domingo, 7 de junio de 2026

La U se quedó sin respuestas: empate agónico ante Audax y otro golpe a una temporada que no despega

Los azules rescataron un 2-2 en el último suspiro gracias a un golazo de Lucas Romero, pero el resultado no alcanzó para evitar la eliminación de la Copa de la Liga. El equipo de Fernando Gago volvió a exhibir dudas futbolísticas y cerró una tarde amarga en el Estadio Nacional.


Marcelo Morales.
El grito de Lucas Romero en los descuentos sacudió al Estadio Nacional. Por unos segundos, la hinchada azul celebró con la intensidad de quien se niega a rendirse. Sin embargo, la realidad golpeó de inmediato. El 2-2 ante Audax Italiano solo sirvió para maquillar una eliminación que ya estaba consumada.

Universidad de Chile necesitaba ganar y esperar una ayuda desde La Serena. No ocurrió ninguna de las dos cosas. Unión La Calera hizo su tarea en el norte y los azules fueron incapaces de imponerse en su propia casa. El resultado dejó a ambos equipos fuera del torneo y terminó favoreciendo justamente a los cementeros, que avanzaron a semifinales.

Para un equipo que sigue buscando identidad y funcionamiento, la tarde dominical terminó transformándose en otro capítulo de frustración.


Un comienzo cuesta arriba y una reacción insuficiente

La U volvió a tropezar con uno de sus grandes problemas de la temporada: la fragilidad defensiva. Audax golpeó temprano y aprovechó una desconcentración en el área azul. A los 18 minutos, Michael Vadulli apareció sin oposición para empujar el balón y silenciar a Ñuñoa.

Los dirigidos por Fernando Gago tardaron en reaccionar. Durante largos pasajes del primer tiempo mostraron imprecisiones, lentitud en la circulación y escasa profundidad. Sin embargo, cuando Charles Aránguiz logró tomar protagonismo en la mitad de la cancha, aparecieron las mejores conexiones del equipo.

Fue precisamente una combinación entre el "Príncipe" y Marcelo Morales la que permitió encontrar a Eduardo Vargas dentro del área. El experimentado delantero definió con categoría para establecer el empate parcial y devolver la ilusión a los más de treinta mil hinchas presentes. Pero la alegría fue efímera.


Los errores que siguen condenando al equipo

Cuando parecía que la U encontraba algo de estabilidad, volvió a sufrir las consecuencias de sus propias falencias. Audax encontró espacios, aceleró en ataque y castigó nuevamente.

Una gran acción individual de Giovani Chiaverano terminó habilitando a Franco Troyansky, quien definió con tranquilidad para el 2-1. Otra vez los azules quedaban expuestos defensivamente. Otra vez debían remar desde atrás.

La sensación era conocida. Un equipo que lucha, que corre y que intenta, pero que sigue mostrando enormes dificultades para controlar los partidos y sostener resultados.

El segundo tiempo trajo una noticia aún más inquietante. A los 55 minutos, Charles Aránguiz sintió molestias físicas y pidió el cambio.

La imagen del volante abandonando la cancha con evidente frustración generó preocupación inmediata. El mediocampista ha sido uno de los pocos puntos altos de la temporada y su estado físico será observado con atención durante los próximos días.

La salida del capitán dejó a la U sin su principal referencia futbolística. El equipo perdió claridad y volvió a depender más del empuje que de las ideas.


Vargas no se rindió y Romero encontró el premio al esfuerzo

Chelo Morales.
Cuando el reloj marcaba el minuto 91 y la eliminación ya parecía irreversible, Eduardo Vargas protagonizó una acción de jerarquía. El delantero luchó una pelota que parecía perdida y habilitó a Lucas Romero en la frontal del área.

El paraguayo no lo dudó. Sacó un remate violento, preciso e imposible para Tomás Ahumada. Un golazo que desató una celebración cargada más de orgullo que de esperanza. Era el empate. Era el último intento de un equipo que nunca terminó de encontrar el camino durante la tarde.


El primer gran fracaso de Gago

Fernando Gago llegó a Universidad de Chile con la misión de consolidar un proyecto competitivo y devolver protagonismo al club. Sin embargo, los resultados siguen estando lejos de las expectativas.

La eliminación de la Copa de la Liga representa el primer gran golpe deportivo de su ciclo. Más allá de las circunstancias, la U volvió a mostrar problemas recurrentes: irregularidad, errores defensivos, falta de contundencia y una identidad futbolística que aún no termina de aparecer.

Porque más allá del empate heroico sobre el final, la sensación que quedó en el Estadio Nacional fue otra. La U luchó hasta el último minuto, pero nuevamente llegó tarde. Y en el fútbol, como en la vida, no siempre alcanza con reaccionar cuando el daño ya está hecho.

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