Tras dos décadas de silencio, la banda Mortinato vuelve desde la penumbra con Color Velorio, un disco de doom metal oscuro y poético que convierte la angustia, la fe y la depresión en un viaje sonoro hacia la aceptación del final.
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| Mortinato. |
Hoy, desde Nueva Jersey pero con raíces en Puerto Rico, Mortinato emerge como una figura espectral que trae bajo el brazo un testamento musical llamado Color Velorio. No es un disco para distraerse: es un disco para detenerse, respirar hondo y mirar de frente la idea más inevitable de todas. La muerte. No como amenaza, sino como descanso. No como final abrupto, sino como tránsito sereno.
Aquí no hay prisa, no hay pose, no hay artificio. Solo canciones largas, densas y profundamente emocionales, creadas para las almas que caminan solas por senderos sombríos.
Color Velorio: un funeral convertido en sonido
Cada composición avanza como un cortejo fúnebre que se interna lentamente en un paisaje de sombras. Los riffs pesan como lápidas y las melodías se deslizan como incienso en una ceremonia oscura y contemplativa.
Desde “Mortem Aeternam”, el disco se presenta como una invocación. Luego, piezas como “Mater Tenebra” y “Mi Amada Solitud” expanden un universo donde la tristeza no es debilidad, sino una forma de lucidez. Las canciones no buscan golpear: buscan envolver, arrastrar al oyente hacia un estado de introspección casi hipnótico.
Hay momentos donde la música parece detener el tiempo, como en “Bosque del Olvido”, y otros donde la obsesión por la muerte se vuelve casi litúrgica, como en “Obsesión Funesta”. Todo fluye hacia un mismo destino: la aceptación.
Fe, poesía y depresión: un mismo lenguaje
Mortinato construye su identidad a partir de tres pilares que rara vez conviven con tanta naturalidad: cristianismo, poesía y depresión. No hay contradicción, sino diálogo interior. La fe aparece como pregunta, la poesía como refugio y la depresión como una verdad imposible de maquillar.
En “Ataraxia”, el disco alcanza su momento más sereno: una calma oscura, una quietud que no niega el dolor, pero lo transforma. Es la antesala del tramo final, donde “Ultratumba” e “Iter Sepulturae” sellan el viaje con una marcha solemne hacia lo inevitable.
Las letras, según Calaver, están pensadas como recordatorio de que toda angustia desemboca en un descanso infinito. Un mensaje duro, pero extrañamente consolador.
Calaver: un réquiem hecho por una sola voz
Que todo el disco haya sido compuesto e interpretado por Calaver no es solo una curiosidad técnica: es parte esencial del espíritu de Mortinato. Cada instrumento parece surgir del mismo pulso emocional, como si el álbum fuera el monólogo de una conciencia enfrentada a su propio final.
Guitarras, batería, teclados y violín se combinan para crear un paisaje sonoro que no busca deslumbrar, sino conmover. Color Velorio se siente como una obra íntima, escrita en soledad y ofrecida al mundo como una confesión tardía.
No hay sello discográfico. No hay campaña. Solo música y un manifiesto claro: “Eterna muerte para las masas… y eterno descanso para quienes aceptan la serenidad.”
Mortinato no regresa para ocupar un lugar en la escena, sino para dejar una huella emocional. Color Velorio es un disco que exige tiempo, escucha atenta y cierta disposición a caminar por territorios incómodos. Pero quien se atreva a recorrerlo completo encontrará una obra honesta, oscura y profundamente humana. No es un álbum para el día; es un álbum para la noche... para cuando el ruido se apaga y la muerte, por un momento, aprende a cantar en voz baja.
Tracklist – Color Velorio (2026)
- Mortem Aeternam
- Mater Tenebra
- Mi Amada Solitud
- Obsesión Funesta
- Bosque del Olvido
- Ataraxia
- Ultratumba
- Iter Sepulturae

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