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lunes, 14 de septiembre de 2026

Officium Triste, treinta años convirtiendo la tristeza en arte

Desde las entrañas industriales de Rotterdam, Officium Triste construyó durante tres décadas una de las trayectorias más respetadas del death-doom europeo. Su historia está hecha de melancolía, perseverancia, cambios de formación y una fidelidad inquebrantable a una música que nunca necesitó abandonar la oscuridad para encontrar belleza.


Officium Triste.
Hay ciudades que parecen destinadas a producir cierta clase de música. Rotterdam, con sus enormes instalaciones portuarias, sus grúas, sus canales, sus edificios marcados por la reconstrucción y ese permanente encuentro entre el acero y el agua, posee una atmósfera particularmente apropiada para el doom metal. Desde allí, en 1994, comenzó a tomar forma Officium Triste, una banda que terminaría convirtiendo la tristeza, la desesperanza y la contemplación de la muerte en una expresión musical profundamente humana.

Ellos mismos han utilizado una palabra para definir su identidad: “Rotterdoom”. No se trata solamente de un juego lingüístico. Resume la manera en que la banda ha hecho suyo el death-doom, combinando el peso de las guitarras con melodías sombrías, voces guturales y ocasionales pasajes limpios que permiten que la oscuridad respire.

Las influencias de My Dying Bride y del primer Anathema son reconocibles, pero Officium Triste nunca se limitó a reproducir las fórmulas de sus referentes. Con el paso de los años desarrolló una personalidad propia, construida sobre riffs pesados, atmósferas melancólicas y una sensibilidad que entiende el doom no simplemente como música lenta, sino como una manera de observar el mundo.


Los primeros pasos bajo otro nombre

La historia comenzó a principios de los años noventa, cuando Martin y Johan decidieron formar una banda de metal. El proyecto recibió inicialmente el nombre de Reïncremated, pero en la primavera de 1994 la formación decidió terminar aquella etapa y comenzar nuevamente, adoptando una dirección musical diferente. Así nació Officium Triste.

El nuevo grupo avanzó con rapidez. Las canciones comenzaron a aparecer y pronto surgió la necesidad de registrar aquel primer material. Los días 4 y 5 de agosto de 1994 entraron a Elektra, en Sliedrecht, para realizar una grabación completamente underground. No había grandes presupuestos ni sofisticados estudios de producción. Utilizaron una grabadora de cuatro pistas y registraron tres canciones más una introducción.

El resultado fue Demo '94. Se hicieron solamente 200 copias, pero fueron suficientes para que el nombre comenzara a circular por la escena. Todas terminaron vendidas y las reacciones fueron positivas. Para una banda naciente, aquello significaba algo más importante que una cifra. Había gente al otro lado del circuito underground dispuesta a escuchar.


De la frustración a Mountains of Depressiveness

El buen recibimiento del demo permitió que Officium Triste consiguiera un acuerdo con Fuck You Records para editar un EP de siete pulgadas. En febrero de 1995 volvieron a Excess Studio, en Rotterdam, para registrar dos canciones nuevas y una introducción.

Pero el sello no cumplió con lo esperado. Ante la supuesta falta de dinero de la compañía, el lanzamiento quedó paralizado. Pasó un año y la banda decidió tomar el control de su propio destino. El vocalista Pim puso en marcha Weeping Willow Records y finalmente editó el material durante el verano de 1996.

El resultado fue Mountains of Depressiveness, prensado en vinilo rojo y limitado a 500 copias. La historia resulta especialmente representativa del espíritu que acompañaría a Officium Triste durante décadas. Cuando una puerta se cerraba, la banda encontraba otra manera de continuar. No había grandes estructuras detrás del grupo. Había músicos convencidos de que aquellas canciones merecían existir. Y la escena respondió.


Ne Vivam, la primera gran declaración

Después del EP, la banda consiguió un acuerdo con el sello neerlandés Teutonic Existence Records para registrar su primer álbum. Durante diciembre de 1996 regresaron a Excess Studio. Allí grabaron cinco canciones nuevas y volvieron a registrar dos composiciones procedentes del demo y una del EP, aunque en versiones ligeramente diferentes. En febrero de 1997 terminaron las sesiones.

