jueves, 16 de abril de 2026

Rebaja de impuestos y empleo: la apuesta de Kast bajo el lente de los grandes economistas

  • Un plan de reconstrucción con raíces en la teoría económica clásica y moderna
  • La batería de medidas anunciadas por el Gobierno abre un debate antiguo, pero nunca resuelto: ¿pueden menores impuestos traducirse en más empleo y crecimiento sostenido?



José Antonio Kast.
La cadena nacional del Presidente José Antonio Kast no solo presentó un paquete de medidas tributarias orientadas a la reactivación económica. También reactivó una discusión de fondo: si la reducción de impuestos a las empresas empresas, del 27% al 23%, puede convertirse en un motor efectivo para la creación de empleo.

El plan, que contempla rebajas para Pymes, disminuciones graduales del impuesto corporativo, incentivos a la contratación y facilidades para la inversión, encuentra respaldo —al menos parcial— en una tradición económica que ha sido elaborada por varios ganadores del Premio Nobel. Sin embargo, como suele ocurrir en economía, las certezas son escasas y los matices abundan.


La intuición central: menos impuestos, más incentivos

En el corazón del anuncio hay una idea sencilla: si se reducen los costos de contratar y producir, las empresas tendrán más incentivos para expandirse y emplear más personas. Este principio es particularmente visible en el crédito tributario al empleo, que apunta directamente a abaratar la contratación.

Esta lógica dialoga con la obra del economista Edward Prescott, Premio Nobel en 2004, quien demostró que las diferencias en tasas impositivas pueden explicar por qué algunas economías trabajan más horas que otras. Su conclusión fue directa: impuestos más altos reducen la oferta laboral, mientras que menores cargas pueden incentivarla.

No es una afirmación ideológica, sino un resultado empírico que comparó economías desarrolladas. Bajo esa mirada, medidas como las anunciadas por Kast podrían, efectivamente, empujar al alza el empleo, al menos desde el lado de la oferta.


Expectativas, inversión y crecimiento: el legado de Lucas y Mundell

El argumento no se agota en el mercado laboral. También pasa por la inversión y las decisiones empresariales.

Robert Lucas Jr., galardonado con el Nobel en 1995, revolucionó la macroeconomía al demostrar que los agentes económicos reaccionan a los incentivos de manera racional. En su marco teórico, los impuestos no son neutros: afectan decisiones de inversión, ahorro y contratación.

Desde esta perspectiva, una rebaja tributaria como la planteada —especialmente si es creíble y sostenida en el tiempo— puede modificar expectativas y gatillar nuevas inversiones.

A ello se suma la influencia de Robert Mundell, Nobel en 1999 y considerado uno de los padres de la economía de la oferta. Mundell defendía que menores impuestos podían traducirse en mayor crecimiento económico, lo que, indirectamente, se traduce en más empleo.

El diseño gradual de la rebaja del impuesto corporativo en Chile parece alinearse con esta lógica: generar certidumbre para que la inversión no se detenga, sino que se proyecte en el tiempo.


El factor humano: trabajo, incentivos y capital humano

Más allá de las empresas, el plan también impacta a los trabajadores. Y ahí aparece la mirada de Gary Becker, Nobel en 1992, quien desarrolló la teoría del capital humano.

Becker sostenía que las personas responden a incentivos económicos al decidir cuánto trabajar, capacitarse o participar en el mercado laboral. Si el trabajo es más rentable —porque la carga tributaria es menor— aumenta la disposición a emplearse o formalizarse.

Esto conecta directamente con el crédito tributario al empleo anunciado por el Gobierno, que no solo reduce costos a las empresas, sino que también puede incentivar la formalización laboral.


El engranaje del empleo: costos de contratación y fricciones

La economía moderna ha sofisticado aún más este análisis. Christopher Pissarides, galardonado en 2010, estudió cómo se crean los empleos en mercados donde contratar no es instantáneo ni gratuito.

Su conclusión es clave: cuando los costos de contratación bajan, las empresas abren más vacantes. En ese sentido, el subsidio directo a los salarios planteado en el plan chileno apunta exactamente a ese mecanismo.

No se trata solo de teoría abstracta: es el tipo de política que incide en la decisión concreta de contratar o no a un trabajador.


Friedman y la sombra de la economía de la oferta

Detrás de todo este enfoque también se percibe la influencia de Milton Friedman, Premio Nobel en 1976, quien defendió con fuerza la reducción del rol del Estado y la importancia de los incentivos de mercado.

Aunque Friedman no formuló una teoría específica sobre empleo y rebajas tributarias en los términos actuales, su visión general es clara: menos impuestos permiten mayor dinamismo económico, lo que puede traducirse en crecimiento y empleo.


Entre teoría y realidad: una apuesta abierta

Pese a este sólido respaldo teórico, la evidencia empírica dista de ser concluyente. Muchos estudios muestran que el impacto de las rebajas tributarias sobre el empleo depende del contexto, del diseño de la política y de a quién beneficia.

El plan del Gobierno del Presidente Kast parece intentar hacerse cargo de esa crítica: no se limita a reducir impuestos, sino que focaliza incentivos en la contratación, la inversión y la formalización.

Ahí radica su principal apuesta —y también su riesgo—: que la teoría económica, respaldada por décadas de investigación y varios premios Nobel, logre materializarse en la práctica chilena. Porque, como enseña la historia económica, entre los modelos y la realidad siempre hay un trecho que solo el tiempo termina por medir.

La pregunta de fondo, entonces, no es si la teoría existe —porque claramente existe—, sino si Chile será capaz de convertirla en resultados tangibles, siempre y cuando la iniciativa logre superar su principal prueba política: su aprobación en el Congreso Nacional.

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