El equipo de Paqui Meneghini igualó 1-1 ante Universidad de Concepción en Ñuñoa. Un cabezazo de Eduardo Vargas salvó una noche opaca para los azules, que continúan sin encontrar rumbo en la Liga de Primera.
| Matías Zaldivia. |
Con apenas siete puntos de 18 posibles y solo una victoria en seis partidos, el “Romántico Viajero” se instala en la zona baja de la tabla, muy lejos de lo que exige su historia. El equipo de Francisco “Paqui” Meneghini volvió a mostrar chispazos, pero también dudas, desorden y una preocupante falta de continuidad.
La U comenzó el partido con la intención de tomar el control, pero pronto quedó atrapada en su propio desconcierto. El Campanil, ordenado y paciente, cerró los espacios y fue dejando que el reloj jugara a su favor.
Como si el panorama ya fuera complicado, a los 26 minutos llegó un golpe sensible: Charles Aránguiz, uno de los referentes del equipo, debió abandonar la cancha por lesión. Su salida dejó un vacío evidente en el mediocampo y encendió la preocupación en las tribunas.
La noche se oscureció aún más a los 38 minutos. Jason Fuentealba sorprendió con un intento de sombrero desde larga distancia al ver adelantado a Gabriel Castellón. El balón rebotó en el travesaño y cayó justo donde apareció Daniel Barrea, que de cabeza empujó el 0-1 ante un arco desguarnecido.
El silencio duró apenas unos segundos. Después llegaron los silbidos exigiendo la salida de Meneghini. El equipo se fue al descanso en desventaja y con el público del Nacional mostrando su descontento por un primer tiempo deslucido.
El cabezazo de Vargas que sostuvo la ilusión
En el complemento la U salió con algo más de energía, empujada por el orgullo y por la urgencia de no seguir cediendo terreno en la tabla.
La recompensa llegó a los 55 minutos. Fabián Hormazábal desbordó por la derecha y levantó un centro preciso al corazón del área. Allí apareció Eduardo Vargas, el goleador de tantas noches memorables, que se elevó para conectar un cabezazo limpio y decretar el empate.
El Nacional respiró aliviado. No era la solución definitiva, pero al menos devolvía la sensación de que el partido todavía podía cambiar.
El tramo final fue un intercambio de golpes. Universidad de Concepción tuvo una oportunidad clarísima a los 87 minutos, cuando Facundo Mater quedó solo frente al arco, pero su remate se perdió increíblemente.
| Javier Altamirano |
Cuando el partido ya se extinguía, llegó otro golpe para los azules. En el tiempo agregado, Marcelo Díaz fue expulsado por un golpe en la espalda a Leonel González, dejando al equipo con diez hombres y cerrando la noche con un nuevo problema.
Preocupación en el Nacional y un equipo que aún no aparece
El pitazo final volvió a traer los silbidos desde las tribunas del Estadio Nacional. Esta vez, muchos apuntaron directamente al banco y al trabajo de Francisco Meneghini, en medio de un arranque de campeonato que no logra convencer.
La U no pierde, pero tampoco gana lo suficiente. Empuja, intenta, pero se desordena. Tiene nombres de peso, pero aún no encuentra una identidad clara.
Y en un club como Universidad de Chile, donde la paciencia siempre es breve y la exigencia eterna, siete puntos en seis fechas pesan más que cualquier discurso.
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