Dos meses después apareció Ne Vivam, un disco fundamental para comprender los primeros años del grupo. Su propuesta reunía la contundencia del death metal con el carácter solemne y melódico del doom. Las voces de Pim Blankenstein aportaban una dimensión visceral, mientras las guitarras construían paisajes donde la pesadez convivía con melodías capaces de quedarse en la memoria.

Ne Vivam no buscaba velocidad ni espectacularidad. Su fuerza estaba precisamente en otro lugar: en la capacidad de prolongar una emoción hasta convertirla en atmósfera.


Una despedida que no fue definitiva

Después de Ne Vivam, Officium Triste continuó grabando material. Tres nuevas canciones fueron destinadas a un split con Cold Mourning, mientras “Dreams of Sorrow” apareció en una recopilación.

Sin embargo, detrás de las canciones comenzaron a surgir problemas internos. En septiembre de 1998 la banda decidió separarse. La despedida tuvo lugar en un escenario especialmente significativo: Baroeg, en Rotterdam, el recinto que se convertiría en la casa del grupo. Además, no fue una despedida cualquiera. La banda compartió escenario nuevamente con Anathema, uno de sus referentes fundamentales. Parecía el final.

Pero el doom, incluso cuando habla de muerte, muchas veces también habla de resistencia. Martin, Johan y Pim formaron posteriormente una nueva banda llamada XI, mientras Officium Triste parecía pertenecer al pasado. Siete meses después, sin embargo, antiguos integrantes se reunieron en un pub para tomar algo y recordar viejos tiempos. Y decidieron regresar.

La historia dio entonces uno de sus giros más curiosos. Johan, el nuevo guitarrista incorporado durante aquella etapa, también entró en la formación, dejando al grupo con tres guitarristas. Officium Triste había vuelto.


The Pathway: continuar cuando todo parecía terminado

En enero de 2000 la banda grabó “Pathway of Broken Glass” y “Divinity” para un nuevo promo, incorporando también “Roses on my Grave”. El material comenzó a circular entre sellos y finalmente consiguió atraer la atención de Displeased Records, que ofreció un contrato por dos álbumes.

En abril de 2001 Officium Triste entró a Valvesound, en Schiedam. En apenas diez días grabaron y mezclaron su segundo larga duración.

El resultado fue The Pathway, publicado en octubre de ese año. El disco mostró a una banda que había sobrevivido a sus propias fracturas y regresaba con una identidad todavía más definida. La música continuaba siendo pesada y melancólica, pero existía una mayor seguridad en la manera de construir las canciones.

Officium Triste ya no era solamente una promesa del underground neerlandés. Había comenzado a convertirse en una institución de su propia escena.


Reason y el crecimiento de una identidad

Para su tercer álbum la banda decidió trabajar de una manera diferente. En lugar de depender exclusivamente de un estudio externo, grabó el material en El Pato, el estudio propio del guitarrista Johan.

Entre diciembre de 2003 y marzo de 2004 registraron las cinco canciones que formarían Reason. El álbum representó otra etapa en la evolución del grupo. Officium Triste había dejado atrás la necesidad de demostrar que podía tocar death-doom. Ahora podía concentrarse en perfeccionar su lenguaje. La melancolía seguía ahí, pero no como una pose. Era parte de la identidad.

A finales de 2006 la banda volvió a Excess Studio para registrar su cuarto álbum. Durante enero de 2007 grabaron buena parte del material y en febrero completaron las guitarras en El Pato. En mayo apareció Giving Yourself Away, compuesto por seis canciones. Ese mismo año se produjo otro cambio importante. Johan abandonó la banda después de 13 años y su lugar fue ocupado por Bram Bijlhout, procedente de Imbolc. Era otra prueba para una formación que ya conocía perfectamente la inestabilidad. Officium Triste, sin embargo, continuó. Y esa capacidad de sobrevivir a las transformaciones se convertiría en una de sus características más admirables.


Tres décadas caminando por la oscuridad

Officium Triste.
Los años siguientes consolidaron todavía más la trayectoria del grupo. Charcoal Hearts recopiló parte de su historia, mientras Immersed, un split con Ophis, amplió su discografía.

En 2013 llegó Mors Viri, seguido años después por Broken Memories, split con Lapsus Dei, y por The Death of Gaia, publicado en 2019. El título de este último trabajo parecía perfectamente acorde con la sensibilidad de una banda que siempre ha sabido mirar de frente los aspectos más sombríos de la existencia. Pero Officium Triste nunca ha sido simplemente una banda sobre la muerte. Su música también habla de memoria, pérdida, aislamiento, desesperanza y, de manera paradójica, supervivencia.

