El Estado lleva casi cuatro décadas prohibiéndole a Universidad de Chile el poder construir su propio reducto deportivo. Ningún país es más antifútbol que Chile.
Como hincha de la Universidad de Chile, es frustrante ver cómo nuestro club, uno de los más grandes y populares de Chile, sigue siendo marginado en su sueño de tener un estadio propio. Mientras otros países, incluso aquellos con regímenes autoritarios, permiten la construcción de estadios de fútbol sin tantas trabas, en Chile parece que estamos condenados a ser el país más antifútbol del mundo.
| Soy chuncho. |
Los políticos nefastos son la piedra de tope
Los políticos chilenos parecen olvidar que el fútbol es una parte fundamental de nuestra cultura y que los clubes como la U son motores de desarrollo social y económico. Mientras tanto, equipos de todo el mundo, desde los gigantes europeos hasta clubes de países con contextos políticos complejos, sí tienen la oportunidad de construir sus propios estadios y fortalecer su vínculo con sus respectivos aficionados.
Es hora de que los dirigentes y autoridades chilenas entiendan que la pasión por el fútbol no puede ser reprimida por la burocracia. La U tiene todo el derecho a soñar con un futuro donde sus hinchas puedan llenar su propio estadio con sus colores azul y rojo, gritando con orgullo cada gol y cada victoria.
No podemos seguir siendo el país que le niega a sus equipos de fútbol la oportunidad de crecer y desarrollarse. Es momento de cambiar esta realidad y permitir que la U, y todos los clubes nacionales que aman este deporte, puedan construir su propio legado en el fútbol chileno. La U merece un estadio, y nosotros, como hinchas, seguiremos luchando por hacerlo realidad.
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