viernes, 30 de enero de 2026

Un debut gris bajo el humo: la U arrancó la Liga entre expulsiones, silencio futbolero e incidentes en las tribunas

Lo que debía ser una fiesta azul de inicio de temporada terminó convertido en una noche amarga en Ñuñoa. Universidad de Chile igualó 0-0 ante Audax Italiano en un estreno marcado por errores propios, dos expulsiones y graves incidentes en las graderías.



Lucas Romero.
La U volvió a la cancha con la ilusión renovada, pero se fue con un nudo en la garganta. El debut en la Liga de Primera dejó más preguntas que respuestas, tanto dentro como fuera del campo. El empate sin goles ante Audax Italiano no solo reflejó una actuación pálida en lo futbolístico, sino también una jornada empañada por hechos que golpean la imagen del club y amenazan con consecuencias deportivas graves.

En Ñuñoa, el equipo de Francisco Meneghini nunca logró encontrar su ritmo. Y cuando parecía que el partido podía ordenarse, las expulsiones y los incidentes terminaron por sepultar cualquier intento de construir una noche digna de estreno.


Un partido que se torció demasiado temprano

El punto de quiebre llegó antes de lo esperado. La expulsión de Felipe Salomoni, tras revisión del VAR por un codazo sobre Marco Collao, cambió por completo el desarrollo del encuentro. Con un hombre menos, la U pasó de intentar ser protagonista a resistir con más empuje que claridad.

Desde ahí, el equipo se movió a impulsos, sin asociaciones ni profundidad real. El ingreso de Juan Martín Lucero buscó devolverle peso ofensivo al ataque, pero ni siquiera su presencia logró encender a un equipo que parecía jugar con la cabeza en otro lado. Para peor, el propio Lucero terminó viendo la tarjeta roja, cerrando una noche negra desde lo disciplinario.

Audax, sin brillar, entendió el negocio: orden, paciencia y cero riesgos. El 0-0 fue un resultado cómodo para los floridanos y un castigo silencioso para una U que nunca pudo adueñarse del partido.


Cuando la tribuna eclipsa al fútbol

Charles Aránguiz.
Lo más doloroso no ocurrió solo en la cancha. Los incidentes protagonizados por barristas —incluida la quema de butacas en el sector sur del Estadio Nacional— obligaron a detener el partido en la segunda mitad, rompiendo cualquier mínima continuidad futbolística.

Lo que debía ser una celebración del regreso del campeonato se transformó en una postal que ningún hincha azul quiere volver a ver. El club ahora enfrenta un escenario complejo: posibles sanciones, imagen dañada y una nueva herida en la relación entre fútbol y público.

Universidad de Chile no solo empató sin goles: perdió la oportunidad de comenzar el torneo con una señal de esperanza. Y en un equipo que necesita reconstruir confianza, estas escenas pesan tanto como una derrota.

El debut dejó una sensación helada. Universidad de Chile fue más voluntad que fútbol, más confusión que proyecto, más ruido que juego. El empate ante Audax no duele solo por el resultado, sino por el contexto: expulsiones, interrupciones y un ambiente violento que terminó por devorar el partido.

La temporada recién comienza, pero la U ya tiene una tarea urgente: ordenar la casa, recuperar el foco y recordar que la camiseta azul se defiende con fútbol, y también con responsabilidad. Porque si algo quedó claro esta noche, es que el rival más duro no estuvo solo al frente, sino también en los propios errores... y en los propios horrores.

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