En 2024 apareció Hortus Venenum, confirmando que aquella banda nacida con medios mínimos en los años noventa todavía tenía algo que decir. Tres décadas después de su fundación, Officium Triste continúa representando una idea cada vez más rara dentro del rock: la posibilidad de permanecer fiel a una identidad sin necesidad de perseguir modas.

Hay algo especialmente apropiado en que Baroeg sea considerado el recinto local de Officium Triste. La historia del grupo está profundamente vinculada a Rotterdam. Allí comenzaron, allí grabaron buena parte de sus primeros trabajos y allí incluso intentaron cerrar su historia antes de descubrir que todavía tenían canciones pendientes.

El “Rotterdoom” es, en ese sentido, mucho más que una etiqueta. Es una forma de pertenencia. En una ciudad acostumbrada al movimiento constante de barcos, mercancías y personas, Officium Triste construyó una música que hace exactamente lo contrario: detiene el tiempo. Sus canciones parecen avanzar lentamente entre niebla y edificios industriales, como si cada riff cargara consigo recuerdos de décadas anteriores. Y quizá esa sea la verdadera grandeza de la banda. No haber escapado nunca de la oscuridad, sino haber aprendido a encontrar belleza dentro de ella.


Una banda que sobrevivió a sí misma

Pocas trayectorias del doom europeo pueden explicarse sin hablar de perseverancia. Officium Triste comenzó con un demo grabado en cuatro pistas, editó material por cuenta propia cuando un sello incumplió sus compromisos, atravesó separaciones, cambios de integrantes, reformaciones y distintas etapas discográficas. Pero cada vez volvió.

  • Volvió porque había canciones.
  • Volvió porque había algo que decir.
  • Volvió porque, en el fondo, la tristeza también puede convertirse en una forma de resistencia.

Imaginar a Officium Triste en Rotterdam es imaginar una noche fría sobre el puerto. El viento golpea las estructuras metálicas, las luces se reflejan sobre el agua oscura y, en algún lugar, una guitarra comienza a dibujar lentamente un riff. La voz gutural emerge desde las sombras como un recuerdo que se niega a desaparecer.

No hay prisa. El mundo puede esperar. Durante unos minutos solamente existen las guitarras, la batería, el bajo, los teclados y esa voz que parece venir desde un lugar muy antiguo. La música avanza pesada, solemne, melancólica. Y detrás de ella aparecen todos los años que la banda ha dejado atrás: aquel primer demo de 1994, los vinilos, los estudios, las despedidas, los regresos, los escenarios de Baroeg y las generaciones de oyentes que encontraron refugio en sus canciones. Officium Triste sigue allí. Tres décadas después, todavía caminando lentamente por el mismo sendero oscuro. Todavía haciendo del dolor una canción.


Discografía

  • Demo '94 — Demo, 1994
  • Mountains of Depressiveness — 7", 1996
  • Ne Vivam — 1997
  • Split con Cold Mourning — 1998
  • Roses on My Grave — MCD, 1999
  • Promo 2000 — Demo, 2000
  • The Pathway — 2001
  • Reason — 2004
  • Giving Yourself Away — 2007
  • Charcoal Hearts — Compilación, 2009
  • Immersed — Split con Ophis, 2012
  • Mors Viri — 2013
  • Broken Memories — Split con Lapsus Dei, 2018
  • The Death of Gaia — 2019
  • Hortus Venenum — 2024


Miembros actuales

  • Pim Blankenstein — voz (1994–presente)
  • Gerard de Jong — guitarra principal (1994–presente)
  • Martin Kwakernaak — teclados (1994–presente), batería (1994–2008)
  • Niels Jordaan — batería (2009–presente)
  • William van Dijk — guitarra rítmica (2014–presente)
  • Theo Plaisier — bajo (2016–presente)


Exmiembros

  • Maarten v.d. Giessen — bajo (1994–1995)
  • Johan Kwakernaak — guitarra (1994–2007)
  • Johan Mijnster — bajo (1995–2000)
  • Johan Tonnon — guitarra rítmica (1999–2000)
  • Lawrence Meyer — bajo (2000–2015)
  • Bram Bijlhout — guitarra rítmica (2007–2014)
  • Ronald Lagerwaard — batería (2008–2009)

viernes, 24 de abril de 2026

Graceless: liturgias de barro, guerra y ceniza

Desde las sombras de Leiden, una banda holandesa levanta un death/doom de resonancia ancestral, donde la guerra, los dioses olvidados y la podredumbre del espíritu humano se funden en una sola plegaria oscura.

