Los azules comenzaron ganando con un cabezazo de Eduardo Vargas, pero se desdibujaron en el complemento y terminaron perdiendo 2-1 en un estadio CAP sin público. Primera derrota del año y un punto que sabe a muy poco.
Duele perder, pero duele más cuando el equipo muestra dos caras. Universidad de Chile ilusionó en el arranque, se puso en ventaja y parecía tener el partido bajo control. Sin embargo, Huachipato fue creciendo con el paso de los minutos, se adueñó del balón y terminó dándole vuelta el duelo contra el elenco acerero. En Talcahuano, la U dejó escapar más que tres puntos: dejó sensaciones inquietantes.
Un comienzo que invitaba a soñar
| Eduardo Vargas. |
Ese gol desconcertó al local y por varios minutos los azules (que hoy vistieron de blanco) sostuvieron el resultado con orden. El arquero Gabriel Castellón fue figura temprana, apagando los intentos de Altamirano y Cañete. La U no brillaba, pero resistía con carácter.
El golazo que cambió la historia
Huachipato no se desesperó. A los 35 minutos llegó el quiebre emocional del partido: Maximiliano Gutiérrez tomó un rebote tras un córner, se perfiló desde fuera del área y sacó un derechazo perfecto. Imposible para Castellón. Golazo y empate que levantó al equipo acerero.
Desde ahí, la U empezó a perder el control. El mediocampo dejó de ser firme y el partido comenzó a jugarse como quería el local.
El complemento fue claramente de Huachipato. Con más posesión y mayor agresividad, los acereros obligaron al técnico Paqui Meneghini a mover el tablero. Ingresaron Marcelo Morales y Maximiliano Guerrero buscando profundidad por las bandas, pero el equipo no logró cambiar el rumbo.
El momento clave llegó al minuto 76: penal para Huachipato tras falta de Poblete a Gutiérrez. Altamirano tuvo el 2-1, pero Castellón volvió a sostener a la U con una atajada monumental. Era una señal de alerta que no fue escuchada.
Cinco minutos después, tras un tiro de esquina, la pelota le quedó a Renzo Malanca. Derechazo fuerte, seco, y gol. El estadio CAP sin público igual rugió. La U, en cambio, se quedó muda.
Rabia, impotencia y una tabla que preocupa
| Charles Aránguiz. |
Las palabras de Castellón reflejaron lo que sintió el hincha: rabia. Rabia por un partido que estaba en las manos, rabia por un segundo tiempo sin respuestas, rabia por un equipo que aún no encuentra su identidad.
Perder en Talcahuano no es tragedia, pero la forma sí importa. La U mostró que tiene nombres y momentos de buen fútbol, pero también que todavía le cuesta sostener los partidos. El campeonato recién comienza, es cierto, pero este golpe obliga a mirar hacia adentro. Porque la camiseta azul pesa, y la historia no permite quedarse en excusas. El hincha quiere ver reacción. Y rápido.
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