miércoles, 10 de diciembre de 2025

No más contribuciones: el impuesto injusto que convierte al propietario en un simple arrendatario del Estado

En Chile, ser dueño de una vivienda ya no significa ser realmente dueño. Las contribuciones son un impuesto injusto, perpetuo y moralmente inaceptable que transforma la propiedad privada en una concesión revocable por el Estado.

¿Propietario de tu casa?

Si de verdad queremos hablar de derechos sociales, partamos por lo más básico: el derecho a la propiedad. En Chile, hoy, ese derecho está brutalmente vulnerado por un mecanismo tan normalizado como abusivo: las contribuciones. No se trata de un impuesto más. Se trata de un cobro permanente por algo que ya es tuyo, un peaje vitalicio que, si no pagas, termina con el Estado rematando tu casa. Difícil imaginar un fraude más grande.


El absurdo de pagar por lo que ya es tuyo

Las contribuciones son un impuesto que no grava ingresos, no grava utilidades, no grava consumo. Grava la mera existencia de la propiedad. Compraste tu casa con años de trabajo, pagaste IVA, pagaste impuesto al crédito, pagaste gastos notariales y de inscripción. Y aun así, el Estado te cobra cada cierto tiempo solo por seguir viviendo en lo que legítimamente es tuyo. El mismo caso sucede para quienes heredaron el hogar que a sus padres tanto les costó adquirir. Una injusticia total.


No es un tributo: es un arriendo forzado al Estado.

Propietarios que viven como arrendatarios encubiertos

  • La paradoja es brutal.
  • El arrendatario le paga al dueño para habitar la vivienda.
  • El propietario le paga al Estado para evitar que lo expulsen de la suya.

¿Dónde está la diferencia real entre ser dueño y ser inquilino? Cada vez es menor. En la práctica, la propiedad privada en Chile dejó de ser plena hace tiempo: hoy es condicional, frágil, revocable. Quien no paga contribuciones no “se atrasa”: es amenazado con el remate de su vivienda.

Eso no es democracia. Eso es abuso institucionalizado.


Un impuesto perpetuo y heredable: la herencia de la esclavitud fiscal

Hay impuestos discutibles. Hay impuestos altos. Y hay impuestos que son simplemente inmorales. Las contribuciones pertenecen a esta última categoría. Son perpetuas: no terminan nunca. Y son heredables: incluso cuando mueres, tus hijos heredan no sólo la casa, sino la obligación eterna de pagarle al Estado por algo que ya fue adquirido legítimamente.

No existe seguridad jurídica real cuando el Estado puede quitarte tu propiedad por no pagarle un “arriendo” encubierto.


¿Qué recibe el ciudadano a cambio?

La pregunta es simple: ¿qué gana el ciudadano pagando contribuciones?

Nada concreto. Ningún servicio directo, ningún beneficio tangible. Sólo gana algo muy parecido a un salvoconducto temporal: unos meses más sin que el Estado inicie el proceso para rematar su propia casa.

No es un servicio. Es una extorsión elegante, con formularios y logos institucionales.


Ls contribuciones son un robo descarado

  • Las contribuciones son un robo descarado, pero sobre todo son una traición al concepto mismo de propiedad privada. Transforman al dueño en súbdito. Al propietario en rehén. Y a la vivienda familiar en garantía permanente del Estado.
  • Si Chile quiere hablar en serio de derechos, empecemos por eliminar de raíz este abuso.
  • No es radical. No es populista. Es sentido común.
  • Porque nadie debería pagarle al Estado toda la vida por seguir viviendo en lo que ya es suyo.
  • Estoy en contra de las contribuciones, independientemente del valor de la vivienda. Nadie merece que se le cobre toda la vida por algo que ya es suyo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deje acá su comentario, el cual será revisado antes de aceptarse su publiación.
Muchas gracias por visitar este blog. Me alegra que le guste el contenido que acá se publica.