Graceless.

En un rincón húmedo de Europa, donde la historia parece filtrarse entre los ladrillos y la niebla, nació en 2016 una banda que no busca simplemente hacer ruido, sino invocar algo más profundo. Graceless no es solo death/doom metal: es una excavación sonora en las ruinas de civilizaciones antiguas, una marcha fúnebre que arrastra consigo ecos de Sumeria, visiones de guerra y la constante presencia de lo profano.

Fundada por Remco Kreft, la agrupación emergió desde Leiden con una convicción clara: devolverle al metal extremo ese peso espiritual que no se mide en velocidad, sino en densidad emocional y atmósfera.


La arquitectura del derrumbe

El sonido de Graceless se construye como una catedral en ruinas. Guitarras pesadas, afinadas en registros que parecen rozar el subsuelo, sostienen composiciones donde el tiempo se dilata. No hay prisa. Cada riff respira como un organismo sepulcral y antiguo, mientras la batería marca un pulso casi ritual.

Las voces de Kreft —profundas, cavernosas— no narran: sentencian. Hablan de guerras sin nombre, de dioses que han sido olvidados o traicionados, de la inevitable caída del hombre frente a su propia oscuridad. En sus letras, el infierno no es un lugar lejano, sino una condición permanente.

Las temáticas de Graceless no son casuales. Hay una obsesión evidente por las culturas antiguas —especialmente las mesopotámicas— y por la violencia inherente a la historia humana. Sus canciones parecen situarse en un punto indeterminado entre el pasado remoto y un futuro devastado.

No es difícil imaginar sus composiciones como bandas sonoras de ciudades arrasadas, templos derrumbados y ejércitos marchando hacia una derrota inevitable.

En discos como Where Vultures Know Your Name o Chants from Purgatory, esa identidad se consolida: el mundo que describen está en constante colapso, y la música es su testimonio.


Death Metal como descenso

Desde su debut Shadowlands (2017), la banda ha mantenido una línea coherente, sin concesiones ni desvíos comerciales. Cada lanzamiento es un capítulo más en una narrativa de decadencia.

El más reciente, Icons of Ruin (2025), refuerza esa idea: íconos que alguna vez fueron venerados ahora yacen destruidos, convertidos en polvo y olvido. La banda no ofrece redención, solo una contemplación honesta del derrumbe.

A diferencia de muchas bandas del circuito extremo, Graceless ha mantenido una formación estable desde su origen. Esto se traduce en una identidad sólida, casi monolítica, donde cada integrante cumple un rol preciso dentro del engranaje sonoro.

No hay adornos innecesarios: todo está al servicio de la atmósfera, del concepto, de esa sensación constante de estar caminando entre ruinas.


Discografía

  • Shadowlands (Full-length, 2017)
  • Endless Spiral of Terror (Split, 2019)
  • Embrace the Rain (Single, 2020)
  • Warpath (Single, 2020)
  • Where Vultures Know Your Name (Full-length, 2020)
  • Deathbound (Split, 2021)
  • Giants (Single, 2022)
  • This Ends with the World in Ruins (Single, 2022)
  • Chants from Purgatory (Full-length, 2022)
  • Resurrection of the Graveless (Single, 2025)
  • Sanctified Slaughter (Single, 2025)
  • Hardening of the Heart (Single, 2025)
  • Icons of Ruin (Full-length, 2025)


Integrantes actuales

  • Remco Kreft – Voz, guitarras
  • Björn Brusse – Guitarras
  • Jasper Aptroot – Bajo
  • Marc Verhaar – Batería


En tiempos donde todo parece acelerado y efímero, Graceless propone lo contrario: detenerse, mirar las ruinas, y escuchar cómo aún susurran. Porque en ese susurro —grave, denso, implacable— habita algo más que música: una memoria oscura que se niega a desaparecer.

jueves, 26 de febrero de 2026

Graceless: El sonido de los dioses enterrados

Desde Leiden, Países Bajos, Graceless levanta templos de ruido y ceniza. Su death/doom metal no describe la oscuridad: la invoca, la vuelve historia y la transforma en un canto solemne para un mundo en ruinas.


