La U no se rinde y sigue soñando con la Libertadores.
| Nicolás Fernández. |
Universidad de Chile necesitaba ganar y ganó. No importaba demasiado cómo, porque en esta parte del campeonato los puntos pesan más que las formas. Y la U, después de un primer tiempo para el olvido, reaccionó a tiempo, golpeó tres veces y terminó derrotando por 3-0 a Deportes La Serena como visitante, para mantenerse completamente viva en la pelea por el Chile 2 a la Copa Libertadores 2027.
Fue un partido extraño, de esos que parecen escritos para poner a prueba la paciencia del hincha azul. Sin Marcelo Morales, Lucas Barrera ni Charles Aránguiz, Fernando Gago debió mover sus piezas y el equipo lo sintió durante los primeros 45 minutos. La U estuvo incómoda, imprecisa y demasiado lejos del arco rival. Apenas una llegada terminó en gol de Lucero, aunque el árbitro Riquelme había sancionado previamente una infracción de Eduardo Vargas. La sensación era que faltaba algo. Faltaba fútbol, pero también faltaba reacción. Y entonces llegó el segundo tiempo.
El ingreso de Marcelo Díaz cambió la estructura del equipo y permitió que Tobías Reinhart y Agustín Arce jugaran más adelantados. La U comenzó a recuperar terreno, a presionar más arriba y, sobre todo, a creer. Porque a veces un equipo no necesita una revolución para cambiar un partido. Necesita solamente encontrar ese instante que le devuelva el alma.
Ese momento llegó apenas iniciado el complemento. A los 46 minutos, una mala salida de La Serena fue aprovechada por Agustín Arce, quien apareció para sacar un remate cruzado y poner el 1-0. El gol fue mucho más que una ventaja. Fue un grito de alivio. Fue la señal de que aquella U apagada del primer tiempo había quedado en el camarín.
La diferencia comenzó a notarse rápidamente. A los 55 minutos, Guerrero encabezó una contra y encontró a Fabián Hormazábal, quien definió de taco con una categoría preciosa para poner el 2-0. Ahí apareció esa U que el hincha quiere ver, la que acelera cuando encuentra espacios, la que castiga cuando el rival se equivoca y la que entiende que cada partido, a esta altura, se juega como si fuera una final.
La Serena intentó reaccionar y Diego Rubio tuvo participación en algunas aproximaciones, pero la defensa azul consiguió sostener el resultado. Y cuando el partido ya se iba, Igor Lichnovsky apareció en los descuentos para marcar el tercero y cerrar definitivamente una tarde que había comenzado complicada y terminó convertida en una nueva alegría azul.
El 3-0 tiene además un valor especial porque deja a Universidad de Chile con 42 puntos, igualada con Universidad Católica en la tabla y tercera por diferencia de goles. Apenas dos goles separan a ambos equipos en ese criterio, lo que transforma cada jornada restante en una batalla enorme. No hay margen para regalar nada. Cada gol puede valer una clasificación.
| Agustín Arce. |
Quedan fechas, quedan puntos y queda mucho camino por recorrer. La pelea por ese Chile 2 está completamente abierta. Universidad de Chile sigue ahí, respirándole en la nuca a sus rivales y esperando cualquier tropiezo para meterse definitivamente en la pelea.
El hincha azul conoce perfectamente estas historias. Sabe que la U muchas veces no avanza por caminos tranquilos. Sabe que hay que sufrir, esperar y creer hasta el último minuto. Esta vez tocó esperar 45 minutos. Después llegaron tres goles, tres puntos y una certeza que vale mucho más que cualquier estadística: la U todavía no se rinde.
Y mientras quede campeonato, mientras exista una posibilidad matemática y mientras esa camiseta siga entrando a la cancha con la obligación de pelear hasta el final, el sueño de volver a la Copa Libertadores seguirá vivo.
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