miércoles, 1 de julio de 2026

La U vuelve a chocar con su peor pesadilla: La Calera golpea otra vez en un Nacional cada vez más impaciente

Los azules cayeron por la cuenta mínima en el Estadio Nacional y profundizaron una preocupante racha frente a Unión La Calera. Un equipo sin ideas, una expulsión evitable y una hinchada que hizo sentir su descontento marcaron una noche para el olvido en la Copa Chile.


Javier Altamirano.
La historia volvió a repetirse. Universidad de Chile volvió a encontrarse con Unión La Calera y, una vez más, terminó mirando cómo los cementeros se llevaban el premio mayor. En un Estadio Nacional con escaso público y un ambiente cada vez más tenso, el cuadro azul exhibió una preocupante falta de creatividad, volvió a pagar caro sus errores defensivos y terminó inclinándose por 1-0 en un resultado que deja el Grupo D de la Copa Chile completamente abierto.

Ya son cinco enfrentamientos consecutivos sin triunfos ante los caleranos: tres derrotas y dos empates. Una estadística que deja de ser casualidad y que confirma que el conjunto dirigido por Martín Cicotello se ha transformado en una verdadera pesadilla para la U.


Mucho control, pocas respuestas

Desde el pitazo inicial, Universidad de Chile monopolizó la posesión del balón. Sin embargo, esa superioridad territorial jamás se tradujo en ocasiones claras de gol. La Calera esperó con orden, cerró los espacios y obligó a los azules a mover el balón sin profundidad.

En medio de un partido áspero y muy disputado en la mitad de la cancha, Ignacio Vásquez fue el único futbolista capaz de romper el libreto. El joven atacante mostró personalidad, cambió constantemente de banda y fue el único que logró desequilibrar con gambeta y velocidad.

A los 17 minutos protagonizó la mejor jugada del primer tiempo. Dejó atrás a su marcador con una bicicleta, llegó hasta línea de fondo y envió un centro rasante que Juan Martín Lucero no alcanzó a conectar por centímetros.

Cerca del descanso volvió a ilusionar a los hinchas con una acción individual que terminó con un remate curvado que pasó muy cerca del arco defendido por Nicolás Avellaneda. Fue el aviso más peligroso de una U que dominó la pelota, pero nunca encontró claridad en los metros finales.


La Calera golpeó donde más duele

El segundo tiempo comenzó de la peor manera posible para los universitarios. Cuando apenas se acomodaban en la cancha, un centro de Martín Hiriart encontró todas las dudas de la defensa azul. Ni Ramírez ni Bianneider Tamayo reaccionaron a tiempo y Francisco Pozzo apareció completamente libre para empujar el balón al fondo del arco ante un impotente Gabriel Castellón. El gol fue un mazazo para el equipo de Fernando Gago.

La U perdió confianza, comenzó a equivocar los caminos y durante varios minutos fue ampliamente superada por un rival que incluso estuvo cerca de aumentar la diferencia. Otra desatención defensiva permitió el robo de Hiriart, aunque Campos López desperdició una oportunidad inmejorable frente al arco.

La fragilidad defensiva volvió a convertirse en un problema recurrente para un equipo que, pese a tener mayor posesión, transmite muy poca seguridad cuando pierde el balón.

Como si el panorama no fuera suficientemente complejo, llegó otro golpe que terminó de desmoronar cualquier intento de reacción. Marcelo Morales, capitán de los azules, perdió el control en medio de un reclamo por una supuesta infracción al borde del área rival y recibió una innecesaria segunda tarjeta amarilla.

La expulsión dejó a Universidad de Chile con diez jugadores justo cuando necesitaba serenidad para buscar el empate. En lugar de impulsar la remontada, el episodio terminó por desordenar aún más al equipo.

Fernando Gago movió el banco, intentó refrescar el ataque y buscó variantes ofensivas, pero ninguna logró romper el sólido entramado defensivo construido por La Calera.


La paciencia de la hinchada comienza a agotarse

Juan Martín Lucero.
Mientras el equipo intentaba sin éxito llegar al empate, desde las tribunas el mensaje fue claro. Los cánticos contra la dirigencia se escucharon durante largos pasajes del compromiso y volvieron a instalar el debate sobre el momento institucional que vive el club. En una noche con escasa asistencia de público, quienes sí estuvieron presentes hicieron sentir con fuerza su molestia.

El ambiente distó mucho de ser el habitual de un Estadio Nacional vestido de azul. La ilusión que había acompañado el inicio del torneo comienza lentamente a transformarse en preocupación.

Más allá del resultado, lo inquietante para Universidad de Chile es la imagen que dejó sobre el césped. El equipo volvió a mostrar dificultades para romper defensas cerradas, sufrió graves desconcentraciones en la última línea y terminó cayendo nuevamente ante un rival que parece conocer perfectamente la fórmula para neutralizarlo.

La derrota aprieta el Grupo D de la Copa Chile y deja a los azules sin margen para seguir regalando puntos. Queda mucho torneo por delante, pero el crédito comienza a agotarse.

Porque perder puede ser parte del fútbol. Lo realmente preocupante es que esta U vuelve a perder exactamente de la misma manera, frente al mismo rival y con las mismas dudas que parecían haber quedado atrás.

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