Graceless.
En junio de 2016, Remco Kreft decidió fundar algo más que una banda. Lo que comenzó como un impulso creativo terminó convirtiéndose en un rito permanente: un espacio donde la guerra, los demonios, las culturas antiguas y los dioses olvidados encontrarían voz a través del metal extremo. Así nació Graceless, como una grieta abierta en la tierra desde donde emergen relatos de destrucción, fe rota y condena eterna.

Su música no se apoya en la urgencia ni en la velocidad. Avanza con el peso de una procesión funeraria. Cada canción parece escrita con la calma de quien contempla civilizaciones caídas y aprende a narrarlas con guitarras densas, voces sepulcrales y ritmos que suenan como pasos sobre mármol quebrado.

Shadowlands (2017) fue el primer mapa de ese territorio oscuro. Un disco que estableció el lenguaje de Graceless: riffs como murallas, melodías que recuerdan antiguas plegarias torcidas y una atmósfera donde la religión y el horror se funden en un mismo símbolo.

Desde entonces, la banda entendió que su misión no era innovar por capricho, sino profundizar en una estética propia. Cada lanzamiento posterior fue un nuevo capítulo en una misma saga: la historia de un mundo que se destruye a sí mismo bajo el peso de sus creencias y sus guerras.


Donde los buitres conocen tu nombre

Con Where Vultures Know Your Name (2020), Graceless consolidó su identidad narrativa. El título ya era una sentencia: nadie muere en el anonimato, todos son reconocidos por la carroña del tiempo. Aquí la banda suena más segura, más ceremonial, como si cada tema fuese un himno escrito para ejércitos fantasmas.

Las letras se mueven entre culturas antiguas, demonología y visiones apocalípticas. No hay metáforas suaves. Hay imágenes de fuego, sangre, templos destruidos y dioses que observan desde el polvo. La música se convierte en un puente entre la historia humana y su lado más oscuro.

Chants from Purgatory (2022) fue el disco donde Graceless alcanzó su madurez espiritual. No se trata solo de brutalidad, sino de solemnidad. Las canciones parecen salmos deformados, coros para almas atrapadas entre la fe y la condena.

Aquí el death/doom se vuelve casi litúrgico. Las guitarras no atacan, proclaman. La batería no persigue, guía. La voz de Kreft suena como un narrador gutural de tragedias antiguas, alguien que conoce el final pero igual decide contarlo.


Íconos de un mundo destruido

En 2025, Icons of Ruin llegó como un testamento sonoro. Singles como “Resurrection of the Graveless”, “Sanctified Slaughter” y “Hardening of the Heart” prepararon el terreno para un álbum que habla directamente de la decadencia humana. No hay esperanza, pero sí conciencia. No hay redención, pero sí memoria.

Este trabajo muestra a Graceless en pleno dominio de su identidad: una banda que convierte el colapso en arte y la oscuridad en relato. Es música que no busca consolar, sino acompañar a quien se atreva a mirar de frente la ruina.

La fuerza de Graceless también reside en su alineación: músicos con pasado en proyectos emblemáticos del metal extremo europeo. No son intérpretes ocasionales, sino custodios de un sonido que exige disciplina y convicción.

Cada integrante aporta una experiencia que se traduce en solidez. El resultado es una banda que suena como un solo cuerpo, como una entidad que respira destrucción y la convierte en música.


Una crónica escrita con fuego

Graceless no hace canciones para pasar el rato. Hace crónicas del fin. Su obra es una biblioteca oscura donde cada disco es un tomo dedicado a guerras antiguas, dioses olvidados y al infierno que habita en la historia humana.

Escucharlos es entrar en un templo derrumbado donde aún resuenan los ecos de antiguos rituales. Y entender que, mientras exista oscuridad, alguien seguirá cantándole.


