El proyecto liderado por Benjamin Nominet debuta con Shadow Sun, un álbum que convierte la herencia del metal moderno en un viaje hacia el Dark Wave, el Gothic Rock y la melancolía más profunda, con once canciones que respiran noche, historia y emoción.
Shadow Sun se levanta como un ritual nocturno: una obra que exige silencio, oscuridad y entrega total. El primer álbum de Locus Noir, editado el 27 de febrero de 2026 por Listenable Records, llega como una ceremonia de sombras donde el Post Punk, el Dark Wave, el Gothic Rock y el metal se funden en un lenguaje propio.
Detrás de este proyecto está la voz inconfundible de Benjamin Nominet, conocido por su trabajo en Sybreed, quien ahora decide mirar hacia otros abismos: los de la noche, los del sintetizador, los de la emoción más oscura.
Un retorno con guiños al darkwave noventero
| Locus Noir. |
En Shadow Sun hay herencia, pero también reinvención. El espíritu electrónico de Sybreed se vuelve más espectral, más introspectivo. La voz —ahora más grave, más barítona— se transforma en un narrador que camina entre ruinas góticas y luces de neón.
Las influencias son claras y declaradas: Type O Negative, The Sisters of Mercy, Fields of the Nephilim, Paradise Lost, e incluso ecos de The Cure. Pero no se trata de copia: es una conversación entre épocas.
El disco se abre con “Walpurgisnacht 1996”, una referencia cargada de simbolismo. La Noche de Walpurgis es fuego, caos y celebración; es Goethe y es Berlín; es disturbio y ritual.
Ese espíritu atraviesa todo el álbum: una música que parece hecha para bailar entre ruinas, para mirar la luna con los ojos cansados.
Desde ahí, el viaje es coherente y envolvente. “Shadow Sun” y “A Dismal Romance” recuerdan el dramatismo lento y sensual de Type O Negative, mientras “She Haunts the Night” convoca fantasmas de Fields of the Nephilim. Hay riffs adictivos, capas de sintetizadores y un pulso oscuro que nunca se quiebra.
En “Cemetery Youth”, además, aparece la colaboración de Ben Christo (The Sisters of Mercy), aportando un aroma directo a los años 80 y 90, como si una radio gótica noventera se hubiese colado en un estudio moderno.
Entre la electrónica y el luto romántico
Uno de los grandes aciertos de Shadow Sun es su equilibrio. No renuncia al metal, pero tampoco se somete a él.
Hay pasajes que recuerdan a The Pulse of Awakening (2009), pero ahora cubiertos por una niebla más espesa, más emocional. La electrónica no es futurista: es nocturna. El rock no es agresivo: es doliente.
Incluso el cover de “Marry the Night” de Lady Gaga se transforma en algo irreconocible. Solo el coro delata su origen. Todo lo demás es un funeral elegante, un ejemplo perfecto de cómo reinterpretar sin caricaturizar. Shadow Sun no es un experimento pasajero. Es un manifiesto.
Benjamin Nominet no abandona su pasado: lo reescribe desde otro ángulo. Donde antes había furia industrial, ahora hay romanticismo oscuro. Donde había modernidad agresiva, ahora hay introspección gótica.
Es un disco esperado, y no decepciona. Es sólido, coherente, emocionalmente cargado. Un álbum que no busca hits, sino atmósferas. No quiere luces, quiere sombras.
En tiempos donde todo suena rápido y descartable, Locus Noir entrega un trabajo que se queda. Como un perfume nocturno. Como una herida hermosa.
Lista de canciones — Shadow Sun
- Walpurgisnacht 1996
- Shadow Sun
- Cemetery Youth
- A Dismal Romance
- She Haunts the Night
- Thicker Than Darkness Itself
- In Despair We Trust
- Death, That Elusive Mistress
- Hollow
- Full Moon Theri-anthropy
- Reburial
Shadow Sun es la prueba de que la oscuridad también puede ser un hogar... y Locus Noir ha nacido para habitarla.
Calificación del disco: 8 / 10.
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