde la cancha, era que el partido podía caer para cualquiera de los dos lados. La U no encontraba la fluidez de otros encuentros y Audax se sentía cada vez más cómodo. Era justamente el tipo de partido en el que los grandes jugadores tienen que aparecer. Y ahí estuvo Eduardo Vargas.


Turboman, el hombre de los partidos importantes

Corría el minuto 77 cuando una mala entrega de Matus terminó convirtiéndose en el regalo que la U necesitaba. Vargas tomó la pelota, avanzó decidido, dejó atrás a su marcador y sacó un remate que terminó superando a un Ahumada que pudo haber hecho algo más. Gol de la U. Gol de Vargas. 2-1.

El festejo fue el desahogo de un equipo que había sufrido más de la cuenta y que, hasta ese momento, parecía condenado a repartir puntos. Turboman había participado directamente en los dos goles y volvía a demostrar que, incluso cuando el funcionamiento colectivo no alcanza para resolver un partido, hay futbolistas capaces de inclinar la balanza por sí solos.

Para un jugador de su trayectoria, acostumbrado a los grandes escenarios y protagonista de una de las épocas más gloriosas del fútbol chileno, estos momentos tienen un sabor especial. Vargas no necesitó una actuación perfecta. Le bastó con aparecer cuando la U más lo necesitaba.


Tres puntos que valen mucho más que una buena actuación

Marcelo Morales.
Los últimos minutos fueron de resistencia. La U tuvo que cuidar la ventaja, aguantar los intentos de Audax y administrar un resultado que, después de todo lo ocurrido, terminó siendo el objetivo principal.

No fue una Universidad de Chile brillante, ni mucho menos. Tampoco una escuadra que haya pasado por encima de su rival. Pero sí fue un equipo que supo ganar un partido incómodo, de esos que suelen complicarse cuando el funcionamiento no aparece y el rival aprieta. Y en un campeonato largo, eso también cuenta.

Con los tres puntos, la U llegó a 27 unidades y alcanzó a Universidad Católica en la tabla, aunque todavía queda por debajo por diferencia de goles. Además, se mantiene como escolta de Colo Colo, que conserva una ventaja considerable de 12 puntos.

La distancia con el líder sigue siendo enorme y nadie en el mundo azul debería perder de vista esa realidad. Pero mientras haya campeonato, la obligación de la U es competir. Pelear cada punto. No regalar nada. Y esperar que quienes están arriba comiencen a tropezar.

Por ahora, el estreno de la segunda rueda deja una certeza: la U todavía tiene cosas por mejorar, pero comenzó ganando. Y cuando el partido se puso cuesta arriba, apareció Eduardo Vargas para recordar que los goleadores de raza tienen una virtud que nunca pasa de moda: saben estar en el lugar correcto cuando más se les necesita. Esta vez, Turboman volvió a volar.

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