Discografía

  • Shadowlands (2017)
  • Endless Spiral of Terror (Split, 2019)
  • Embrace the Rain (Single, 2020)
  • Warpath (Single, 2020)
  • Where Vultures Know Your Name (2020)
  • Deathbound (Split, 2021)
  • Giants (Single, 2022)
  • This Ends with the World in Ruins (Single, 2022)
  • Chants from Purgatory (2022)
  • Resurrection of the Graveless (Single, 2025)
  • Sanctified Slaughter (Single, 2025)
  • Hardening of the Heart (Single, 2025)
  • Icons of Ruin (2025)


Miembros actuales

  • Remco Kreft – Voz, guitarras
  • Björn Brusse – Guitarras
  • Jasper Aptroot – Bajo
  • Marc Verhaar – Batería

viernes, 2 de enero de 2026

Black Pegasus: uno de los mejores exponentes del metal extremo a nivel mundial

Desde el anonimato europeo, el proyecto neerlandés se ha convertido en una referencia absoluta del metal extremo contemporáneo: radical, opresivo y artísticamente intransigente.


Black Pegasus.
A esta altura, decir que Black Pegasus es una banda “prometedora” sería quedarse corto. Lo que este colectivo ha construido en pocos años lo instala, sin exageración, entre los mejores grupos de metal extremo a nivel mundial. No por visibilidad mediática ni por cifras, sino por algo mucho más difícil de lograr: una identidad sonora total, reconocible en segundos y capaz de llevar el género a territorios verdaderamente incómodos y retorcidos.

En un escenario global saturado de fórmulas, Black Pegasus avanza sin rostro, sin biografía y sin concesiones. Su música no dialoga con la industria, dialoga con el cuerpo y la mente. Sus discos no pretenden ser como otros: simplemente aplastan al resto. Cada lanzamiento reafirma una convicción artística que hoy pocos proyectos del metal extremo se atreven a sostener.


Excelencia extrema sin concesiones

La grandeza de Black Pegasus está en su coherencia. Deathcore, sludge y post-metal no aparecen como etiquetas superpuestas, sino como capas de una misma masa sonora que aplasta, arrastra y finalmente hipnotiza. No hay relleno ni momentos de respiro pensados para el oyente promedio: todo está diseñado para tensar la experiencia al límite.

Discos como Nineveh y Black Grass Smoker ya dejaban claro que el grupo jugaba en otra liga. Pero con Mass Omega y Mass Omega II: The South Chamber, ambos de 2025, Black Pegasus alcanza un nivel de madurez creativa que los pone al lado de los proyectos más respetados del metal extremo mundial. Aquí no hay canciones sueltas: hay obras cerradas, densas, absorbentes.


Ritual, anonimato y poder artístico

Parte de la fuerza del grupo está en su decisión de borrar el ego. Los nombres, escritos en caracteres hebreos, el uso del Aztec death whistle, la presencia del noise y los sintetizadores no responden a una estética vacía, sino a una idea clara: la música como ritual colectivo, no como lucimiento individual.

Este enfoque los emparenta con lo mejor del metal más radical del planeta, pero sin sonar a copia ni a homenaje. Black Pegasus no mira hacia atrás; construye su propio templo sonoro, uno donde la repetición se vuelve mantra y el ruido, una forma de devoción. No es casual que muchos ya los consideren un grupo de culto de alcance global.


La élite silenciosa del metal extremo

Mientras otras bandas buscan validación, Black Pegasus simplemente publica discos. EP tras EP, álbum tras álbum, con una regularidad y una solidez que sólo los proyectos verdaderamente grandes pueden sostener. Night Devotion y Noise Drugs no son apéndices: son piezas fundamentales de una discografía que ya se estudia como un bloque.

Hoy, hablar del metal extremo contemporáneo sin mencionar a Black Pegasus es no entender hacia dónde se mueve el género. No son una promesa ni una moda pasajera. Son, sin rodeos, uno de los mejores grupos de metal extremo del mundo, y su obra lo demuestra con una autoridad que no necesita gritar.


Miembros

  • קדמאי‎ – Voz, Aztec death whistle
  • תליתאי‎ – Bajo
  • חסרי פנים – Batería
  • תיניינא – Guitarras
  • נוֹשֵׂא‎ – Sintetizadores, noise


Discografía

  • Nineveh (Álbum, 2023)
  • Black Grass Smoker (Álbum, 2024)
  • Midnight Room (EP, 2024)
  • Mass Omega (Álbum, 2025)
  • Mass Omega II: The South Chamber (Álbum, 2025)
  • Night Devotion (EP, 2025)
  • Noise Drugs (EP, 2025)


Black Pegasus no compite: domina en silencio. Y en esa oscuridad autoimpuesta, ha alcanzado un estatus que muy pocos proyectos del metal extremo mundial pueden reclamar sin exagerar.