Con un segundo tiempo arrollador, Universidad de Chile aplastó 4-0 a Deportes La Serena en el Estadio Nacional. El equipo de Fernando Gago rompió la sequía como local y se instala en la pelea alta de la Liga de Primera.
| Javier Altamirano. |
Se sentía mucha ansiedad en el aire de Ñuñoa. La U no había ganado en casa en todo el año y el estreno de Fernando Gago en el Estadio Nacional cargaba con una presión evidente. Pero el fútbol, cuando aparece en su versión más luminosa, suele borrar de un golpe todas las dudas. Y eso fue exactamente lo que ocurrió esta tarde: Universidad de Chile se desató en el segundo tiempo y terminó aplastando 4-0 a Deportes La Serena, en una actuación que devolvió la sonrisa a un estadio que llevaba meses esperando una noche así.
El partido comenzó trabado, como suelen ser los encuentros en que la urgencia pesa más que el talento. La Serena se paró con orden y no regaló espacios, obligando a la U a trabajar cada jugada con paciencia.
Los azules tenían la pelota, pero les costaba transformar ese dominio en peligro real. El reloj corría y la inquietud comenzaba a recorrer las tribunas del Nacional. Era un duelo peleado, áspero, donde cada balón dividido parecía una pequeña batalla. Sin embargo, algo estaba por cambiar.
Dos ex papayeros abren la ruta del triunfo
El segundo tiempo fue otra historia. La U salió con más convicción, con más ritmo, con esa intensidad que muchas veces separa un partido cerrado de una goleada.
El primer golpe llegó de la mano de Fabián Hormazábal, quien rompió el equilibrio y encendió el estadio. Poco después apareció Maximiliano Guerrero, otro ex jugador serenense, para ampliar la ventaja. El destino tenía su cuota de ironía: dos ex papayeros abriendo la ruta de la fiesta azul. Con el marcador en contra, La Serena comenzó a desmoronarse.
A los 67 minutos llegó el gol que terminó por confirmar lo que ya se veía venir. Una jugada colectiva de gran factura, con toques rápidos y precisión, culminó en los pies de Javier Altamirano, que definió para el 3-0. El Estadio Nacional explotó. La U ya no era un equipo ansioso: era un vendaval.
Los dirigidos por Gago encontraron espacios, ritmo y confianza. Cada ataque parecía llevar peligro y el rival ya no encontraba respuestas.
La lápida final y una U que vuelve a creer
| Agustín Arce. |
Más que el resultado, lo que quedó fue la sensación de un equipo que empieza a tomar forma bajo la conducción de Fernando Gago. Una U intensa, dinámica y capaz de transformar la paciencia en contundencia.
Con este triunfo, Universidad de Chile suma 13 puntos y se instala momentáneamente en el cuarto lugar de la Liga de Primera, solo por detrás de Universidad Católica, Limache y el líder Colo Colo.
Pero más allá de la tabla, lo importante fue otra cosa: la U volvió a ganar en su casa. Y cuando el Estadio Nacional vibra así, el equipo parece recordar quién es. Una tormenta azul que, al menos por esta noche, arrasó con todo a su paso.
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