Un polémico penal en el último suspiro permitió a Universidad de Chile igualar 2-2 ante Lanús en una noche sin público, pero llena de garra, fe y carácter.
| Lucas Di Yorio. |
Un partido sumamente complicado
La noche había comenzado torcida. Un error defensivo y un zapatazo de otro partido dejaron a la “U” dos goles abajo en apenas tres minutos (25’ y 28’). Lanús aprovechó cada titubeo, fue muy efectivo pero jamás fue superior. Los dirigidos por Gustavo Álvarez se repusieron desde la actitud, empujando desde atrás, con más corazón que fútbol. El descuento llegó a los 62’, cuando Lucas Di Yorio aprovechó un increíble regalo del arquero Nahuel Losada.
De ahí en más, fue pura resistencia granate y coraje azul. Losada se redimió con dos tapadas monumentales ante Hormazábal, pero la “U” nunca bajó los brazos. Y cuando el reloj ya marcaba el fin, el destino escribió otra de esas páginas que sólo el club del chuncho puede protagonizar: centro al área, confusión, una mano en el tumulto y el juez Anderson Daronco apuntando al punto penal.
Lanús estalló de furia y ya anunció una denuncia formal contra el árbitro brasileño. Pero Aránguiz no dudó. Respiró hondo, miró al cielo y fusiló. 2-2. Final. Empate con alma de victoria. 💪💙
El jueves 30 de octubre, en La Fortaleza de Lanús, la “U” jugará por el pase a la final. No será fácil, pero este equipo demostró —una vez más— que puede pelear hasta el último segundo. Porque esta camiseta no se rinde. Nunca. 🦅🇨🇱
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