En un duelo intenso y con pasajes de buen fútbol, Universidad de Chile igualó sin goles ante Everton. Hubo emociones, ocasiones claras y polémica del VAR, pero el Romántico Viajero no logró dar el salto que ilusionaba a su gente.
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| Maxi Guerrero. |
Un inicio prometedor que no se tradujo en goles
Desde el arranque, la U mostró personalidad. Con Lucas Assadi y Agustín Arce como ejes creativos, el equipo azul se instaló en campo rival y generó peligro con transiciones rápidas y pases filtrados que complicaron a la defensa ruletera. Arce, en particular, fue uno de los más lúcidos, habilitando a Juan Martín Lucero en una jugada que bien pudo romper el cero.
Sin embargo, apareció la figura de Nacho González, que sostuvo a Everton con intervenciones clave. La U proponía, pero no lograba concretar, y esa falta de contundencia comenzaba a pasar factura.
En la segunda mitad, el partido bajó un cambio, pero no perdió tensión. Everton encontró espacios y estuvo cerca de abrir la cuenta en una jugada que terminó en gol de Rodrigo “Chorri” Palacios. El alivio azul llegó desde el VAR, que anuló la conquista tras una revisión milimétrica.
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| Maxi Guerrero. |
El grito ahogado y una tabla que no espera
Cuando el partido se iba, la U tuvo la última palabra. Javier Altamirano sacó un remate que rozó el travesaño y dejó a todos con el grito de gol atrapado en la garganta. Era la jugada que podía cambiar la historia, la que justificaba la ilusión. Pero no entró.
El empate final deja a la Universidad de Chile sumando, sí, pero sin dar ese salto que la meta de pelear arriba exige. Hay señales positivas en el funcionamiento, pero en este campeonato, los detalles marcan la diferencia. Y hoy, en Viña, la U volvió a quedarse a centímetros de celebrar.


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